El aumento de casos severos de COVID-19 ha ocasionado un colapso de las UCI en la región. El aumento de camas ocupadas sobrepasa los niveles observados en mayo (Foto: Cesar Von BANCELS / AFP)
El aumento de casos severos de COVID-19 ha ocasionado un colapso de las UCI en la región. El aumento de camas ocupadas sobrepasa los niveles observados en mayo (Foto: Cesar Von BANCELS / AFP)
Jorge Falen

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En medio del reciente estallido del , la del continúa imparable y vuelve a golpear con fuerza zonas de la selva. Este es el caso de Loreto, la primera región del país que en teoría había alcanzado la inmunidad de rebaño, pero donde la mortalidad asociada a la ha iniciado un peligroso repunte.

Según las estadísticas de la Dirección Regional de Salud (Diresa), las tres últimas semanas han sido las más altas en este indicador. Solo en lo que va de febrero se han reportado 227 fallecimientos por en la región, cifra mayor que todos los decesos mensuales ocurridos desde junio del año pasado, luego del colapso sanitario de la primera ola.

Este hecho también se ha reflejado en un aumento de los fallecimientos totales (por coronavirus u otras enfermedades no tratadas) contabilizados en el Sistema Informático Nacional de Defunciones (). Según este registro, en la última semana se han presentado hasta 32 muertes no violentas a diario, casi la mitad de lo observado a inicios de mayo, durante los momentos más álgidos de pandemia en Loreto [ver cuadro].

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Historia de un rebrote

El aumento de la mortalidad ha estado precedido de una fuerte subida en la positividad de pruebas moleculares y en el colapso de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en los hospitales de la región. , el Director Regional de Salud, Carlos Calampa, advertía sobre un aumento de pacientes graves desde mediados de diciembre, así como la ocupación casi completa de los 11 ventiladores mecánicos que la región tenía en ese momento.

Si bien la oferta de estos equipos ha aumentado hasta llegar a 36, la demanda también siguió al alza y a mediados de febrero ya no quedaban respiradores disponibles, según Susalud. La transmisión del virus (medido por la positividad) también ha aumentado hasta alcanzar niveles máximos. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), todas las pruebas moleculares aplicadas entre el 14 y el 17 de febrero salieron positivas.

El decano del Colegio Médico de Loreto, Luis Runciman, señala que el escaso equipamiento para atender a los pacientes críticos ha desencadenado los decesos. “La situación está cantada. Todos los días se reciben en emergencia pacientes que requieren ventilación mecánica, por lo menos dos o tres. Es decir, deberíamos estar incrementando dos o tres camas UCI o con ventilación mecánica diariamente, tanto en el hospital regional como en Essalud. Ahora son insuficientes, por eso es que tenemos alta mortalidad”, explica.

Pese a esto, Runciman aclara que el escenario que se vive actualmente en los pasillos de los hospitales aún está lejos de alcanzar el hacinamiento observado en mayo. “La diferencia es que en la primera ola necesitábamos 100 ventiladores por día, pero ahora cinco. Es la realidad que tenemos”.

El ingreso de la variante brasilera del coronavirus a la región, que está asociada con un mayor nivel de contagio, fue confirmada el 5 de febrero por el Ministerio de Salud y llevó a las autoridades sanitarias a solicitar el cierre de las fronteras con dicho país. Un día después, el Ejecutivo incluyó a las provincias de Maynas (que alberga a la ciudad de Iquitos) y Ramón Castilla (en la frontera) dentro de las zonas “de riesgo extremo”, donde ahora se aplica la cuarentena focalizada.

Poco oxígeno

El decano agrega que el aumento de los pacientes en las unidades críticas también trajo consigo una presión sobre la demanda de oxígeno medicinal en los hospitales de Iquitos. El 16 de febrero, la Defensoría del Pueblo pidió implementar “acciones necesarias y efectivas” para atender la demanda de este elemento, de importancia fundamental para garantizar la recuperación de los enfermos más graves.

El organismo señala que, según información de la Diresa Loreto, solo el hospital regional requiere unos 3.089 metros cúbicos, pero solo tienen disponibles 1.674 metros cúbicos. El 10 de febrero, el Gobierno Regional informó que las tres plantas donadas por el Vicariato de Iquitos que funcionan en el local “están operativas” y suministran el gas a 95% de pureza a través de redes al servicio de emergencia, UCI y de hospitalización. Sin embargo, también reconoció que la alta demanda hospitalaria actualmente no permite el llenado de balones.

Por zonas

Según la Diresa, en lo que va del 2021 se han registrado 4.564 contagios de COVID-19 en Loreto. Si bien a inicios de año se reportaron algunos contagios en Caballococha (zona ubicada en la triple frontera con Colombia y Brasil) casi el 60% de los nuevos casos (2.709) se han presentado en la provincia de Maynas. Dentro de la ciudad, las localidades con más incidencia de COVID-19 son Iquitos, San Juan y Punchana.


Entrevista

“Los casos graves y fallecidos que estamos viendo son los que no se infectaron en la primera ola”

Juan Carlos Celis, médico infectólogo del hospital Regional de Loreto.

Para el especialista, la segunda ola del coronavirus crece y contagia de forma más acelerada que lo observado el año pasado (Foto: Archivo personal)
Para el especialista, la segunda ola del coronavirus crece y contagia de forma más acelerada que lo observado el año pasado (Foto: Archivo personal)

-¿A qué se debe este nuevo repunte del COVID-19 en Loreto?

La variante brasilera está cambiando la enfermedad, pero no la mortalidad. Si bien más del 90% de casos se manejan en casa, ese 5% restante basta para colapsar cualquier sistema cuando llegan todos en cantidad. La segunda ola es más acelerada, la gente se ha contagiado a un ritmo increíble y eso hace que los pacientes graves lleguen más rápido y todo termine colapsado. Como consecuencia de esto, el oxígeno también comienza a escasear.

-¿Quiénes se están contagiando más?

La población más afectada ahora es la de clase media para arriba, la que se cuidó bien en la primera ola, y que ahora se está contagiando, vemos muy poca gente de escasos recursos en los hospitales. Así como en el resto del país, este primer grupo se atiende en Essalud. Allá hace rato colapsó su sistema de oxígeno y están viniendo a hospitalizarse con nosotros en el hospital Regional. Nadie previó eso.

-¿Hay más incidencia en jóvenes como se ve en otras regiones?

Hay un aumento del porcentaje de jóvenes infectados, pero predomina de lejos las personas que tienen comorbilidades y los mayores de 65 años.

-¿Se acabó la inmunidad de rebaño en Loreto?

Lo que ha cambiado es la epidemiología del virus. En Iquitos, los fallecidos y hospitalizados de ahora son ese 30% que no se había infectado durante la primera ola. Pero también estamos viendo reinfecciones que son más leves porque algo de inmunidad les ha quedado. No se hospitalizan, no se agravan, no fallecen, pero igual siguen transmitiendo el virus. Por eso ya se rompió la inmunidad colectiva. Ese 70% [de seroprevalencia] que por cuatro meses nos tenía tranquilos y detenía el virus, ahora con la mutación ya no lo hace y el COVID-19 se transmite a una velocidad increíble.

-¿Entonces la peor la está llevando quienes no se habían infectado?

Así es. La gente que no lo había tenido y se cuidaba igual se contagia porque el virus ya está diseminado. Todos los graves o fallecidos son los que no se infectaron en la primera ola. De todas formas, hay una cierta inmunidad colectiva, porque los reinfectados no son severos.

-¿El Gobierno debe prorrogar la cuarentena en Maynas y Ramón Castilla?

El virus ya dejó de ser el que conocíamos, mientras los casos sigan aumentando, junto con los hospitalizados y fallecidos, impedir el movimiento solo es una medida más. En Iquitos nunca fue la solución, hay una gran cantidad de población que incumple las normas. Eso pasó en la primera ola y nos agarró ese inmenso tsunami y nos va a pasar igual. Nuestras medidas son una especie de “sachacuarentena”. Se da la medida que restringirá algo, pero no lo vemos reflejado en los hospitales.

-¿El colapso hospitalario ha alcanzado los picos de la primera ola?

Es imposible compararlo con mayo porque teníamos gente en los pasadizos muriéndose. Las UCI siempre van a ser las primeras en llenarse, tendríamos que poner más de 100 camas UCI. El país tiene un gran déficit de especialistas, se ha tenido que entrenar a médicos generales, pero con 22 camas UCI estamos al tope. Pero paran llenas todo el tiempo desde la quincena de enero y a un ritmo fuerte que consumen toda la energía de las plantas que tenemos en el hospital.

-¿Qué otras zonas también vienen siendo afectadas?

La gran mayoría de casos está en Iquitos, porque alberga a la mayor parte de la población de Loreto. Al inicio de la segunda ola habíamos contado entre un 15% y 20% de infectados que venían de Caballococha. Ahí empezó el contagio, por la frontera, ahorita está bien bajo por allá; sin embargo, ya aumentó en Yurimaguas. Esa es la ruta del virus. Viene por la frontera, golpea a Caballococha e Iquitos y está empezando a aumentar en Yurimaguas y Requena. En las siguientes semanas vamos a ver más casos en las provincias e Iquitos parece que hubiera empezado a detener.

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