Laura Urbina

colaboradora de El Comercio en Áncash

lauraurbinasa@gmail.com

El pueblo de Samanco despidió a su alcalde, Francisco Ariza Espinoza, por sicarios, en el anexo Huacatambo, distrito de Nepeña, , el último martes.

Pobladores, familiares, amigos y las autoridades acompañaron el féretro hasta el cementerio del distrito, donde le dieron el último adiós. Ellos exigieron que su crimen no quede impune, se investigue y atrapen a los autores materiales e intelectuales. 

Francisco Ariza Moreno aseveró que a su padre lo mataron por “dinero, por las obras y las ansias de poder”. Según él, el móvil del crimen es político y no tiene que ver la venta de los terrenos del balneario de Besique.

También pidió a la población que impida que los regidores tomen el control de la municipalidad, porque uno de ellos estaría implicado en el homicidio. 

En tanto, la primera autoridad de la provincia del Santa, Julio Cortez Rojas, dijo que solicitarán que se declare en emergencia la región Áncash, debido a los altos niveles de criminalidad y pedirán al Jurado Nacional de Elecciones que se realicen nuevos comicios en la localidad para evitar más conflictos.

El obispo de la Diócesis de Chimbote, Ángel Francisco Simón Piorno, señaló que el crimen del alcalde no debe quedar “en la oscuridad, el olvido y la impunidad. Instó a la población a colaborar con las investigaciones.

“Le pido al pueblo de Samanco que se mantenga de pie y luche para que nunca más suceda una muerte tan cruel como la que tuvo el alcalde Francisco”, manifestó en la homilía monseñor Simón.

DESPIDEN A ABOGADO

Esta mañana, los restos del abogado Henry Aldea Correa, de 51 años, asesinado junto con el burgomaestre samanqueño, fue sepultado en el cementerio Divino Maestro, en Chimbote.

Su hijo de 12 años, sus padres, amigos y colegas expresaron su pesar por su partida. El padre del letrado, Henry Aldea Rodríguez, exigió la pena máxima para los delincuentes que acabaron con la vida de su hijo.  

“Áncash merece vivir en paz, mi hijo no merecía morir en esas circunstancias. Confío en los jueces, espero que ellos castiguen con la pena máxima a los criminales que asesinaron a mi hijo”, enfatizó acongojado. 

Henry Aldea conducía su auto cuando los hampones lo asesinaron de un disparo en la espalda y el brazo izquierdo. Según la Policía, el vehículo se incendió y provocó quemaduras en las víctimas, debido a una fuga de gas ocasionado por la presión del acelerador.