“Hay ganas de saber, pero pocas para consultar fuentes"
“Hay ganas de saber, pero pocas para consultar fuentes"
Redacción EC

ROGER AGUILAR 

Es seguro que también usted ha escuchado “primeramente” y ha puesto el grito en el cielo por considerar que su uso es incorrecto. Luis Alarcón también lo escuchó,pero, gracias a su formación de periodista y a su gusto por las palabras, cruzó fuentes, investigó y reflexionó sobre esta y otras cuestiones ligadas a la gramática. Es así que su libro “Lengua para Todos”, escrito de modo sencillo y ameno, se vuelve revelador y de lectura recomendable.

—¿Por qué es correcto el término primeramente? 
Porque la (RAE) lo sostiene así. En su diccionario se acepta primeramente, segundamente, terceramente hasta cuartamente. Nos parece raro, sí. Y se nos corrige diciendo que primeramente es imposible porque no existe  segundamente, pero tendríamos que corregir a los que nos corrigen para decirles que sí están registradas­ esas palabras.

— ¿Y cómo surgió la confusión? ¿Cuál es su hipótesis? 
Esto se atribuye a un fenómeno que se conoce como hipercultismo, o sea el pensar que en la lengua lo sabemos todo. Y no es así. La mayoría de las veces repetimos cosas y no vamos a las fuentes, como a los diccionarios de términos, de dudas, o a la buena literatura, aún cuando también en ella hay algunos errores.

—Usted  ha escrito que su libro es consecuencia de unos correos que enviaba en la universidad.
Y lo sigo haciendo. Semanalmente envío un correo interno a la comunidad universitaria sobre algunas cuestiones del lenguaje que yo mismo me hago o que me consultan.

—¿Cuál ha sido la consulta más llamativa que le han hecho?
Alguien me consultó sobre el verbo alunizar. Esta palabra es casi un capricho, un lujo que se da el idioma español porque ya teníamos y tenemos el  verbo aterrizar, que nunca necesitó otro que lo reemplace en la Luna. Si no, para unas próximas conquistas espaciales, se necesitarían “amarterizar”, “amercurizar”, “aplutonizar”, etc.

—¿Entonces hay interés por saber estos temas? 
Hay curiosidad, hay ganas de saber, pero también hay pocas ganas de consultar  las fuentes fidedignas. La gente tiene dudas, pero se quedan ahí, a pesar de que tenemos los diccionarios en línea. La Página del Idioma Español, el foro de Cervantes, etc.

—En su libro usted reflexiona sobre el verbo hacer y su uso desmedido.
Es un verbo comodín. Hacemos misa, cuando se celebra o se oficia una misa. Hacemos una carta, cuando redactamos una carta, etc. Eso demuestra, cuando usamos mucho ese comodín, pobreza del lenguaje.

—¿Cómo era de niño?
Curioso y, como cualquier otro niño, con un desapego a lo formal, entre esto al lenguaje. No destaqué en lengua y literatura en el colegio, aunque sí al final. Fue una evolución. Yo no le gané a las palabras, ellas me ganaron a mí.