"La semana que pasó no solo vimos que el Congreso le otorgó la confianza a un Gabinete que claramente no da la talla para enfrentar la emergencia del coronavirus". (Foto: GEC)
"La semana que pasó no solo vimos que el Congreso le otorgó la confianza a un Gabinete que claramente no da la talla para enfrentar la emergencia del coronavirus". (Foto: GEC)
Diana Seminario

Analista política

La política no para, mucho menos en tiempo de crisis y pandemia, donde algunos, más que buscar titulares y debate, ven cómo los objetivos que siempre buscaron podrían alcanzarse a costa del empobrecimiento de millones de peruanos en medio de una de las peores crisis sanitarias que se recuerde.

La semana que pasó no solo vimos que el Congreso le otorgó la confianza a un Gabinete que claramente no da la talla para enfrentar la emergencia del coronavirus, sino que fuimos testigos de las más peregrinas ideas en ese primer poder del Estado.

Nos referimos al proyecto que presentó el congresista de Acción Popular Orlando Arapa, quien planteó convocar un referéndum para cambiar la Constitución vigente. Si bien este despropósito se corrigió luego de que algunos líderes de AP se pronunciaran en contra, no podemos bajar la guardia frente a desvaríos como este desde la bancada con más votos en el Congreso.

No dudamos que desde el Frente Amplio aplauden esta iniciativa, aunque lo que ellos buscan es algo mayor. No disimulan sus ansias de “cambiar el modelo”, sí, aquel que ha sacado de la pobreza a millones de personas, aquel que proclama la libertad económica en tiempos de tentaciones controlistas.

Pero el sueño del Frente Amplio es un cambio integral, donde se adopten nuevos modelos para todo: desde el modelo de familia como la conocemos, pasando por la educación y vulnerando el derecho a la vida de los niños por nacer. Sueñan además con todo aquello que ya ha fracasado en los paraísos comunistas que tanto admiran.

Lo dijimos en este espacio el 16 de setiembre, dos semanas antes del inconstitucional cierre del Congreso. Entonces decíamos “se les ve el fustán”, pues detrás de aquel pedido de que “se vayan todos”, la izquierda peruana abogaba por un cambio de Constitución con Asamblea Constituyente incluida.

Si realmente quieren “cambiar el modelo”, empiecen por cambiar el oscuro mecanismo que permite que personajes como Richard Swing se beneficien con S/175 mil del Ministerio de Cultura con la venia de seis ministros de esa cartera, pues como estuvo en la campaña electoral, eso le dio la oportunidad de “participar en algún nivel de gobierno”, según palabras del propio Vizcarra.

Cambien el modelo del mal uso de recursos del Estado. El propio Swing difundió en sus redes sociales una foto de un viaje a Canadá que habría realizado en la época en la que Vizcarra ocupaba el cargo de embajador de ese país. Queremos saber quién financió ese viaje, y si la Embajada del Perú le dio algún tipo de facilidad durante su estadía.

Urge un ‘cambio de modelo’ del intercambio de favores políticos. Ayer se conoció que la Sunedu amplía de dos a cinco años el plazo de cierre de las universidades que no hayan obtenido el licenciamiento de esa institución. Eso se da pocos días después de que la bancada de Podemos le otorgara el voto de confianza al Gabinete Zeballos. El excongresista José Luna es propietario de la Universidad Telesup, que no obtuvo el licenciamiento. En política no hay casualidades.

Sigan buscando y encontrarán muchos “modelos” que realmente necesitan cambiar. La gente quiere trabajar y no empobrecerse más. Piénsenlo.

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