"El Perú es una combi", por José Carlos Requena
"El Perú es una combi", por José Carlos Requena
José Carlos Requena

En 1929, para referirse al Perú colonial, Jorge Basadre decía que “fue un conjunto de provincias mal gobernadas, con un soberano nominal al frente”, indicando que “el despotismo tomó distintas formas” en dichas provincias, sin que el poder central pudiera hacer mucho. En tiempos recientes, y con algo más de crudeza, Pablo Macera dijo que “el Perú es un burdel”, describiendo el país de nuestros días. Fue cuestionado por Baldomero Cáceres: “Macera está equivocado porque esos sitios son lugares muy bien organizados”.

El 30 de octubre último, el presidente Ollanta Humala ha querido hacer su aporte. “Conduzco una combi, con 30 millones de peruanos”, ha dicho el primer mandatario, recordando un vehículo informal por excelencia, pleno en falta de escrúpulos, en que el pragmatismo y la desconsideración es la moneda corriente. No se le debe criticar: su visión es coherente con lo que es el país en los últimos meses de su gestión. Los últimos días han sido particularmente gráficos.

Como en una combi, en el Perú de Humala te piden “pagar con sencillo”. Sobre todo cuando te amenazan. El miércoles 28, un colegio en Trujillo fue el objetivo de extorsionadores que pedían cupos para permitir que la constructora a cargo de su remodelación pueda seguir trabajando. Aunque se han desbaratado hasta 16 grupos criminales en los últimos 22 meses en región La Libertad, las bandas siguen operando con desparpajo. Los afectados, atemorizados por las bandas o escépticos de lo que se puede hacer con la ley en la mano, prefieren no colaborar con las autoridades.

Como en una combi, en el Perú de Humala te dicen “pie derecho, pie derecho” para que abandones alguna causa, mostrando un desinterés clamoroso. Como le pasa alcalde de Yurúa (Ucayali) en sus incansables gestiones. En esta localidad, en el borde del Perú, la indolencia puede llegar a poner vidas en riesgo. Igual que la violencia, aunque silenciosamente. Un reporte de El Comercio (25/10) reseña los costos de movilizar a una persona desde Yurúa a la Pucallpa, la ciudad mejor equipada más cercana: S/.7.500.
Como en una combi, en el Perú de Humala se puede estar durmiendo con el enemigo.

Quienes conducen la combi pueden estar coludidos con el delincuente, que de pronto sube a robar impunemente. Eso pasó recientemente en Puno, donde policías asignados a la lucha contra las drogas hacían uso inverso de sus capacidades. Entrenados para combatir el tráfico ilegal de estupefacientes, los oficiales de la PNP fueron hallados responsables de transportar droga. Un caso similar fue denunciado la semana pasada en el Vraem: un oficial del Ejército pasaba información privilegiada a narcotraficantes.

Como en una combi, en el Perú de Humala te dicen “al fondo entran cuatro” para rotar altos funcionarios, claves en la gestión de procesos fuera de Lima. Ejemplos sobran: la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio del Interior han tenido siete cabezas desde que Humala puso primera y empezó a manejar la combi, y la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad ha visto pasar a tres altos comisionados en menos de un año.
No se debe ser mezquino: Humala, un “chofer chévere”, ha hecho su aporte al entendimiento del Perú. Y aunque la analogía pueda ser adecuada, denota, nuevamente, centralismo. Es que para el caso de las regiones quizás sea más certero hacer crecer el vehículo: el Perú de Humala debería ser un bus camión.