“Veremos con el ministro de Economía cómo hacer lo que decimos”
“Veremos con el ministro de Economía cómo hacer lo que decimos”
Enrique Pasquel

A no se la pusieron fácil en CADE. Cecilia Valenzuela, por ejemplo, mordió carne con la pregunta incómoda: “Si en 23 años no logró colocar a ninguna de sus universidades [...] en el ránking de las 20 mejores, ¿qué nos garantiza que en cinco años podrá llevar al Perú a las ligas mayores?”. 

Acuña no pudo responder la interrogante. Como tampoco despejó varias otras dudas sobre su plan económico. Por eso, aprovechando el , conversamos con el candidato acerca de qué quisiera hacer con la economía. 

Juzgue usted, estimado lector, si el señor César Acuña ofrece un plan que garantice a nuestra economía una mejor suerte que la que tienen sus casas de estudios en los ránkings de educación superior. 

—¿A quién llamaría como su ministro de Economía? 
Todavía lo estamos evaluando, pero será un ministro que esté al servicio de los peruanos, que trabaje de la mano con las regiones y que trabaje de la mano con gobiernos locales. Yo tengo experiencia y lo que más critico es al ministro de Economía. Tiene que ser un ministro abierto, que escuche y que sepa que la economía y los recursos de los peruanos deben convertirse en obras. Y que no sea una traba. En mi gestión como presidente del Perú, el ministro de Economía estará al servicio de los gobiernos regionales y de los gobiernos locales.

—¿Quizás nos puede, entonces, decir quiénes forman parte de su equipo económico? 
Tenemos un grupo de profesionales de primer nivel. Lo vamos a presentar la segunda o tercera semana de diciembre, cuando presentemos el plan de gobierno. Pero sí estoy convencido de que el eje central de cualquier plan de gobierno es el sector económico. Un sector que tiene que buscar que el país crezca, que tiene que buscar que este crecimiento se convierta en desarrollo. Y que el desarrollo que se logre sea para dar bienestar y calidad de vida a los peruanos. A pesar de que el país ha crecido en estos 15 años, creo que no se ha transformado el crecimiento en desarrollo. De lo contrario, no habría miles de peruanos sin luz, no habría miles de peruanos sin agua, no habría infraestructura educativa y de salud abandonada, no habría las peores carreteras del mundo. 

—Usted ha prometido invertir S/.25.000 millones en seguridad ciudadana durante todo su gobierno. Eso significaría multiplicar en 10 veces lo que se destina anualmente a ese rubro. ¿De dónde van a salir los recursos para esta tremenda inversión? 
Un buen gobernante tiene que saber qué es prioritario. Y para nosotros prioritaria es la educación y la seguridad. Por lo tanto, haremos una reestructuración, una redistribución del presupuesto para que se priorice la inversión en seguridad. Por otro lado, el 6% del presupuesto será para la educación. Invertir en educación es construir país a futuro. E invirtiendo en educación de aquí a 20 años tendremos un país más seguro. Parte de la prevención es invertir hoy en educación. Además, si no hay decisión política de quien gobierna de invertir, puedes tener todos los proyectos que tengas. Aquí ya está decidido. Si queremos seguridad, tenemos que invertir. Solamente un ejemplo: si quisiéramos que se elimine el 24 x 24 para los 130 mil policías, definitivamente tienen que aumentar los policías. Y eso es presupuesto. Si quisiéramos mejorar una política nacional de mejoramiento de comisarías, eso es presupuesto. Si quisiéramos nosotros darle tecnología a todas las comisarías, todo se simplifica en una sola palabra: si no inviertes, nunca habrá seguridad. ¡Pero inviértelo bien! 

—Pero ¿a qué partidas del presupuesto le quitaría recursos para multiplicar por 10 el gasto en seguridad? 
El problema del Perú es la inseguridad. Por lo tanto, quien gobierna tiene la gran responsabilidad de dar solución a ese problema. Ya veremos con el ministro de Economía y con los sectores de qué manera hacemos lo que estamos diciendo: invertir lo que más podamos en seguridad. 

—Ocho de cada 10 peruanos trabaja en la informalidad, en parte por el rígido y costoso régimen laboral. Usted, sin embargo, no plantea una reforma laboral. ¿Cómo va a formalizar a la gente si no reduce los costos laborales? 
Primero, como presidente, haré un llamado al empresariado nacional y a la fuerza laboral para que se pongan de acuerdo sobre de qué manera cumplen con la responsabilidad de ser una buena empresa y con la responsabilidad de ser un buen trabajador. Yo creo acá en consensos entre ambos sectores. Acá no se trata de despedir, pero sí de incentivar de qué manera hacemos más efectiva la productividad de los trabajadores. 

—Una última pregunta. Usted ha dicho que su plan de formalización de empresas supone otorgarle financiamiento a las empresas que decidan formalizarse. Sin embargo, la gran mayoría de empresas de nuestra economía es informal. ¿De dónde va a salir el dinero para financiar a tantas empresas? 
¡Va a haber plata como cancha, ja, ja, ja!

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