Restos del héroe del Cenepa serán sepultados recién en 2017
Restos del héroe del Cenepa serán sepultados recién en 2017
Óscar Paz Campuzano

El ministro de Defensa, Mariano González, le pidió disculpas a nombre del Estado a la señora Julia Panta, esposa del héroe del Cenepa, mayor EP Luis Alberto García Rojas, cuyos restos aún no reposan en la Cripta de los Héroes junto a los sarcófagos de Bolognesi y Grau pese a que la ley 28682 lo ordena desde el 2006. 

Tras una reunión de dos horas entre González y Panta, el Ministerio de Defensa se comprometió a sepultar los restos mortales de García Rojas en la morada de los héroes, acto que debe ser encabezado por el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski. 

La ceremonia será el 29 de enero del 2017, día en el que se recordarán 22 años de su acción valerosa durante la guerra contra Ecuador. 

En diálogo con El Comercio, Julia Panta dijo que los restos de su esposo descansarán en un sarcófago en el tercer nivel de la cripta. En el segundo nivel están los restos de Avelino Cáceres, y en el primero están los de Francisco Bolognesi y Miguel Grau. 

OTROS COMPROMISOS
Panta dijo que Defensa editará un libro de historia sobre Luis Alberto García Rojas, en que se contará su vida y las circunstancias en las que se inmoló por la patria en el Alto Cenepa. La publicación será entregada al Ministerio de Educación para su distribución en los colegios. 

También se construirá un monumento en el parque Héroes del Cenepa, frente al Pentagonito, en Surco. Hace tres meses allí se colocó un busto de García Rojas, pero la ley manda una estatua del héroe. 

Se pedirá a la Municipalidad de Lima que designa algunas avenidas y calles principales para que sean bautizadas con su nombre. 

VOLÓ A LA ETERNIDAD
El 29 de enero de 1995, a pocos minutos de las 2:00 p.m., el teniente EP Luis Alberto García Rojas piloteaba un helicóptero MI-8 de Ejército, con el que dirigía el ataque peruano contra las tropas del Ecuador. A diez segundos de llegar al punto de ataque, un misil alcanzó su nave y la hizo estallar en el cielo. Junto a él fallecieron los cinco tripulantes.  

La orden era que esta acción de guerra la lideren los helicópteros MI-25, de la Fuerza Aérea del Perú, porque son naves de guerra, más veloces, con armamento más poderoso y con un sistema antimisiles. Sin embargo, los pilotos de la FAP no conocían bien la zona y Luis Alberto se ofreció a guiar la misión voluntariamente.