(Composición: El Comercio)
Gustavo Kanashiro Fonken

En medio de anuncios de candidaturas para las elecciones regionales y municipales, una movida política que salió a la luz hace varias semanas pasó desapercibido: la compra de un kit electoral por parte del congresista , quien renunció a Alianza Para el Progreso y que ahora busca crear un partido político definido por su conservadurismo.

Tal y como informó El Comercio a mediados de mayo, este partido nuevo llevaría como nombre Acción Cristiana y se convertiría, de recolectar todas las firmas necesarias, en un nuevo intento de congregar a las diversas facciones evangélicas bajo un mismo eslogan político con miras a las elecciones presidenciales del 2021.

Cristian Rosas, hijo del congresista Rosas y quien está apoyando a su padre en este proyecto político, señaló que todavía no han empezado la labor de recolección de firmas, pero que ya cuentan con un “trabajo de campo” consolidado por el acercamiento que han tenido con organizaciones civiles como “Con mis hijos no te metas”, la “Coordinadora Nacional Pro Familia”, entre otros.

Debido a esta intención, asegura que están buscando apoyo en sectores más allá de congregaciones evangélicas, como la Alianza Cristiana Misionera (de la cual son parte Julio Rosas y su hijo). “No nos limitamos a evangélicos. Hay católicos y de otras denominaciones. No hay un límite por la religión, sino el respaldo a estos principios”, indicó el hijo del congresista.

- Evangélicos y política -

Un sondeo actual por los partidos políticos inscritos revela que solo hay vigentes dos agrupaciones encabezadas por políticos que también buscaron liderar movimientos religiosos. Una de ellas es Restauración Nacional con Humberto Lay como presidente, la cual mantiene su inscripción desde noviembre del 2005.

“Lo que va a trabajar ahora Rosas no es un partido confesional. Humberto Lay y Restauración Nacional fue el último intento evangélico que nunca logró salir de la cola de los porcentajes de aprobación. No llegó a cuajar entre las preferencias electorales”, señaló a El Comercio Óscar Amat y León, sociólogo protestante que ha estudiado el paso de los evangélicos por la política en el Perú y América Latina en general.

En otro lado tenemos al Frente Popular Agrícola del Perú (Frepap), encabezado por Jonás Ataucusi, que hasta la fecha no ha podido recuperarse del fallecimiento de su líder Ezequiel Ataucusi. Hay otras congregaciones evangélicas como el Movimiento Misionero Mundial (MMM) solo se han limitado a mostrar su respaldo a partidos políticos existentes, como lo hizo con Fuerza Popular en las últimas elecciones presidenciales.

Agua Viva fue un poco más allá con su respaldo a Keiko Fujimori y cuenta con un representante en fujimorista en el Congreso, Juan Carlos Gonzáles, mientras que otros tres parlamentarios también tienen un origen de grupos evangélicos: Tamar Arimborgo, Glider Ushñahua (ambos de Fuerza Popular) y Moisés Guía (Peruanos por el Kambio).

Es en este vacío que empezó a formarse un nuevo espacio político, según Amat y León. “A inicios del 2017, la Alianza Cristiana Misionera decidió replegarse con varios sectores del MMM y otras facciones de extrema derecha. Comenzaron a buscar un espacio entre lo político y religioso, que empezó a formarse en medio de marchas que convocan a pentecostales pero usan consignas claramente políticas. Ahí estuvo presente Julio Rosas”.

- Pragmatismo para los votos -

José Luis Pérez Guadalupe, quien además de haber sido jefe del INPE y ministro del Interior, también es teólogo y sociólogo, destacó que ante la incapacidad de conseguir votos por parte de agrupaciones confesionales, lo que primará en este proyecto de Julio Rosas será el pragmatismo.

“Si uno supone que el político evangélico que más participación ha tenido en las marchas de ‘Con mis hijos no te metas’ es Julio Rosas, uno pensaría que él habría logrado el respaldo del más del 15% del Perú que es evangélico, pero fue uno de los últimos en entrar al Congreso. No existe el voto evangélico en el actual escenario político”, comentó a El Comercio.

Lo que sí congregaría votos sería la agenda pro vida y pro familia, algo que ya ha logrado victorias en otros países como Costa Rica, donde la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor del matrimonio igualitario generó una reacción contraria y agrupó a todos los sectores conservadores detrás de la candidatura presidencial del pastor Fabricio Alvarado, quien logró pasar la primera vuelta y llenar de evangélicos la cuarta parte de su congreso.

Desde las filas del todavía inexistente partido de Acción Cristiana saben lo que mencionan los dos analistas consultados aquí, por lo que buscan cubrir sus bases no solo con su apertura religiosa, sino con otra decisión ya tomada: que Julio Rosas no sea candidato presidencial, sino un miembro de la plancha como vicepresidente.

Cristian Rosas asegura que el trabajo logístico y la elaboración de su estrategia para las elecciones del 2021 estarán listos en los próximos meses, luego de los cuales harán el anuncio oficial de la creación de su partido. ¿Tendrán los elementos necesarios para repetir el éxito que han tenido los conservadores en otros países de la región? Eso se verá recién en los las mesas de sufragio.

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