Descentralización: buscando la forma de perfeccionar el proceso
Descentralización: buscando la forma de perfeccionar el proceso
José Miguel Silva

Según una encuesta de Ipsos publicada por El Comercio el 20 de abril pasado, el 75% de peruanos está en contra de la reelección de presidentes regionales. 

La abrumadora opinión de miles de compatriotas cuenta con respaldo en el Congreso, por lo que un proyecto de ley en ese sentido podría votarse y aprobarse en la próxima legislatura

No obstante, en caso se tome esa decisión, ¿se acabaron los problemas? Conversamos con el analista político e investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos Jorge Aragón, quien consideró vital reforzar y promover el proceso iniciado ya hace más de 10 años.

¿Cuál es la opinión que tiene usted sobre el proceso de descentralización?

Es un proceso con más de diez años que presenta una serie de limitaciones y problemas en su implementación pero que ha venido permitiendo la generación de niveles de gobierno que antes no existían, como el regional. De alguna manera, también ha permitido que los gobiernos locales sean más responsables en la provisión de algunos servicios y en las relaciones con su población. El problema es que, como todo proceso de esta naturaleza, vas a tener casos que funcionan bien y otros que funcionan mal. Frente a la delicada situación de Áncash, puedes ver el caso de San Martín, donde tienes una situación que aparentemente funciona muy bien.

¿Qué posibilidades de salida hay ante los problemas presentados?

Es natural que existan problemas. Una posibilidad es perfeccionar el proceso. Identificar los problemas, apostar a consolidar los gobiernos locales porque este país lo necesita. Estamos en un país muy centralizado. El tema es que se están tomando decisiones muy cortoplacistas. Tienes un presidente corrupto y de inmediato quieres prohibir la reelección, con lo cual vas a bloquear gestiones que son exitosas o medianamente exitosas. Entonces, hay un lado perverso. El caso escandaloso de Áncash no es solo del gobierno regional, sino también del Poder Judicial.

¿Cree que en la clase política falta claridad en torno al proceso de la descentralización?

Así es. Y más bien, ya sea por ignorancia o por un interés político muy cortoplacista se está tratando de debilitar el proceso, ponerle fin, cuando yo creo que hay mucho que hacer para mejorar la articulación de los diferentes niveles de gobierno de este país. Tenemos que ver lo que hemos avanzado, lo que se ha aprendido y lo útil que puede ser.

¿Podría mencionarme dos cosas que se hicieron bien y dos cosas que se hicieron mal en el proceso?

La sola idea de pensar en las dificultades que ha tenido este país en los procesos de descentralización, ya es una ventaja. El haberte planteado lo importante que es crear niveles de gobierno sub nacional, potenciarlos. Es decir, este país necesita una política de descentralización. No se puede dar el lujo de no tenerla. Puede ser que el actual proceso no haya sido el mejor, pero es lo que tenemos. Y lo segundo es que frente a un gobierno local que funciona mal, podemos encontrar uno que lo hace bien. Entonces, como no podía ser de otra manera, tienes un conjunto de gobiernos locales que han sabido aprovechar estas oportunidades y se han vuelto más eficientes. Vengo de San Martín hace unas semanas y noté un buen ambiente.

¿Se ha completado la transferencia de funciones a los gobiernos regionales y locales?

Lo que hay es un proceso bastante avanzado de funciones más bien administrativas. Muchas de las cosas están transferidas. Y en lo político también. El hecho de que las autoridades son elegidas por la población de su zona.  Una de las debilidades está en el tema fiscal. El gobierno central sigue reteniendo un nivel excesivamente fuerte de control sobre la manera en que gastan los recursos los gobiernos regionales y locales.

Cuando se inició el proceso de descentralización se creó todo de la nada. Hubo elecciones para cargos que antes no existían. ¿La modalidad ejecutada fue la correcta?

Hay dos cosas interesantes. No hay una especie de carnaval  desorden absoluto en términos de candidaturas. Si tú miras los procesos de 2002, 2006 y 2010, lo que tienes en muchos casos es cierta similitud en el número de candidaturas. En algunos casos, creo que en provincial tienes una disminución. A diferencia de lo que a veces se piensa desde Lima, muchas dinámicas políticas regionales, provinciales y locales están tendiendo a tener cierto grado de estabilización. Por lo mismo, si alteras ese proceso, estarás cortando algo que poco a poco podría irse estabilizando.

En las últimas décadas hubo algunos intentos de descentralizar el país. ¿Cuál sería la diferencia del actual en relación a los previos?

Intentos hubo varios. Uno fue del primer gobierno aprista. Ese proceso, con todas sus imperfecciones, el régimen de Fujimori le puso fin. Es cierto, hubo problemas, pero al final se le abortó. No se le dejó crecer. Lo novedoso del actual proceso es que viene durando, que ha pasado por tres gobiernos y que habría que sostener. Corrigiendo los errores, claro, pero reconociendo que las responsabilidades no son solo de los gobiernos regionales, sino también del Congreso, del Poder Judicial y del Ejecutivo. No hay claridad en torno a cuánto se beneficiaría el país en su conjunto si es que mejora la descentralización en el país.

¿Cuál es el camino para avanzar en un correcto proceso de descentralización?

Hay que articular mejor los distintos niveles de gobierno, hay que ponerle un orden a quién se hace responsable de qué. Lo que pasa es que en esa línea hay algunos que no quieren avanzar porque los pone como muy en evidencia.