Carlos Zanabria

Desde hace 147 años la hermandad del Santo Sepulcro de Arequipa tiene a su cargo la crucifixión de Cristo y luego su descendimiento de la cruz y la colocación en el Sepulcro que luego sale en procesión por las calles de Arequipa.

El Viernes Santo es un día especial para los miembros de la hermandad, se concentran muy temprano a las órdenes del mayordomo Roberto Lazo y el prior del convento dominico, en las reuniones previas se encargaron las tareas que cada uno asumirá, todos visten luto.

La Imagen de Cristo es llevada desde su sepulcro en una camilla hasta el altar mayor del templo, al pie de la Cruz, a las 11:00 en punto Roberto da la orden para que la imagen sea levantada, entonces el presidente de la hermandad procede a crucificar a Cristo, todo queda listo para el sermón de las 3 horas y la muerte de Jesús al término del mismo, el mayordomo se encarga de hacer que la imagen incline la cabeza cuando el sacerdote da la señal a las 2:30 de la tarde.

En el transcurso de la tarde los miembros de la hermandad hacen guardia al pie de la cruz, hasta que el mayordomo da la orden para que se inicie el descendimiento, otra vez el presidente se encarga de retirar los clavos, otros con extremo respeto y cuidado cargan la imagen y la llevan a su sepulcro.

Al caer la noche todo está listo para que se inicie la procesión, a las 7:00 en punto uno de los hermanos más joven hace sonar una matraca de madera y se abren las puertas del templo. El mayordomo inicia la procesión, lleva en su mano derecha un antiguo bastón de madera, aparentemente fue usado por sus antecesores para marcar el paso de quienes llevan el sepulcro.

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