Sicarios jóvenes y cuatro crímenes que conmocionaron en 2015
Sicarios jóvenes y cuatro crímenes que conmocionaron en 2015

Un mes antes de morir acribillado dentro de la camioneta en que regresaba de Nepeña a Samanco, el alcalde de este último distrito chimbotano, Francisco Ariza Espinoza, había denunciado con horror las amenazas de muerte que dejaron escritas en la puerta de su domicilio.

“Muerte a Ariza traidor”, decía una de las pintas. Nadie hizo nada pese a que pidió garantías para su vida, denunciaron sus familiares. Y ello habría permitido que el 20 de octubre último dos adolescentes, aparentemente dirigidos por funcionarios de la comuna que Ariza encabezaba, disparasen a mansalva contra el vehículo en que además murió el abogado Henry Aldea Correa. Después, la camioneta fue incinerada con ambos cuerpos dentro.

Cumplidos siete días del crimen, un equipo especial de la Policía dio con el paradero del sicario apodado ‘Cumpita’, cuando ingresaba a un local de baile en el pueblo joven Miramar Alto. El menor de 16 años confesó su autoría material y, durante las investigaciones, reveló que quien lo contrató le ofreció trabajo en la Municipalidad de Samanco. Pidió perdón a los familiares de la víctima y fue condenado a 8 años de internamiento en el centro juvenil Maranguita.

La alcaldesa Fanny Mallqui Huamán, quien sucedió a Ariza en el cargo, así como los regidores Noemí Rubina Moreno, Jhonatan Solís Haro, Carlos Bedón Pérez y Fanny Medina De La Rosa, están detenidos.

“Yo soy ratero pero no sicario”. Esa fue la cruda defensa de Jhairol Torres Cáceres, de 18 años, acusado de asesinar de 12 balazos a Patrick Zapata Colleti, amigo del narcotraficante Gerald Oropeza, y de grabar sin contemplaciones el homicidio. Sin embargo, para ese momento los agentes de Homicidios de la Dirincri ya tenían clara la participación del joven delincuente en al menos media docena de muertes por encargo, así como asaltos a camiones de carga y restaurantes.

‘Chato Jhairol’ y su banda, ‘Los Gatilleros del Callao’, fueron los que dispararon más de 30 veces contra el Porsche de Oropeza, el pasado 1 de abril. Él, desde su letal pistola Taurus calibre 9 mm, cañón corto, y dos de sus secuaces con fusiles AKM de uso exclusivo para policías y militares. Antes de su captura, una de sus actividades más recurrentes en la red social Facebook era publicar fotografías donde aparecía posando con fajos de dólares, producto de los crímenes de alto vuelo, y empuñando parte del arsenal con que golpeaba su banda.

Cuando cayó Jhairol, cuatro de sus cómplices fueron arrestados en un cuarto de San Martín de Porres. Para eso, un colaborador eficaz ya había informado que fue este delincuente quien empezó el acribillamiento a Zapata Colleti con seis disparos en la cabeza y que otro, identificado como Nick Romaní Tuanama, continuó baleándolo en el cuerpo. Pero el testimonio de este último es aún más atroz: “A Jhairol se le acaban las balas y me quita el arma para seguir disparando. Luego subimos al carro con dirección al Callao y ahí me dio S/.2. 500 por ayudarlo”.

A las 11:33 p.m. de la última noche del 2014, frente a una mesa de la pollería ‘El Corralito’ del Cercado de Lima, el comandante PNP Pedro Pablo Guerrero Gilbertti esperaba por su pedido. En similar situación unos 20 clientes más caminaban por el local, mientras que otros iniciaban sus cenas o apuraban a los mozos. De pronto, un balazo al aire sacude a todos.

Cinco delincuentes de la banda criminal ‘Los Gatilleros de Loreto’ irrumpen y toman posiciones. Jordi Revolledo Escate, de 21 años, y Hanse Mendoza Zevallos 'Hans', de 20, van al frente y roban ferozmente al cajero de la pollería y, uno por uno, a los estremecidos comensales. Santiago Espinoza Legay cumple la contención para el robo e impide que alguien salga. No ha pasado más de un minuto pero ya tienen el dinero de las ventas del día. A punto de salir, los delincuentes vuelven las miradas hacia sus víctimas y se percatan que, detrás de una mesa, el oficial ha empuñado su arma para frustrar el atraco. Seis balazos lo detienen.

En la reconstrucción del crimen, la Policía confirmó la participación de Revolledo y Espinoza. Tras la captura de 'Hans' en un departamento de la avenida Brasil, donde la banda planeaba sus golpes, se comprobó que este fue quien ultimó de cerca al comandante. Pedro Guerrero fue sepultado con honores y recibió un ascenso póstumo el 2 de enero.

A inicios de julio, el empresario y dirigente de construcción civil Miguel Ángel Deza Varas, de 33 años, falleció tras ser baleado por un grupo de maleantes que lo interceptaron en la cuadra 8 de la calle Callao, en el balneario de Buenos Aires, Trujillo.

La policía capturó a dos de los pistoleros solo minutos después del crimen, cuando ingerían licor cerca del lugar de la matanza. Uno de los detenidos, Luis Urquiza Córdova, de 22 años, todavía tenía la Smith and Wesson Special con que baleó al empresario. El otro, Angel Laiza Torres, de 18, fue plenamente reconocido por los testigos. Sin embargo, el tercero de los asesinos, uno de 15 años pero de igual crueldad que sus cómplices, apodado ‘Tairo’, logró escapar.

Los tres pertenecen a la banda ‘Los Manguitos’, dedicada a extorsionar empresarios y dirigentes de construcción civil. Para la Policía, Deza Varas habría decidido no ceder más a los chantajes de la organización criminal y por ello fue acribillado. Con su muerte, la estela fatal en su ámbito familiar se prolongó. Dos años atrás su hermano, Danny Deza, murió atropellado por unos criminales que trataban de matar al dirigente desde un auto. Ese día, producto de la balacera, también pereció un niño de 12 años.