Christian Mestanza Arquiñigo

Cuando comenzó a publicar sus primeros videos en  jamás imaginaría la acogida que estos tendrían en la red y no solamente en los usuarios nacionales, sino que desde Japón e india le llegarían comentarios elogiando su trabajo. Sus videos llegan al millón de visualizaciones y cuenta con casi 800 mil suscriptores.

Esperanza Rosas a sus 74 años decidió plasmar su talento con el croché a la famosa plataforma de videos, demostrando a todos que la edad no es una limitante para el emprendimiento.

Sin embargo, como ella confiesa, en un primer momento su intención no era convertirse en una estrella de YouTube. Una tragedia familiar fue lo que la impulsó a grabar sus exitosos videos tutoriales y compartirlos en la red. La pérdida de una hija a manos del terrible cáncer, luego de siete años de lucha, y el consuelo que encontró en el tejido; fueron el impulso que la llevó a querer compartir su experiencia con los demás.

Para ella, el tejido fue una ayuda fundamental, en este  encontró un desfogue y una terapia que la ayudaban a transformar aquellos días grises, en momentos de tranquilidad, alegría y esperanza. Fue este el motivo que la llevó a decidirse comunicar con otras personas lo que le estaba pasando.

Lo que vino después es una historia llena de éxitos y nuevos retos. Tejiendo Perú, el proyecto que empezó con su hija Cecilia, ha dado tan buenos frutos que incluso Google la ha llamado para que participe en diferentes eventos internacionales de emprendimiento, contando su caso.

- Lanita Corazón-

Lanita Corazón es un voluntariado que nace de la inquietud de un grupo de amigas que querían sensibilizar a sus hijos adolescentes acerca de las necesidades de otras personas. Ellas, desde enero de 2016 colaboran con el albergue Frieda Heller, que brinda alojamiento y ayuda a pacientes de bajos recursos que sufren de cáncer.

En un primero momento fueron con la intención de poder llevar algunas cosas para los niños del albergue, pero pronto se dieron cuenta de que los adultos también necesitaban un tipo apoyo para poder sobrellevar su enfermedad y tratamiento.

Decidieron que el tejido podría ser una buena actividad para las pacientes, así que se pusieron manos a la obra y por medio de Facebook, comenzaron una campaña de recolección de lana. Poco a poco lograron ir consiguiendo el material con el que trabajar.

Fue por medio de un una amiga en común que lograron contactar con Esperanza e invitarla a enseñar a las pacientes a tejer. Para ella la experiencia ha sido gratificante pues siente que puede entender a sus alumnas ya que también ha vivo el proceso y conoce por lo que están pasando.

“El estado de ánimo de ellas ha cambiado un montón, muchísimo a comparación de los primeros días. Ahora están ansiosas cuando nos demoramos en llegar”, comentó a El Comercio Vicky Vásquez, parte del equipo de Lanita Corazón. “A parte de eso, cuando hemos empezado a vender las prendas que hacen las ha motivado mucho, porque ellas no pueden trabajar, ya que pasan las 24 horas aquí”, agrega.

Y es que el proyecto de Lanita Corazón sobrevive de donaciones y de las ventas de los productos que las mismas pacientes tejen, por ello están abiertos a cualquier tipo de colaboración.

Esperanza continúa con su trabajo en su canal de YouTube en el que también ha involucrado a su nieta y más miembros de su familia. Incluso contó a El Comercio que tiene novedades, como la creación de una revista y algunas cosas más.


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