“Entre la guerra o la paz optará por la segunda dada la notoria pérdida de popularidad que la aflige”. (Fotos: Agencia Andina/Archivo El Comercio)
“Entre la guerra o la paz optará por la segunda dada la notoria pérdida de popularidad que la aflige”. (Fotos: Agencia Andina/Archivo El Comercio)
Pedro Tenorio

Analista político

Este 2018 fue un año de sorpresas, definiciones y mucha incertidumbre política. El 2019 debería consolidar al presidente , pues será otro duro año para el y sus cuitas judiciales. ¿Cómo se proyectan los protagonistas de la noticia?

Martín Vizcarra. Su principal reto será gobernar, dejando la confrontación con el en un segundo plano. Ese seguirá siendo un ‘as de oro’ para el mandatario, pero corre riesgo de desgastarse ante la población, como ya ocurrió en octubre último cuando su popularidad languideció, algo que no debería pasar por alto. Ajustes al Gabinete Ministerial, mayor efectividad en el gasto público y atención prioritaria en sectores claves (Interior, Salud, Educación y la prevención de El Niño costero, por citar algunos) serán la única base para una estabilidad duradera.

. El titular del Congreso prefiere mirarse en el espejo de Vizcarra antes que en el de su –aún– lideresa . Su principal desafío consistirá en interpretar el sentir popular para priorizar así la agenda del Parlamento. Además, enfrentará la posibilidad de ser censurado por la misma mayoría que lo encumbró en julio, pero hoy se siente traicionada. Hay fuerzas poderosas maquinando su caída.

. No se confunda: el ‘premier’ no es un problema para el presidente, pues cumple su rol tal y como Vizcarra quiere que lo haga. Y todo indica que la sociedad entre ambos continuará. Eso sí: necesita afinar el equipo ministerial, mostrando resultados durante el primer trimestre. ¿Se atreverá a impulsar la reforma laboral anunciada en CADE o teme que sea su “Waterloo” político? Pesa lo segundo.

Keiko Fujimori. Su carcelería puso en evidencia sus serias limitaciones como lideresa con aspiraciones de llegar al poder, además del deficiente balance de como mayoría parlamentaria. Pese a que capituló y ofreció una “tregua” al gobierno, este miró a otro lado. Keiko deberá decidir si continúa en esa línea o contraataca al , pero denunciando “golpismo” o corrupción sin pruebas fehacientes solo victimiza más a Vizcarra. Entre la guerra o la paz optará por la segunda dada la notoria pérdida de popularidad que la aflige.

. El fiscal de la Nación tiene su principal desafío en el tratamiento que dé a todo lo que venga del Caso Lava Jato en los próximos meses. La mayoría en el Congreso aún lo apoya, pero le exige retirar a José Domingo Pérez, por conveniencia y por el constante desafío a su autoridad. ¿Se atreverá? Pese a las reiteradas acusaciones entre ambos, Chávarry no parece decidido a hacerlo.

Que el 2019 sea un mejor año para todos. ¡Vaya que lo necesitamos!