Rolando Arellano C.

Doctor en Administración de Empresas

La pandemia pone a todos los países del mundo en el mismo partidor y da la oportunidad de dejar de copiar, y de comenzar a usar nuestra creatividad e innovación para afrontar el futuro, en las empresas y en la sociedad. Veamos.

Una de mis preocupaciones ha sido ver la creciente imitación de las estrategias de los países desarrollados, para usarlos en nuestro entorno. Agilidad, transformación digital, centralización en el consumidor y tantas otras “novedades”, se ponían de moda aquí, casi siempre con nombre en inglés, y se presentaban como la gran solución a nuestros problemas. Hasta la idea misma de la innovación, que es justamente no copiar, se copió aquí, porque afuera se había popularizado.

Obviando nuestro menor ingreso, nuestra diferente oferta y nuestros consumidores, lo que parecía justificar la copia es que ellos estaban tecnológicamente más avanzados que nosotros. Y era cierto. Pero no lo están hoy, en la nueva normalidad del pos-COVID-19.

Hoy todos los países del mundo tienen el mismo desafío, y al mismo tiempo. Nadie tiene la solución aún y nadie ha tenido más experiencia que otro. Vemos que en el tema de cuarentenas unos actúan, se equivocan y corrigen, como los británicos. Otros se equivocan y continúan igual como los estadounidenses. Algunos ya pagaron caro, como Italia y España, y otros, como el Perú, siguen experimentando maneras de actuar y podrían, o no, también equivocarse. Y todos, desconcertados, incluyendo científicos peruanos, trabajan en buscar una vacuna.

Y por eso, en este partidor igualitario, nos queda el recurso de ser realmente creativos para adaptarnos a la nueva normalidad. Porque nadie podrá venir a vendernos la idea de que conoce la solución de un transporte a prueba de contagios para ciudades como Lima. Y nadie de fuera podrá decirnos que ha comprobado que la mejor manera de hacer banca pos-COVID-19 es la que él inventó. Y tampoco que ya tiene experiencia de cómo optimizar el trabajo virtual y físico en las empresas. Porque todos los países son subdesarrollados ante el COVID-19.

Y si todos están hoy especulando y probando, nosotros debiéramos hacerlo con más fuerza aún. Porque si continuamos copiando como siempre, tendremos doble posibilidad de errar. Una porque los que están ensayando fuera tienen gran probabilidad de equivocarse, y dos, porque lo que hagan no se adaptará a las condiciones específicas de nuestros mercados.

Por eso hoy tenemos la gran oportunidad de, por fin, ser originales y de desarrollar las nuevas estrategias de personal, de márketing, de producción y de todo lo que necesite la nueva normalidad, incluyendo hasta formas de tratamiento médico. ¿Quién comienza? Que tengan una gran semana.

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