"Quien hoy sube a una combi en cualquier zona ‘popular’ verá que las prendas gastadas son poco frecuentes, y más bien son comunes la ropa y zapatillas deportivas".
"Quien hoy sube a una combi en cualquier zona ‘popular’ verá que las prendas gastadas son poco frecuentes, y más bien son comunes la ropa y zapatillas deportivas".
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

En lo que va del siglo XXI se están dando inmensos y constantes cambios en los símbolos de estatus de los grupos sociales, como vivienda, profesión y otros. Esos cambios, bien manejados, pueden ayudar mucho a nuestro futuro como sociedad. Veamos.

Si ser en el implicaba hasta hace poco tener casa propia, hoy la frase “el sueño de la casa propia” casi ha desaparecido, pues ella es una realidad para la mayoría de familias. Hoy hay más propiedad de vivienda en las periferias de las ciudades que en los barrios de alcurnia.

También, tradicionalmente las clases altas eran propietarias de los medios de producción, mientras que los pobres solo aportaban mano de obra (proletarios, porque solo tenían prole). Hoy, en el Perú, hay más propiedad de empresas, micro, pequeñas o medianas, entre los menos pudientes que entre los acomodados.

Tener un profesional en la familia fue también símbolo inequívoco de estatus. Ser abogado o hijo de médico daba una mayor posición social a unos pocos. Hoy, en las universidades e institutos, estudian cientos de miles de futuros profesionales hijos de familias de todo nivel. El 50% de los ingenieros de Lima vive en los barrios de la periferia.

Y algunas propiedades, como el auto o los aparatos eléctricos, diferenciaban claramente las clases. Pero si antes era interesante tener novio/a con auto, hoy ese aparato no diferencia mucho a un buen partido. Por cierto, antes el televisor o la refrigeradora se ponían en la sala, para mostrar bienestar. Hoy son tan comunes que ya no se les exhibe. ¿Y teléfono? Hoy llega casi al 100% de la población.

La ropa también fue un gran diferenciador, tanto por moda como por estado. Quien hoy sube a una combi en cualquier zona ‘popular’ verá que las prendas gastadas son poco frecuentes, y más bien son comunes la ropa y zapatillas deportivas. ¿Quiere ver pantalones rotos? Vaya a San Isidro o a Comas. Están de moda.

Por cierto, siempre hubo una gruesa diferencia entre ser capitalino y de provincias. Pero cada día que pasa eso es menos cierto, pues algunas ciudades de provincias se desarrollan más, como lo dice el informe de competitividad de Centrum 2019, donde Moquegua está mejor que Lima, muy cerca de Tacna, Ica y otras regiones.

¿Están desapareciendo las clases sociales? No, pues hay muchos ciudadanos con grandes carencias. Pero el mayor ingreso promedio y el menor índice de Gini, que mide la distancia económica entre los individuos, dicen que las distancias se acortan. Y como hemos visto, además de lo económico, disminuye también la distancia ‘simbólica’ entre los peruanos. Y esa mayor cercanía puede ser fundamental para disminuir las tensiones sociales. Que tengan una gran semana.