“El país tiene que crecer, progresar y luego incluir”
“El país tiene que crecer, progresar y luego incluir”
Fernando Alayo Orbegozo

Periodista de la sección Nacional

fernando.alayo@comercio.com.pe

Más de 221 mil peruanos dejaron de ser pobres entre el 2014 y el 2015, de acuerdo con el último reporte del INEI. Sin embargo, esta cifra es menor a la obtenida en años anteriores. El presidente del IPE, Roberto Abusada, cree que esto se debe a una paralización del crecimiento económico. Sostiene que el actual modelo debe mantenerse.

—Según las últimas cifras del INEI, la pobreza del país se ha reducido en 1 punto porcentual, entre el 2014 y el 2015, que representa a más de 200.000 personas que han dejado de ser pobres. En años anteriores, este indicador disminuyó hasta en 4 puntos. 

El grueso de la disminución de la pobreza tiene que ver con el crecimiento económico. A mayor crecimiento, menor índice de pobreza. Este punto porcentual tiene que ver con una economía que ha detenido su ritmo ascendente en los últimos años.

—El Gobierno ha atribuido la disminución de la pobreza a sus programas sociales. ¿Está de acuerdo?

Es cierto que influyen. Sin embargo, gran parte de esa reducción depende del crecimiento económico. A pesar de los programas sociales, la disminución de la pobreza pasó de cuatro puntos a uno.

—Las regiones más pobres (Cajamarca, Amazonas y Huancavelica) son aquellas que tienen una mayor brecha en infraestructura de servicios públicos. ¿Cuánto influye esto?

Está probado que la dotación de servicios públicos, como el agua potable o los caminos rurales, puede duplicar los ingresos de la población.

—Si bien la pobreza ha disminuido, la desigualdad se sostiene. El índice GINI (que mide la desigualdad) se ha mantenido igual en los últimos tres años. Hoy, según el INEI, un limeño tiene un ingreso promedio mensual de S/1.215; más del doble que un cajamarquino (S/553). 

No creo que la desigualdad se sostenga. Esto se trata de un proceso. Hasta el 2013, hubo un “despegue rural”, en el cual las regiones crecían a un ritmo mayor que Lima debido a una mejor conectividad y a mayores transferencias presupuestales del Estado. Hoy la tendencia es a favor de la gente más pobre y hacia la mejora.

—El ministro de Economía, Alonso Segura, declaró que la pobreza ha disminuido gracias a la política de incluir para crecer. ¿Usted cree que se debe incluir para crecer o al revés?

La dicotomía de incluir para crecer no tiene ningún sentido. La fórmula es crecer, progresar como país y luego incluir.

—Según la última encuesta de El Comercio-Ipsos, a pesar de que el 33% de la población solicita cambios radicales en el modelo económico, cuando se les pregunta qué cambios debe priorizar el gobierno, la mayoría pide mejor educación, seguridad, institucionalidad y salud. ¿Cuál es su lectura?

Creo que la población no quiere cambiar el modelo económico, sino cambiar al Estado. Quiere uno que esté al servicio de la gente y que proponga una mayor igualdad ante la justicia y la ley. Lo que necesitamos es que las cosas fundamentales que tiene que hacer el Gobierno, en una economía mixta como la nuestra, se hagan. 

—¿Es un tema de gestión? 

El presupuesto del Perú se ha triplicado en los últimos años, pero los servicios públicos no son tres veces mejores. Muchas zonas alejadas del país no tienen agua ni desagüe. Si la gestión pública es ineficiente, eso –evidentemente– afectará a un ciudadano cada vez más disconforme.

—Entonces, es un error atribuir las falencias en sectores que la población ve como prioritarios, como educación y seguridad, al modelo. 

Las reformas sectoriales no tienen nada que ver con el modelo, el cual abrió nuestra economía al mundo.

—En la misma encuesta, el 30% de la población pide que se controlen los precios de los productos básicos y un 16% quiere que se estaticen las empresas que ahora son privadas. ¿A qué atribuye que se soliciten este tipo de medidas?

Existe una confusión fomentada por la izquierda conservadora, que no cuestiona las cosas básicas del modelo económico, sino que repite conceptos equivocados. Pocos recuerdan que ya tuvimos una experiencia con el control de precios, que derivó en una hiperinflación. 

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