Rabasa Barboza es candidata con el número 10 por la lista parlamentaria de Victoria Nacional para Lima Metropolitana. (Foto: Difusión)
Rabasa Barboza es candidata con el número 10 por la lista parlamentaria de Victoria Nacional para Lima Metropolitana. (Foto: Difusión)
Ana Bazo Reisman

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es abogada y, según declara en su hoja de vida, ha pasado más de diez años en puestos dentro del Estado. Donde más tiempo laboró -cerca de siete años- fue, precisamente, en el Congreso de la República. Hoy es candidata por Lima con .

La ex asesora de antiguos parlamentarios del fujimorismo -como Pedro Spadaro, Ángel Neyra, Ramón Kobashigawa, Julio Gagó y Segundo Tapia- asegura que el nuevo Parlamento debería enfocarse en unir fuerzas y evitar las peleas ideológicas.

Dice también que no es que haya ‘cambiado de camiseta’ al postular ahora junto a cuando en cuatro procesos electorales anteriores lo hizo con Fuerza Popular y Avanza País. También revela que, además de sus plenas coincidencias con el plan de gobierno del partido de la campana, guarda sus propias posturas respecto de temas polémicos. Uno de ellos es el aborto en casos de violación, .

—Ud. ha pretendido cargos de elección hasta cuatro veces: para la regiduría provincial de Lima (2014), el Parlamento Andino (2016), ambas con Fuerza Popular, la regiduría distrital de Surco (2018), con Avanza País, y el Congreso (2020), nuevamente con Fuerza Popular. Ahora, es candidata al Congreso con Victoria Nacional. ¿Por qué estos cambios de camiseta?

Precisaría que, para las dos primeras postulaciones con Fuerza Popular, me inscribieron, pero las candidaturas no llegaron a proceder porque no presenté los documentos correspondientes. Pero sí es cierto que pretendí cargos con esos partidos. Ahora, en realidad, yo siempre he sido candidata invitada. Por el ámbito de mi desarrollo profesional, he estado muy ligada a la política, sobre todo al Congreso de la República. Y, cuando una trabaja en el Congreso, está en comunicación y contacto con diversos entes políticos. Y es así como recibí invitaciones.

—¿Por qué se identifica ahora con Victoria Nacional y cómo surgió el acercamiento?

Tengo amigos en común con George Forsyth y, después de mediados del año pasado, tuvimos conversaciones. Yo le dije que recogería los proyectos que estuve impulsando en mi anterior campaña (2020, con Fuerza Popular) y a él le parecieron muy buenos. Victoria Nacional recoge el sentir de muchas personas que quieren lo mejor para el país y por eso me he sumado.

—¿Está separada políticamente de los otros partidos que alguna vez la invitaron?

Yo creo que no se trata de separación. Tenemos que entender una política en la que todos tenemos que trabajar por el futuro de todos los peruanos. La gente está cansada de ver cómo se pelean los políticos por ideologías y no por necesidades reales de la población. Entonces, de eso se trata: de fijarnos más en objetivos en común y menos en las diferencias. Solo así podremos salir adelante todos y le daremos otra cara a nuestra política.

—Mencionaba las ideologías. ¿Cuál es la ideología de George Forsyth?

Para empezar, tenemos un plan de gobierno súper estructurado, que lo hemos trabajado, además, muchos de los candidatos y otros especialistas. De hecho, la esencia del partido de honestidad como bandera, que tenía el partido Restauración Nacional, se mantiene hoy en Victoria Nacional. Por eso, nuestra lucha frontal contra la corrupción. Tal es así que nosotros queremos declarar a los delitos de corrupción como delitos de lesa humanidad. Y, en ese entendido, George propuso también el jurado para ciudadanos, que mucha gente criticó. Pero, ¿por qué lo criticaron? No es algo inviable. Permitiría que la ciudadanía tenga más confianza en el Poder Judicial al ser también partícipe…

—Pero, ¿no reconoce que George Forsyth tiene ciertas dificultades para expresarse en el ámbito político? Se le ha señalado no tener experiencia política y que, por ello, preferiría no exponerse en debates o en medios. ¿Diría que Forsyth sí tiene una experiencia que otros no le reconocen y que solo hay un problema de comunicación?

Yo considero, para empezar, que George Forsyth es un hombre bastante capaz por todo lo que ha demostrado en La Victoria. Por eso es que me animo a ingresar a la lista. Desde que lo conozco y lo que he conocido de él me da la seguridad de que es un hombre que hace lo que se propone. En La Victoria, le decían que no podía reordenar Gamarra. Pero él, con mucha determinación, lo hizo.

No es temeroso como, por ejemplo, el señor Sagasti en su Gobierno. En George Forsyth yo sí encuentro un liderazgo y eso es, precisamente, lo que un país necesita de su presidente. Cuando dicen que ‘no tiene experiencia’, yo insisto en el tema de La Victoria: fue un distrito que lo encontró en déficit y lo dejó en superávit. Dígame si eso no es una demostración de capacidad. Él demuestra con acciones y con números. Las personas que lo critican, evidentemente, deben tener otros candidatos como favoritos, lo cual es respetable, pero pienso que no debemos dedicarnos a atacar.

—¿Y qué nos puede decir sobre esa ‘renuncia’ de George Forsyth al presupuesto que la ONPE asigna para la contratación de publicidad electoral? Especialistas han dicho que no es posible porque se trata de una financiación indirecta ya establecida en las normas. ¿Ese gesto no evidenció desconocimiento y populismo?

La gente, sumida en la burocracia estatal, dijo que no es posible. Pero, si con una ley o un decreto de urgencia se puede generar o dar cierta economía a un sector, también a través de una ley se puede retrotraer lo hecho o derogar la ley. Cuando se quiere hacer las cosas, se hacen. Si no, la gente busca mil pretextos. Yo he trabajado en el Estado y sé que el MEF perfectamente podría revertir ese dinero al fondo estatal y redireccionarlo a otra institución. Obviamente, eso demanda un procedimiento. Por eso, George atinadamente sugirió que el monto se entregue al sector salud o que el Estado lo utilice mejor para atender la emergencia sanitaria y económica.

—Ud. ha anunciado que, de llegar al Congreso, presentará un proyecto para recortar el receso parlamentario a 15 días. Por su experiencia como asesora, sabe que el receso no implica vacaciones, sino solo la suspensión de sesiones plenarias y comisiones ordinarias. De hecho, siguen funcionando la Mesa Directiva, la Junta de Portavoces, el Consejo Directivo y las comisiones especiales, además que los congresistas deben mantener funciones de representación. ¿No está siendo un poco populista al insinuar que los congresistas no trabajan durante el receso?

Yo sé que, en estricto, el receso no implica vacaciones. Pero, en la práctica, sí es considerado un tipo de descanso. Lo digo porque yo he trabajado en el Congreso. La carga y el desarrollo del trabajo bajan a un 20% en ese periodo. Yo creo que el país necesita que los congresistas estén en sintonía con el pueblo.

Ahora, ¿cómo crees que se siente un obrero que trabaja doce horas al día, sin vacaciones, cuando se entera que el Congreso entra en un receso de unos meses al año? En ese tiempo, no se sesiona y no se hace el trabajo fuerte. Efectivamente, algunos congresistas siguen desarrollando actividades de representación u otras. Pero, por la gran mayoría, te aseguro que no. Recortando el receso, vamos a tener un Congreso con más eficiencia, donde realmente los congresistas vayan a trabajar.

—¿Qué otros temas serían de su prioridad si llegara al Congreso?

Tengo una propuesta de ampliación de cobertura del SOAT para mascotas y otra sobre la gratuidad de la titulación en universidades públicas. Me gustaría también cambiar el procedimiento de las leyes declarativas. Si bien la finalidad o la intención de una ley declarativa es, por lo general, buena, también hay que reconocer que no tiene efecto. También son llamadas ‘leyes ociosas’ porque, en realidad, es eso. Sin embargo, se pierde tiempo valioso y esfuerzo de personal. Yo considero que esas leyes podrían tender un trámite más ágil y con menor costo. Pueden llegar como una moción directo al Pleno, aprobarse y remitirse al Ejecutivo.

—¿También tomaría en cuenta algún filtro o algunos estándares para que en el Congreso evite tiempo y esfuerzo en la emisión de leyes inconstitucionales? Hemos visto lo que pasó con la ley que liberaba los aportes de la ONP...

En estricto, ese filtro debería ser tarea de las comisiones. Pero sí, seguramente se necesita afinar unos filtros adicionales para que el Congreso no incurra en estos errores [de emitir leyes inconstitucionales]. Sobre el tema particular de la ONP, yo sí creo que hubo una preocupación real hacia una problemática real, pero que los mecanismos usados no fueron los adecuados.

—Algunos partidos proponen una agenda progresista, que incluye despenalizar el aborto y reconocer la unión civil o el matrimonio igualitario. Solo esto último se menciona en el plan de Victoria Nacional. ¿Cuál es su postura personal sobre el otro tema?

Mira, yo he sido madre adolescente. He sido madre a los 16 años. Mi madre fue madre soltera y no crecí con un padre porque él nunca se hizo cargo de nosotros. Pese a las múltiples dificultades, mi embarazo a esa edad fue -para mí- una bendición y el pilar para salir adelante. Soy protectora de la vida, pero también considero que no todas las mujeres toman un embarazo de la manera en la que yo lo hice. Mucho peor en casos de violación. Entonces, sí estaría dispuesta a debatir el tema del aborto respecto a violación.

En el caso del aborto terapéutico, que ya está regulado y se supone que es legal, considero que no es adecuado solamente enfocarse en el tema físico. Se aplica cuando la vida de la madre está en peligro por temas físicos. Pero yo creo que la vida también puede estar en peligro por temas psicológicos, como los experimentados tras una violación. Una puede quedar tan destrozada o tener una depresión tan fuerte que -al saberse embarazada- puede hasta querer suicidarse. Por eso, en casos de violación, estaría muy dispuesta a debatirlo y a escuchar cuáles son las posturas para tomar una decisión.

—¿Nos puede compartir también su posición sobre la despenalización del homicidio piadoso, que permitiría la eutanasia o la muerte digna?

Como le decía, yo creo mucho en la vida como algo sagrado. Pero sí considero que hay algunos casos en los que, de pronto, se podría analizar y debatir, con información técnica suficiente. Los casos de personas en estado vegetativo o en estado que les produzca mucho dolor, creo que se podrían considerar en un debate. Eso, claro, siempre que aquellas personas puedan expresar esa voluntad de poner fin a su vida. En esos casos, de personas adultas que puedan expresar su voluntad y que, por alguna enfermedad, se encuentren imposibilitados de llevar una vida digna, sí creo en un debate. Pienso que hay que vivir, pero con dignidad.

Más información:

En un debate electoral organizado por El Comercio, la también candidata al Congreso por Lima con Victoria Nacional, Patricia Arévalo, se refirió al aborto como un tema sobre el que se debe legislar. “Lo que sí tenemos que hacer es legislar al respecto y ver realmente en qué casos se debería despenalizar”, señaló. En una publicación anterior, este Diario tomó nota de algunas . John Fernández de Paredes, presidente de la agrupación, refirió que Victoria Nacional no está a favor del aborto bajo ninguna causal.

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