Pedro Olaechea y Martín Vizcarra en el hemiciclo del Congreso, el día del mensaje a la nación del 28 de julio. Hoy se reunirán en Palacio de Gobierno. (Foto: Presidencia de la República)
Pedro Olaechea y Martín Vizcarra en el hemiciclo del Congreso, el día del mensaje a la nación del 28 de julio. Hoy se reunirán en Palacio de Gobierno. (Foto: Presidencia de la República)
Fernando Vivas

Columnistas, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

Deploro, como solución, la cuestión de confianza porque con ella aumentaría el nivel de conflagración, con altas probabilidades de que derivemos en algo peor que aceptarla o rechazarla: un limbo de duda si el la objeta sin debatirla. También deploro el pedido de vacancia porque sería una declaración bélica de congresistas deslegitimados que provocarían la réplica de lo peor de .

Han aparecido, de aliados del Ejecutivo, propuestas que enmascaran el adelanto en peores formatos. Patricia Donayre , lo que se parece mucho al viejo truco del populismo de la izquierda latina de refundar todo en una suerte de revolución vacía y de papel, en lugar de reformas constitucionales puntuales. Ay, congresista Donayre, usted no logró llevar a buen puerto la subcomisión de reforma política que su antigua bancada de Fuerza Popular , ¡y ahora pide un Parlamento exclusivo para dar vueltas a la Constitución!

Luego está la idea de que el Gobierno renuncie a su gabinete, en una suerte de ‘hago cuestión de confianza a mí mismo y me digo que no’; retando al Congreso a que, con igual desprendimiento, acepte el adelanto.

Yo también tengo mis ideas idiotas para acabar con esto. Dejarían de ser idiotas, por supuesto, si las toman los bandos, ya sea salirse en el 2020 o quedarse hasta el 2021. Aquí las listo: 1) Que Del Solar y Olaechea cobren mayor protagonismo coordinando una agenda constructiva entre poderes; que no todo es adelanto, señores. 2) Que el presidente se allane a colaborar con el Ministerio Público en el Caso Chinchero, aliviando así la presión que hace la oposición al respecto. 3) Cuestionar la tradición de que todas las elecciones y asunciones de mando giren en torno al 28 de julio. (Digo nomás, para no estar con camisas de fuerza cuando se discute el adelanto). 4) Hablar de las otras reformas políticas que se pueden hacer si los bandos pactan y se ponen las pilas. La bicameralidad es una de ellas, y Vizcarra puede retomar su posición inicial a favor. Y si ello reabre el debate sobre la posibilidad de reelección de actuales congresistas como senadores, en buena hora. 5) Que una , si la hay, tenga un explícito contenido de ‘que se vayan todos’ y no parezca una marcha ‘naker’ (no a Keiko) más.

Los carboneros sobran, los mediadores faltan. Que Olaechea y la Comisión de Constitución invoquen a expertos y a la Comisión de Venecia puede ser dilatorio, pero a la larga suma respaldo a cualquier salida que se tome. Que vengan más propuestas y pronunciamientos de la academia, de la política, de los colegios profesionales, de las iglesias, de quien sea, por más idiotas que parezcan.