¿Por qué quiero ser presidente?, por Rolando Arellano
¿Por qué quiero ser presidente?, por Rolando Arellano
Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

Mientras unos compran una refrigeradora porque necesitan conservar alimentos, otros lo hacen porque quieren hielo para sus tragos y algunos porque les gusta tomar bebidas frías. Igual pasa con los candidatos para presidente, que están motivados por razones variadas. Le proponemos un ejercicio para encontrar cuáles son estas. 

1. Altruismo. Candidatean por preocupación genuina por el bien de todos. Algunos lo hacen pues desde muy jóvenes buscan proteger a los más débiles y eliminar las injusticias y otros se animan solo porque ven que es su deber intervenir dada la mala situación que observan. Quizá ‘Frejolito’ Barrantes era de los primeros y Belaunde Terry de los segundos. ¿Alguno de los candidatos actuales entraría en este grupo?

2. Logro. Lo hacen para llegar más allá de lo que ya obtuvieron. ¿A qué más puede aspirar quien logró hacer muchos millones en sus empresas, o que obtuvo las mayores condecoraciones, logros académicos o institucionales? Quizá por ello Donald Trump, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, candidatea y tal vez sucede igual con algunos de nuestros postulantes. ¿Quiénes serían? 

3. Figuración. Postulan para ser conocidos y famosos. Aun sabiendo que no podrán ganar, el ver su imagen en un diario o en un panel publicitario y poner luego en su currículo que fue “candidato a la presidencia” es suficiente recompensa. ¿Habrá alguno así entre nuestros candidatos?

4. Poder. “El sexo es el poder de los jóvenes y el poder es el sexo de los viejos”, dice una antigua frase, que señala que buscar autoridad es una fuerte motivación, con el añadido de que ella es adictiva, pues crece cada vez que se obtiene. Tal vez por ello Sebastián Piñera, rico desde antes de su gobierno, busque candidatear nuevamente por la presidencia de Chile. ¿Quiénes estarían motivados así?

5. Mercantilismo. Por respeto a la nobleza de la actividad política (ver el libro “Vamos a comprar un político”, que inspira este artículo), ponemos en último lugar de esta lista a la motivación de enriquecimiento personal o de defensa de intereses de grupos económicos que tienen algunos políticos. El lector ya sabe a cuáles poner en esta lista. 

Además de estas cinco grandes razones, hay muchas otras, como el querer limpiar errores del pasado, creer que Dios les pide difundir su palabra o sacrificarse por mantener la presencia de su partido. El lector quizá conoce muchas otras entre los aspirantes a la silla de Pizarro. 

Haga entre amigos el ejercicio de clasificar a los candidatos por sus motivaciones, altruismo, logro, poder, figuración, mercantilismo u otros, y tendrá resultados interesantes y reveladores. Y si quiere un análisis más fino, considere que, al igual que en la compra de un refrigerador, los motivos pueden ser mixtos. ¿Candidatos altruistas que buscan logro? ¿‘Figurettis’ que quieren recompensas económicas o postulantes que simplemente no tienen una motivación fuerte para ganar? Se sorprenderá.