Meléndez: “En el Perú se vota con cabeza, corazón e hígado”
Meléndez: “En el Perú se vota con cabeza, corazón e hígado”
Fernando Vivas

Columnista, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

Con los resultados de la encuesta de El Comercio-Ipsos publicada ayer en la mano, a Carlos Meléndez le preguntamos por las vulnerabilidades del fenómeno Guzmán, la inseguridad de Keiko y las tribulaciones de los tercerones. 

— ¿Los resultados te sorprenden, preocupan, entretienen?
Como politólogo, entretienen porque muestran que el electorado peruano es una caja de Pandora. Nuestro electorado tiene algunos rasgos que son predecibles, lo que no es predecible es quién va a encarnar esos rasgos. Gran parte del electorado está motivado por consideraciones antiestablishment: están descontentos respecto a los servicios del Estado y buscan una alternativa al ‘elenco estable’. El antiestablishment no busca necesariamente alguien que se enfrente al sistema económico, sino que represente esa desafección respecto al Estado.

— Buscan un refresco del sistema, no una revolución.
En el 2006 y el 2011, el elector antiestablishment rechazaba el establishment político y económico. Hoy, puede ser pro sistema económico y antiestablishment político.

— Los que no quieren decir que son antisistema dicen que el modelo “ya fue”.
Vender electoralmente la referencia al ‘modelo’ es enfatizar la idea de que hace falta cambiar cómo se gobierna la economía, y también la política. Se está criticando al Estado y no solo la economía. Va más allá de criticar al MEF y a la ‘maldita Sunat’; implica además un discurso reformista que llegue al ciudadano de a pie. “Te voy a hacer la vida más amable”, dice Guzmán.

— Sin embargo, todavía una candidata del establishment es la puntera, Keiko.
Ella tiene un pie en el establishment y otro en el antiestablishment. Es la que mejor juega en ambas canchas. El fujimorismo, a pesar de que gobernó el país, fue ‘perseguido’ políticamente. A pesar de que en el Perú los lazos orgánicos son débiles, hay entramados sociales primarios como comunidades indígenas, asociaciones de comerciantes. El fujimorismo viaja hacia ellos. Pero tiene un declive de tres puntos respecto a la anterior encuesta de Ipsos (de 33% a 30%).

— Con lo que entramos a Guzmán. ¿Cómo así sin ser tan conocido, sin haber viajado como Keiko, tiene más votos en el interior que en Lima?
Julio Guzmán es el nuevo antifujimorismo. El antifujimorismo y el antiaprismo son las identidades políticas más fuertes y monolíticas en el Perú. Buscan quién los exprese.

— Es un anticandidato de identidades negativas, para jugar con tus términos.
Sí, porque en el Perú no solo se vota con la cabeza y con el corazón, se vota con el hígado. Y no se vota tanto a favor, sino en contra. Guzmán se equivoca si cree que la gente que va a votar por él está enamorada de él, es un ‘juliobeliever’.

— Es un ‘keikohater’.
El que es un desafecto al Estado y odia a Keiko es más probable que vote por Guzmán. Y Guzmán está haciendo un giro. Cada vez es más antifujimorista y antiestablishment.

— Y dice “el modelo ya fue”, el chorreo no funciona.
Quiero reivindicar en el análisis el tema de la educación. Está en el debate más de lo que creemos. Guzmán despega cuando se está discutiendo la Ley Universitaria y los rectores rebeldes. Ahí él sale en defensa de la ley. Se jala a Daniel Mora.

— Encarna al de origen humilde que se califica, pero siendo limeño sorprende su impacto en el interior.
Para ser candidato en el Perú, tienes que generar un estereotipo sociológico, como el que has descrito. Alguien de abajo, de San Martín de Porres, se fue a Estados Unidos.

— Alguien surgido de un distrito progresista, ¿nos faltaba eso, no? Y el interior siente “en esa Lima estamos nosotros”.
No es la Lima que quiere quedarse en los conos. Es el limeño que quiere conquistar San Isidro y tiene aspiraciones de globalización. Eso representa Guzmán. Ahora, lo que hay que representar políticamente es ese mundo emergente, progresista, que tiene calle y mundo. Guzmán es el candidato del Metropolitano, representa al pata de Lima norte que viene a trabajar a una constructora.

— ¿Y cómo así puede tener intención de voto en un mundo rural donde apenas han oído de él?
Es la desafección general; con tal de que sea nuevo, lo que sea. Necesitas el estereotipo para prender, para salir del ‘otros’. Una vez que pasas la barrera, ya te conviertes en el que representa lo nuevo. Acuña también es eso, ojo.

— Con su 6% en la encuesta, ya podemos decir que las revelaciones lo han golpeado.
Sí. Acuña es más heredero de Tulio Loza, representa ese mundo provinciano más pragmático. Es la emergencia provinciana que no pasa por la Cámara de Comercio ni por el Colegio de Ingenieros. Es lo que Hugo Neira ha llamado la lumpemburguesía. Ahí viene el problema. Si voy a votar por alguien, no me gusta que sea ampayado. Y los plagios golpean a la campaña de otro modo. Lo ponen a la defensiva.

— De PPK se confirma que su electorado se va a Guzmán.
Sí. Mantiene su electorado AB. Pecó de exceso de confianza. Creyó que los votos que obtuvo en el 2011 respondían a su carisma, que eran votos personalistas. Pero necesitas una maquinaria. En el 2011 tenía a APP, a Restauración, PPC. Peruanos por el Kambio ahora es un partido express, muy frágil. Pasamos del sancochado al aguadito. Hay una paradoja con PPK: mientras todas las candidaturas que repiten dos elecciones consecutivas se fortalecen, PPK se debilita. Esta campaña demuestra que quien mejor construye su estereotipo sociológico tiene éxito. El ppkausa ha desaparecido, se quedó en el 2011. Era muy aspiracional, desde el AB le decía al de abajo, sígueme. Guzmán ha encontrado al ppkausa de C que dice: “Yo puedo solo, hermano”.

— PPK también sería víctima de ofrecer más gobernabilidad que representación.
PPK y Alan ofrecen más gobernabilidad que representación. Ofrecen experiencia. PPK tiene los mejores cuadros. En el Perú solo un tercio es sensible a la gobernabilidad. La política no es solo un mercado, contratar al mejor burócrata para que gobierne, la política tiene que ver con la representación.

— O sea, mi identidad y ver quién la refleja.
Y eso es muy subliminal, implícito, de mucha química. Por eso fallan los publicistas y un novato Guzmán rodeado por novatos, sin recursos, puede encontrar la chispa. Él no dice “soy alguien como tú”. Tú lo ves, es alguien que pasa desapercibido en un coctel.

— ¿Verónika puede crecer?
Sí, porque ha dado el salto del AB al C. Era una candidatura barranquina, ‘gluten free’.

— De finas hierbas.
Y ahora le ha puesto salsita de chicharrón. La izquierda tiene que reconstruir su estereotipo, no sabe a quién le está hablando. Hace cinco años pudo dividir al país entre sistema y antisistema. ¡Ganó la elección!

— Barnechea es un fenómeno muy AB, 12 en AB y 1 en el E.
Ahora vas a un rincón de la selva y encuentras pintas de Acción Popular. Barnechea ha logrado dar vida a este partido viejo. Pero no creo que pueda crecer más. No va a ser popular.

— Toledo es mucho más popular, pero ha pasado a la categoría de candidato bufo con 2%.
Perú Posible ha sido la cantera de los políticos independientes en los últimos años. Todas las candidaturas tienen un ex peruposibilista con ellos. Toledo abandonó el mundo rural.

— Keiko hace su esfuerzo, ¿y Guzmán podría representar ese mundo?
No tiene los cuadros, ni los contactos ni la organización ni conoce la agenda regional. La candidatura de Guzmán tiene muchas limitaciones. Teóricamente, es de las que mueren en la orilla, como ola morada. Si pasa a la segunda vuelta, no va a ser por mérito propio, sino por deficiencia de sus contendores.

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