La rutina de los soldados ha cambiado drásticamente. Ellos llegan y salen del cuartel, en ocasiones más de una vez por día a patrullar las calles. (Foto: Ernesto Suárez)
La rutina de los soldados ha cambiado drásticamente. Ellos llegan y salen del cuartel, en ocasiones más de una vez por día a patrullar las calles. (Foto: Ernesto Suárez)
Ernesto Suárez

Drones, máscaras, escudos, cuatrimotos, largavistas, caballos, camiones y unidades de combate, son los equipos utilizados por los soldados del Regimiento de Caballería Blindado General San Martín, número 3, integrantes de la Tercera Brigada de Caballería “Tacna”, del Ejército del Perú,, quienes no dejan de lado sus fusiles y armas de reglamento, para combatir, esta vez, al enemigo invisible, proteger a la población y la frontera sur de la expansión del , en . Según el Minsa, hay 9 casos confirmados de coronavirus en la región.

“Cuando uno tiene ganas y voluntad de hacer las cosas bien, van a salir bien”, les dice el oficial a los reclutas que están por graduarse aceleradamente del curso que tienen pendiente, Control de Multitudes y Disturbios Civiles, para finalmente convertirse en soldados, y así poder salir a las calles con sus compañeros a cumplir las funciones que desempeñan y que cambian día a día durante el Estado de Emergencia. Los reclutas están esperando a los altos oficiales para hacer una demostración de lo aprendido.

Aunque el curso para controlar a la población es parte habitual de su entrenamiento como soldados, en esta ocasión, los instructores de la Policía Nacional le pusieron especial énfasis a las actividades que los futuros graduados tendrán que cumplir en las calles, debido a la inmovilización social decretada por el Ejecutivo, y que dispone el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Policía Nacional para el control del orden público.

La capacitación que les permite lidiar con la población en situaciones difíciles fue intensiva, 25 horas dictadas en 5 días.

Soldados se preparan con ayuda de la Policía Nacional en el control de disturbios para contener a la población durante el Estado de Emergencia. (Foto: Ernesto Suárez)
Soldados se preparan con ayuda de la Policía Nacional en el control de disturbios para contener a la población durante el Estado de Emergencia. (Foto: Ernesto Suárez)

-UNA RUTINA DE SERVICIO CONTRA EL COVID-19-

El Comercio estuvo durante 3 días con los oficiales, suboficiales, soldados y reclutas del regimiento acantonado en el Cuartel Gregorio Albarracín Lanchipa de Tacna, quienes, a pesar de las limitaciones logísticas, ponen todo de su parte para cumplir sus funciones a cabalidad.

Antes de salir a su primera patrulla del día, los soldados reciben de su oficial al mando una bolsa con un snack, donde se incluye una botella de agua, bebida rehidratante, galletas, chocolates y barra energética, que les servirá para suplir calorías durante el día. Ellos saben la hora en que les toca salir a patrullar, aunque la hora de regreso al cuartel siempre puede variar significativamente.

Comandante La Torre piloteando drones del Gobierno Regional de Tacna para realizar el control de la frontera, en zonas de tránsito no autorizadas. (Foto: Ernesto Suárez)
Comandante La Torre piloteando drones del Gobierno Regional de Tacna para realizar el control de la frontera, en zonas de tránsito no autorizadas. (Foto: Ernesto Suárez)

La rutina de los soldados no es la misma por el estrés que acumulan al cumplir una función que tiene contacto directo con la población y dista bastante de su actividad usual. Debido a la pandemia, el Ejército dispuso que las tropas no realicen rutinas de ejercicios en grupos, por lo tanto, los soldados no pueden cumplir con su rutina diaria que usualmente los llevaría a trotar en grupos por las calles.

Algunos oficiales de rangos inferiores aprovechan la cercanía del cuartel con el cerro Intiorko, y se pierden entre sus arenas, en horas de la madrugada, para hacer rutinas individuales, las cuales, para ellos, son parte de su vida desde antes de ingresar a la Escuela Militar de Chorrillos.

-RECIBEN APOYO DE LA POBLACIÓN-

Cuando van a las calles, generalmente, los militares son bien recibidos por la población que acata las medidas dispuestas por el gobierno, “aquí tiene la moneda de sol que me dio”, le devuelve el soldado a su oficial quien minutos antes le pidió conseguir unos vasos para repartir entre la patrulla el agua que llevaron desde el cuartel.

En la tienda a la que se dirigió, no solo le regalaron los vasos de plástico, sino que además le donaron una botella de 2 litros de agua para compartir con sus compañeros. Los oficiales se muestran agradecidos, más no sorprendidos, gestos de este tipo son los que se aprecian acompañando a las patrullas en su recorrido por la ciudad de Tacna y cerca a la frontera.

“En el cuartel no tenemos contagiados y esperamos que las cosas se mantengan así”, remarca el jefe de unidad. Esta información fue confirmada a El Comercio por el general de división Cesar Augusto Briceño Valdivia, jefe de la Tercera División del Ejército del Perú, quien visitó a la patrulla que se encontraba en una zona cercana a la frontera con Chile.

Soldados del Ejército controlan el acceso al Mercado de Ciudad Nueva, en Tacna. (Foto: Ernesto Suárez)
Soldados del Ejército controlan el acceso al Mercado de Ciudad Nueva, en Tacna. (Foto: Ernesto Suárez)

Para evitar contagios, los 250 soldados que fueron llamados e incorporados de promociones recientes no podrán juntarse con sus demás compañeros, hasta culminar la cuarentena de 15 días que realizan en el colegio militar de Tacna.

-FALTA DE EQUIPOS Y BUROCRACIA-

La rutina de los soldados ha cambiado drásticamente, ellos llegan y salen del cuartel, en ocasiones más de una vez por día a patrullar las calles. “El estrés en la tropa es evidente”, comenta otro oficial, por esto, las disposiciones de inamovilidad total de la población dispuestas por el Ejecutivo, en ciertos días, ayuda a los soldados a combatir el estrés en su unidad.

En ocasiones, hay personas que no acatan las medidas decretadas por el gobierno, y les toca a los efectivos militares, con ayuda de sus megáfonos, invocarlos a ponerse las mascarillas, usar guantes, o de ser el caso, regresar a sus hogares. Desde que rigen las nuevas restricciones colaboran con la policía en la intervención de los pobladores que salen a las calles en días que no les corresponde y de ser necesario, tiene que detenerlos.

Militares controlan el tránsito de camiones de carga en el Complejo Fronterizo Santa Rosa, en la frontera con Chile. La frontera permanece abierta solo para el tránsito de vehículos de carga indispensable. (Foto: Ernesto Suárez)
Militares controlan el tránsito de camiones de carga en el Complejo Fronterizo Santa Rosa, en la frontera con Chile. La frontera permanece abierta solo para el tránsito de vehículos de carga indispensable. (Foto: Ernesto Suárez)

En la línea de frontera, aunque tienen mínimo contacto con la población, deben estar alertas a los peruanos o extranjeros que pretenden cruzar desde o rumbo a Chile. Los soldados patrullan a caballo, con camiones, blindados, y también con la ayuda de dos drones que les presta el Gobierno Regional de Tacna, pero que, por limitaciones tecnológicas, solo pueden usarse durante horas con luz solar.

Los oficiales hacen notar que, si tuvieran drones militares, vigilarían la frontera sin dificultad durante la noche, lo que les permitiría patrullar sin tanto desplazamiento de personal, máquinas o recursos que podrían aprovecharse en la ciudad en esta situación. A los encargados de cuidar la frontera podría ayudarles traer drones de otros cuarteles.

Una de las patrullas detectó en una tarde el desplazamiento de una camioneta que transportaba contrabando de Arica a Tacna por la pampa. Son los conocidos pamperos que operan en las zonas aledañas al Complejo Fronterizo Santa Rosa. El vehículo fue perseguido y huyó rumbo a Chile, donde los militares, obviamente, no pueden detenerlo.

Lamentablemente, ni el Estado de Emergencia reduce los trámites burocráticos que ocasiona para los oficiales informar sobre estos incidentes. Es tan engorroso, que los oficiales jóvenes, entre bromas, creen que sería mejor no hacer intervenciones, “así nos ahorraríamos el papeleo, las llamadas telefónicas de los jefes y dormiríamos más temprano para salir a patrullar al día siguiente”, comentan sabiendo que no es una posibilidad real.

“El que intenta ingresar por la frontera debería ser considerado una persona hostil”, dice otro oficial. Aunque el Ejecutivo autoriza el uso de la fuerza, son conscientes de que una intervención con mayor énfasis cerca de la frontera, más aun sabiendo que los transgresores pueden huir rumbo a Chile, les puede traer serias consecuencias legales y en su hoja de servicios.

A pesar del constante trabajo, “encima tengo que buscar donde firmar estos papeles” lamenta otro oficial a cargo de las unidades, cuando antes de las 6:30 de la mañana le llevan a su oficina un montón de papeles, donde se reportan las incidencias del día previo. Deben ser selladas y rubricadas. Ni la emergencia posterga a los oficiales a cargo de desarrollar funciones de campo y con tropa, de realizar engorrosas funciones administrativas.

Finalmente, un oficial jefe de otro regimiento, que participó con militares de otros países en brigadas de paz, reflexiona: “Creo que somos el único Ejército donde los oficiales hacen de todo”. Cuando le tocó interactuar con representantes de otros ejércitos, recuerda que cada uno tenía una función específica, “el oficial de Comunicaciones, por ejemplo, únicamente se encarga de mantener una óptima comunicación; en el caso de los peruanos tenemos que hacer de todo. Esto nos sirve en emergencias como las actuales”, dice explicando que esas capacidades los ayudan a ser multifacéticos y afrontar diferentes aspectos en este tipo de emergencias.

¿Cómo se contagia el coronavirus?

El COVID-19 se contagia por el contacto de una persona sana con otra que esté infectada. Esta enfermedad se propaga de persona a persona mediante las gotículas procedentes de la nariz o boca cuando el que se encuentra enfermo tose o exhala.

En muchos casos, estas gotículas caen sobre objetos o superficies, que después tocan otros individuos y se llevan a la nariz, ojos o boca cuando pasan sus manos por la cara.

¿Hay cura para el COVID-19?

Aún no existen pruebas de que alguna vacuna o medicamento pueda prevenir o curar la enfermedad. Sin embargo, los afectados deben recibir atención de salud para aliviar los síntomas; y si el paciente está grave, deberá ser hospitalizado.

La OMS coordina esfuerzos para encontrar la cura contra este nuevo coronavirus que ha acabado con la vida de miles de personas.

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