“Nunca he sentido nervios antes de una presentación. Los tengo en el primer ensayo, cuando recién conozco a la orquesta. Creo que he tenido tantos conciertos malos que nada me sorprendería”, bromea Vlad. (Gabriel Meza)
“Nunca he sentido nervios antes de una presentación. Los tengo en el primer ensayo, cuando recién conozco a la orquesta. Creo que he tenido tantos conciertos malos que nada me sorprendería”, bromea Vlad. (Gabriel Meza)
Renzo Giner Vásquez

Violines, chelos, clarinetes y una decena de otros instrumentos son afinados en el escenario instalado en plena Plaza de Armas de Piura. La Orquesta Sinfónica de dicha ciudad ultima detalles antes de presentarse por su decimotercer aniversario, y a la cabeza está Vlad Agachi, director rumano que anualmente hace una pausa en su agenda europea para presentarse en el norte de nuestro país.

— 11.986 kilómetros separan a nuestros países...
[Risas] Así es. Pero en el Perú he encontrado un paraíso. Acá encontré sol, comida increíble, selva, paisajes maravillosos y muchísima cultura. Tienen todo, solo deben aprovecharlo más.

— ¿Cómo llegó por primera vez a Piura?
Soy un buen amigo del ex director de la orquesta Ramiro Arista, él me invitó hace unos años para reemplazarlo por dos meses. Cuando se terminó su contrato, la orquesta me invitó a ser el nuevo director. Han pasado tres años.

— ¿Qué le sorprendió más al llegar?
Si bien hubo un pequeño shock cultural, este no fue muy grande. Eso es porque la realidad está en nuestra cabeza, si nos ajustamos bien viviremos una buena vida; si no lo hacemos siempre estaremos luchando contra los cambios. He viajado por muchos lugares del Perú, he ido a ver a comunidades quechuas y shipibos porque me gusta mucho su arte. Es más, después de este concierto pasaré unos días con un chamán en la selva, para conocer más.

— ¿Y a qué le suena el Perú?
Al cajón, aquí lo escuché por primera vez. También a unos insectos que están en Tarapoto y todos los días, a las 6 a.m. y a las 6 p.m., emitían un sonido parecido a una alarma.

— ¿Dónde se presenta cuando no está en Piura?
En diferentes países de Europa y en casi toda Rumanía. En mi país tenemos unas 20 sinfónicas y 5 grupos de ópera, yo también dirijo ópera. En cuanto a escenarios, hay muchos que son extraordinarios, pero creo que mi favorito es el Ateneul de Bucarest, me he presentado muchas veces ahí.

— Usted es la prueba de que el arte es capaz de unir polos bastante distantes.
Sí, así es. Y eso es porque la música es un idioma que se habla sin palabras.

— ¿Cómo definiría al director de orquesta?
Eso me lo han preguntado muchas veces y siempre me ha parecido difícil definirlo. Se podría decir que el director es como el general de un ejército. Cada soldado sabe cómo usar su arma, el reto es unir todos esos pensamientos en uno y lograr un objetivo. Yo unifico los pensamientos de la orquesta y el ideal de la música. También se podría decir que soy un portal, el portal de esas energías.

— ¿Qué es lo más difícil para este general musical?
Trabajar con el ego, el orgullo y las frustraciones de cada músico. Todos tienen una mente diferente; para ser director debo ser un buen músico pero también psicólogo, mánager, diplomático…

— Hay quienes dicen que la música clásica ya quedó en el pasado.
Siempre habrá un lugar para la música clásica, solo debe cambiar un poco cómo la difundimos. Antes la ópera era como el cine en la actualidad. Pero ya no es así. Ahora debe estar más enfocada, no guiarla tanto a la distracción sino a la educación. Trabajar con jóvenes.

— ¿Como lo que hace con la Young Famous Orchestra?
Eso es algo increíble. Ahí se unen jóvenes instrumentistas rumanos con músicos de prestigio internacional. Y los jóvenes se divierten tocando, algo que muchos adultos han perdido debido a la rutina. Eso también lo encontré en la orquesta de Piura, por eso regreso cada año.

— ¿Por qué esta orquesta no recibe ningún apoyo del Estado?
La verdad no lo sé. Esta siempre ha sido una orquesta apoyada por la empresa privada, nació como un proyecto social de Caja Piura, y si bien eso nos da más flexibilidad, creo que el Estado nos daría mayor seguridad.

— Veo muchos rostros jóvenes. ¿Cómo se detecta a una joven promesa?
Solo necesito escucharlo un minuto para saber que un joven tiene todo el potencial. Pero debo aclarar que el talento no hace nada sin una buena instrucción.