Giovanna Castañeda Palomino

“Improvisado”. “Yo no soy un caído del palto”. “Has fabricado tus propuestas de la noche a la mañana”.

Frases así, sin tanto condimento, eran repetidas durante la campaña de la segunda vuelta entre y en el noventa. Una vez el escritor y candidato presidencial del Fredemo tuvo que decir que su contrincante “era tan peruano” como él, después de que algunos medios atribuyeron a miembros de su campaña comentarios racistas contra Fujimori. El ataque no era, digamos, boca a boca.

(Elaboración: El Comercio)

“Mario era de referirse con doble sentido, ironías, adjetivaciones bastante más intelectuales, pero no había el insulto vulgar. Tampoco por el lado de Fujimori”, dice el publicista Jorge Salmón a El Comercio.

En los años noventa, la contracampaña en medios sí fue excesiva, precisa el analista político Jorge Nieto. “La campaña sucia en televisión era de una intensidad formidable. Esta no ha sido particularmente agresiva. Se han intercambiado sátiras, cuestionamientos, injurias, pero en comparación con las anteriores, no veo que haya sido intensa”, dice.

Recordar esto vale la pena después de que toda la semana desde el fujimorismo se han escuchado voces pidiendo que el presidente electo , antes de tender algún puente de diálogo, se disculpe por lo dicho en campaña. 

“Si usted se pone a comparar, objetivamente, la intensidad, la cantidad y la magnitud de las campañas sucias anteriores, esta no se lleva las palmas a la peor”, agrega Nieto.

Cuando Fujimori buscaba su reelección después del autogolpe, tampoco hubo gran fuego cruzado con sus rivales. Fue una campaña electoral corta, no hubo segunda vuelta y estuvo apagada por el conflicto con Ecuador que ocurrió en ese verano del 95. La mayoría de sus contrincantes, como Javier Pérez de Cuéllar, se llamaba a sí mismos “democráticos”, para marcar la diferencia. 

—Se volvió peor con los años—
La campaña del 2000, con un Fujimori que iba por la re-reelección, fue una de las más agresivas. Los ataques no fueron políticos, sino personales y se fabricaban desde el gobierno, como después se comprobó. La contracampaña contra Alberto Andrade, candidato a la presidencia y alcalde de Lima, fue durísima.

Caído el régimen fujimorista, las que siguieron –sobre todo las de segunda vuelta– también fueron mucho más intensas que la que hemos visto en los pasados cuatro meses entre y el ahora presidente electo, según los expertos consultados. El enfrentamiento entre y , por ejemplo.

“Había un nivel de encono y agresividad personal que era largamente mayor al que hubo esta vez. Fue mucho más intensa en guerra sucia. Y la campaña entre Fujimori y Humala [en el 2011] también tuvo un grado de rudeza mayor”, considera Nieto.

“Encarna la rabia sin dirección”, decía García. “Es una mafia de sinvergüenzas”, afirmaba Humala.

“Achorado”. “Terrorista”. “Corrupto”. “Mentiroso”. “Montesinos”. “Dice una cosa, luego otra”. “Hijo de ratero”y más. Son solo algunas de las frases de nuestros candidatos presidenciales de los últimos 15 años.

“Las contracampañas son parte de la campaña. No conozco contienda donde no ocurra”, agrega Nieto antes de terminar de hablar con este Diario.

Las pullas de un lado y del otro son, y seguirán siendo, un clásico.

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