La pareja de esposos viajaron a varios departamentos de la sierra del país como parte de sus investigaciones en antropología. (Foto: Melissa Valdivia)
La pareja de esposos viajaron a varios departamentos de la sierra del país como parte de sus investigaciones en antropología. (Foto: Melissa Valdivia)
Melissa Valdivia

Frente a la mirada perpetua del auditorio, Carmen Escalante Gutiérrez se asoma y coloca la banda de alcalde a su esposo Ricardo Valderrama Fernández. Ambos se admiran y lo dicen con los ojos. Un abrazo cierra aquel 17 de diciembre del 2019, día en que Valderrama asumía la alcaldía provincial de en reemplazo del suspendido Víctor Boluarte.

Detrás de la banda de alcalde, está la historia de Ricardo Valderrama Fernández, que muchos ignoraban y pocos valoraban. Él junto a su esposa Carmen Escalante han concebido grandes aportes al estudio antropológico del hombre andino. Ambos docentes e intelectuales desde siempre han estado entregados a la cultura de los Andes.

Valderrama (75) nació en el distrito de San Jerónimo, uno de los últimos vestigios de las panacas reales, que agrupan a familias descendientes de la nobleza incaica. Junto a Carmen (66) abrazaron la antropología, carrera que no solo les dio satisfacciones profesionales, sino que les permitió conocer el amor y proyectar sus conocimientos a través de investigaciones y libros.

Valderrama (75) nació en el distrito de San Jerónimo, uno de los últimos vestigios de las panacas reales. (Foto: Melissa Valdivia)
Valderrama (75) nació en el distrito de San Jerónimo, uno de los últimos vestigios de las panacas reales. (Foto: Melissa Valdivia)

Como lo escribió el escritor cusqueño Luis Nieto Degregori “Hablar de Ricardo Valderrama también es hablar de su esposa Carmen Escalante”.

Ricardo, hay que decirlo, desarrolló la mayor parte de su labor intelectual conjuntamente con Carmen Escalante, su esposa. Todos los libros que ellos han publicado y la mayor parte de sus artículos están firmados así, Ricardo Valderrama y Carmen Escalante. Rendir pues homenaje a Ricardo es hacerlo al mismo tiempo con Carmen y, en estos momentos, es también una forma de acompañarla en su dolor y pesar”, escribió.

Ambos antropólogos han viajado a varios departamentos de la sierra del país (Ayacucho, Arequipa, Apurímac, Huancavelica) como parte del trabajo de campo que realizaban para sus investigaciones. De estos recorridos forjaron sus ilustres obras “Del Tata Mallku a la Pachamama, rituales al agua en el valle del Colca”, publicado en 1989; “Levantamiento de campesinos indígenas en Haquira y Quiñota”, en 1982; “Apu Qorpuna, “Visión del mundo de los muertos en la comunidad de Awkimarka”, en 1980; “La Doncella Sacrificada: Mitos del Valle del Colca”, en 1997; y la historia del cargador cusqueño Gregorio Condori Mamani y su esposa Asunta Quispe Huamán publicado en 1977 en el libro “Gregorio Condori Mamani. Autobiografía”. Este último está entre los más elogiados de sus trabajos, traducidos a múltiples idiomas, entre ellos el quechua. El testimonio de Asunta Quispe ha sido también publicado en quechua y castellano en 1994, como texto escolar para programas pilotos de educación bilingüe en la sierra peruana.

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En este último libro, Ricardo Valderrama y Carmen Escalante registran la vida de una pareja de quechuahablantes que han migrado de diferentes lugares rurales a la ciudad de Cusco: Gregorio Condori y Asunta Quispe. Gregorio murió en 1979 atropellado por un automóvil y asunta Quispe Huamán falleció en 1983 aquejada por varias dolencias. Narran momentos de sus precarias vidas en la casa Hacienda y su sobrevivencia en la ciudad de Cusco.

De ellos se pueden contar innumerables anécdotas, como cuando Ricardo Valderrama miraba orgullosamente a Carmen Escalante en el 2017, cuando ella defendía en España la primera tesis doctoral sustentada en quechua: “Rugido alzado en armas. Los descendientes de Incas y la independencia del Perú. Las rebeliones de José Gabriel Tupa Amaru, los hermanos Angulo y Mateo Pumaccahua”.

Por su parte, ella lo apreciaba con el mismo orgullo en el auditorio del Palacio Municipal, cuando su esposo recibía el cargo de autoridad más alta de la provincia de Cusco en 2019, o como cuando Carmen en 2008 fue detectada de cáncer de mama, lo cual superó junto al apoyo de su familia. Luego les tocó luchar contra el virus. El 22 de julio Valderrama salió positivo a una prueba molecular para detectar el .

El escritor y poeta puneño Alfredo Herrera Flores, en su semblanza a Valderrama, escribe lo siguiente: “Pero el mundo de la academia daba aplausos en auditorios. La administración de la ciudad exigía de otras mañas, que Valderrama supo asumir con entereza”. A poco más de dos meses de gobierno municipal, la pandemia provocada por el nuevo coronavirus traería otro tipo de sorpresas. Cusco se convirtió en una de las ciudades más afectadas por la enfermedad, y Valderrama, como autoridad que era, estaba en mercados y plazas, hospitales y albergues, operativos de tránsito y comercio ambulatorio, ante el reclamo ciudadano de que debería hacer algo más para detener la enfermedad o evitar los contagios, lo que solo estaba en las manos y responsabilidad de cada ciudadano.

Pero ahí estaba él, con sus años y su paciencia, su mano firme y sus frustraciones, enfrentando la presión social y las descabelladas exigencias de un grupo de irresponsables. Y estaba con sus libros y sus amigos, “como las piedras que pisamos en Cusco -decía- unidas e indestructibles”, pero la enfermedad no se iba a detener a pedir credenciales. Se había sometido a varias pruebas para descartar el COVID -19, hasta que una de ellas dio positivo. Valderrama resistió más de un mes la enfermedad, hasta que ya no pudo evadir el encargo de sus antepasados”, relató Alfredo Herrera.

(Foto: Melissa Valdivia)
(Foto: Melissa Valdivia)

Ricardo Valderrama se contagió del virus en cumplimiento de sus funciones. No logró salir airoso esta vez, el enemigo fue más poderoso y difícil de vencer. Hoy, frente al féretro de su esposo, Carmen Escalante recibió y sostuvo en manos la banda de alcalde y la medalla de la ciudad. “Asumió un cargo para servir o morir por su pueblo. Gracias por lo que nos has dado, descansa en paz amor”, dijo entre sollozos.

Carmen recuerda que el libro que trabajaron juntos, “Gregorio Condori Mamani. Autobiografía”, culmina con el testimonio de Asunta.

Así, estos últimos tiempos después de haber dormido bien toda la noche me levanto sin fuerzas y con los muslos totalmente cansados, como si durante la noche hubiera caminado leguas y leguas espíritu alma, y empezó a caminar porque faltando 8 años para morir nuestras almas empiezan a caminar recogiendo las huellas de nuestros pies, así seguro mi alma ya empezó su peregrinación. Por eso mis piernas amanecen cansadas nomás”, es el final del testimonio de Asunta, cuyo cuerpo y alma completamente cansados, después de largas jornadas de duro trajinar, han iniciado o concluyen con serenidad y sin prisa su peregrinación a la muerte, lo que ya había hecho su esposo Gregorio.

Ayer por la tarde, Ricardo Valderrama ha llegado al fin de su peregrinación hacia la muerte, se reúne con Asunta y Gregorio, y a la espera de su amada Carmen.

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