Eduardo Martinetti: “Los peruanos no conocemos los territorios de frontera”
Eduardo Martinetti: “Los peruanos no conocemos los territorios de frontera”
Ricardo León

Periodista. Editor de la sección Nacional

jose.leon@comercio.com.pe

Uno de los acuerdos firmados en 1998 incluyó la creación de instituciones que ayuden a la integración de ambos lados de la frontera, como el Plan Binacional Perú-Ecuador, que gestiona proyectos de inversión y articula a los actores del Estado. 


— ¿Es igual el desarrollo en ambos lados de la frontera?

Geográficamente, el lado peruano es una selva agreste, remota.
El territorio es diferente, más aun en la zona de selva, pero eso no justifica las asimetrías entre un lado y otro de la frontera. El lado peruano no había sido atendido, entre otras cosas por la permanencia de este conflicto, que viene desde el siglo XIX. En 1992, se desactiva el Instituto Nacional de Planeamiento. Cuando llegamos a la zona, en 1998, no teníamos ni obras ejecutadas ni planes. Hasta el día de hoy no tenemos realmente líneas de base confiables.


— ¿Cómo trabajar una propuesta de desarrollo integral para espacios tan diferentes?


El Plan Binacional se instala en mayo de 1999. En una primera etapa se convocó a países amigos para que hagan aportes para ejecutar los listados de proyectos. No se pudo hacer después una segunda convocatoria y los países en estos momentos no están aportando recursos. Cada uno de los países nombró un comisionado especial y se elaboraron informes. Se recomendó que el Estado Peruano haga una contribución anual al plan para cumplir el trabajo. Allí comienza una etapa, desde el 2005 hasta el 2017, en la que se ejecutaron la mayor parte de las obras de infraestructura en la zona: los cuatro ejes viales, un esfuerzo de articulación económica. Ahora Piura, Tumbes y la parte norte de Cajamarca están tremendamente vinculadas con el lado ecuatoriano.


— La frontera con Ecuador tiene costa, sierra y selva. ¿Son similares los niveles de desarrollo?

Se avanzó en redes de salud y educación, en el cierre de brechas en costa y sierra. Pero en la selva encontramos hoy brechas sociales y de infraestructura, justo en la zona donde se desarrollaron los últimos conflictos. ¿Cómo podemos imaginarnos que las poblaciones del río Santiago tengan pobreza extrema del 60%, y que en el Cenepa haya pobreza monetaria del 91%?


— Dentro de la marginalidad de las zonas de frontera, la del Cenepa es particularmente difícil.

Los peruanos no conocemos los territorios de frontera, como aquel donde ahora opera el Plan Binacional, una zona predominantemente indígena. Los grandes temas de la Amazonía fronteriza norte no están inscritos en la agenda nacional. Si seguimos con programas sectoriales que no están articulados, no estamos generando elementos que permiten un cambio y un desarrollo en la zona.


— ¿Qué siente el director del Plan Binacional cuando mira hacia el otro lado de la frontera?

En el lado ecuatoriano las prioridades son otras. Ellos están trabajando en asociaciones de productores, mientras que nosotros tenemos una población que a lo que va a llegar es a una agroforestería, no una agricultura, porque el bosque no lo permite.


— De aquí al bicentenario, ¿es posible reducir esas brechas?

Sí, y deberíamos tener un modelo nuevo de intervención. Nuestra propuesta es un modelo de desarrollo territorial. Si seguimos con la tónica actual, cerrar esas brechas va a tomar 20 años más. Tenemos que hacer algo diferente.

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