MILAGROS LEIVA GÁLVEZ

A punto de partir, la hallamos con sentimientos encontrados: contenta por su labor realizada, pero con mucha nostalgia por la despedida. Es la primera vez que una mujer cumple sus funciones de embajadora de Estados Unidos en nuestro país y Rose M. Likins confiesa que ha sido un real desafío. “Dar a una mujer la posibilidad de ser líder en una misión grande y complicada nos hace bien a todos, pues las mujeres tenemos la oportunidad de demostrar que somos iguales, que tenemos las mismas habilidades que los hombres”, nos dice antes de comenzar la entrevista. Se lleva en la memoria la experiencia de acompañar al presidente Ollanta Humala en su visita a la Casa Blanca y su satisfacción personal de haber compartido experiencias con incontables mujeres en la selva: “Verlas satisfechas por tener una vida lícita, por tener una vida sana para sus hijos y compartir los productos del cacao ha sido un trabajo que nos llena de orgullo”. La entrevista la hicimos el último día de su misión diplomática. Estas son sus reflexiones.

Usted dijo, en una entrevista, que lo más grato de haber vivido estos tres años en el Perú ha sido viajar por las provincias; y lo más difícil de su permanencia en nuestro país, el momento de los cables de Wikileaks. ¿Cómo recuperó la confianza del Gobierno Peruano? Nosotros siempre hemos intentando trabajar con transparencia. Más que todo, ese es el secreto: hablar claramente, somos diplomáticos y nuestro trabajo es representar a nuestros países y a nuestros pueblos. Pero hablar directamente con transparencia y demostrar resultados.

Wikileaks fue un jalón de oreja a los diplomáticos De nuestro lado fue un problema de seguridad nuestra. Alguien descuidó algo que debieron haber tratado con mucho más cuidado.

En un cable del 2009 se reveló que un grupo de jefes militares había denunciado que sus compañeros de armas recibían lucrativos pagos en el Vraem. ¿Esto sigue sucediendo? No voy a hablar de los temas de Wikileaks. Igual que en el 2011, cuando dijimos que no íbamos a hablar de esos cables.

¿En el momento actual, sigue habiendo pagos de los narcotraficantes a los altos mandos militares del Perú? Siempre se esconde la criminalidad en general que daña las instituciones y la credibilidad del gobierno. La corrupción en general es un problema en el Perú. Esto no es ningún secreto para los peruanos que viven con este drama en muchos aspectos de sus vidas. No debe sorprendernos que en el Vraem, donde se mueve mucha droga, existan influencias malas.

¿Qué le dicen los informes de inteligencia de seguridad? ¿La red que creó Montesinos con estos pagos, donde por un lado trabajaba muy bien con Estados Unidos y la lucha contra las drogas y por otro lado se compraba a militares? ¿Los informes le hablan de una red viva? Más que todo lo que hemos visto es una nueva confianza de la población que hoy aporta información. Lo que vimos en el Huallaga después de una década de trabajo arduo, de hacer funcionar el tema de erradicación y desarrollo alternativo, es que la gente cuando goza de una vida lícita, de una vida sana ve los resultados: esos chicos tienen una escuela, empiezan a tener confianza de nuevo en el Estado y empiezan a aportar información. El gobierno se ha enfocado y nosotros, como socios, apoyamos su estrategia, se ha entrado a trabajar en esta región y estamos viendo que la gente quiere recuperar algún tipo de organización. El hecho de que Sendero haya atacado a los constructores causó un rechazo en la población y esto es sano. La gente necesitaba la carretera y ellos quitaron esta posibilidad, además de los empleos. Causó rabia y me parece positivo.

A través de los cables de Wikileaks y de nuestra propia historia hemos encontrado que Montesinos tenía una doble relación con el Gobierno de Estados Unidos, pero también tenemos la sensación de que el país que se vanagloria de tener la mejor inteligencia del mundo debió saber lo que hacía Montesinos en el terreno del narcotráfico y no nos advirtió. En los cables del embajador James Curtis es obvio que sí sabían. ¿Cree que es necesario que Estados Unidos aclare al Perú cuál fue exactamente la relación con Montesinos durante el gobierno de Fujimori? Estamos explorando la historia mucho antes de mi trabajo aquí. Es bien difícil que yo tenga toda la información de esta época. Honestamente, mi enfoque ha sido mi período y el futuro.

¿En algún momento le preguntó al embajador Curtis lo que había sucedido con el ex asesor que hoy purga prisión? No es nuestra costumbre. Uno tiene su período y uno está enfocado solo en su período.

¿Así estalle un escándalo como el de Wikileaks? Tuvimos el encargo de manejar cómo afectó la relación actual. Nada más.

¿Hubo respuestas al pedido de Montesinos de desclasificar la información de documentos que hablaban de la relación del SIN y la CIA? ¿Se le respondió? Entiendo que fue rechazado este pedido. Honestamente, no me he puesto a investigar.

¿Y qué piensa de Montesinos? Mi opinión no es tan importante como la opinión del sector público y del sector judicial del Perú.

Barack Obama ha dicho que el Perú es uno de sus principales socios en América Latina y que la relación con Estados Unidos va más allá del TLC. Hemos establecido una relación muy productiva con el presidente Humala y respetamos su compromiso con el país, su dedicación a trabajar para mejorar la condición de todos los peruanos. Es algo que comparte con el presidente Obama. La primera vez que estuvieron juntos y conversaron se dieron cuenta casi inmediatamente. Cuando el entonces presidente electo Humala presentó su agenda, el presidente Obama le dijo: “Estoy haciendo lo mismo en Estados Unidos, mis reformas de salud, el tema del presupuesto que debe reflejar las necesidades de todo mi país”. Ellos inmediatamente reconocieron que tienen algunos de los mismos desafíos y su manera de ver su trabajo es muy semejante, además del estilo: los dos van inmediatamente al tema. No hay mucho ‘small back’ [dar vueltas]. Cuando están juntos van directamente a los temas y son muy intelectuales en el sentido de cómo definen y cómo miden sus metas y progreso.

Quiere decir que este sentimiento en contra de Humala –se creía que por ser amigo de Hugo Chávez iba a repetir el modelo venezolano– ha desaparecido. Sí, con los hechos. Hemos podido trabajar productivamente en temas no solo del TLC, que está vigente y funcionando y muy bien. Estuve revisando las cifras, desde que empezó en el 2009 hasta ahora el comercio bilateral ha aumentado 73%. Está funcionado muy bien y este año 2013, que en todo el mundo hemos leído que las exportaciones peruanas están en declive con Estados Unidos, no es cierto, las exportaciones y el comercio bilateral este año se han incrementado 19%.

¿Cuánto les sigue preocupando Conga? Más que todo, yo diría que inquietan los procesos de cómo sacar adelante un proyecto. Esta es la preocupación de las empresas americanas con las que yo hablo. Su preocupación no es el clima en general ni un proyecto específico; ellos me dicen: “Embajadora, a veces es un poco impredecible este proceso y sus tiempos”.

¿No saben qué esperar del lado peruano? De los trámites burocráticos que tienen que hacer. Mucha burocracia y no siempre es predecible.

El gobierno ya anunció que es hora de destrabar. El mismo gobierno lo ha señalado y la experiencia de compañías americanas da la razón. Conga es un proyecto importante para la población de Cajamarca, los empleos que va a crear y para el Gobierno Peruano en términos del canon y de los impuestos que van a pagar. Va a ser importante. La empresa, a mi juicio, ha tomado una decisión muy sabia de esperar. De hablar con sus obras y no con palabras. Ellos se dieron cuenta de que tenían un problema de imagen y de confianza con la población y tomaron la decisión: vamos a demostrar nuestra intención con estas obras y han hecho la inversión de construir estos reservorios que van a dar a la población acceso a agua todo el año. Anteriormente tenían agua solo en ciertas épocas.

¿Entonces, cree que al final Conga va a ser posible? Ojalá. Soy optimista. El esfuerzo que la compañía ha hecho en recuperar su relación con la población dará frutos.

¿Y si tuviera que darle un consejo al presidente Humala, le diría que destrabe más y que impulse las inversiones con menos burocracia vengan de donde vengan? Exactamente. El gobierno lo sabe, ha identificado este problema y tiene un plan para resolverlo. Hay una burocracia que existe y resiste los intentos a cambiar. Esto existe en muchos lados, en mi propio país, en mi propio departamento. Cada institución tiene su propia vida en cierto sentido y una vez que tiene un terreno conquistado no quiere cederlo. Cada presidente llega y encuentra una maquinaria, y a veces, cuando quiere cambiar la maquinaria, esta se resiste; en ocasiones hay gente que dice abiertamente: “Yo he estado 30 años y voy a estar después de su mandato, mi tema es sobrevivir y haré lo que tenga que hacer para sobrevivir”.

¿Pero piensa que el Perú se ha estancando o seguimos cuesta arriba? Hay muchas posibilidades para el Perú no solo en el sentido de los recursos naturales, en muchas más actividades. Todo el sector de servicios. La clase media ha crecido y establecido en el país,pero falta educación, finanzas. Solo el 25% del país tiene cuenta bancaria, hay espacio para crecer. Hay muchas posibilidades en comunicaciones. Creo que la economía está para crecer. Me voy optimista del Perú, pero también soy realista: reconozco que hay desafíos en infraestructura, por ejemplo. Para hacer un país manufacturero se necesita más infraestructura, el crecimiento de la economía ha tenido su impacto en el crecimiento de demanda para energía. Otro tema importante es la educación. Es fundamental para que el país siga progresando. Tiene que haber esa inversión en recurso humano. El otro gran tema es la minería ilegal: la catástrofe que está pasando hoy en día la Amazonía, hay que reconocerlo, hay que entenderlo y hay que hacer una estrategia comprensiva para derrotarla.

El problema es que el gobierno ha dado prórroga para la formalización cuando se ha debido atacar el problema. Veo señales de que están formando una respuesta comprensiva y se incluirán todos los elementos. Nosotros, como socios, tenemos proyectos de proteger el medio ambiente particularmente en el sector de bosques, donde casi todos los años vamos invirtiendo más de 20 millones de dólares en proyectos de medio ambiente para apoyar el TLC. Nos hemos concentrado en el sector bosques y en la prevención de la deforestación. Cuando el gobierno tenga su estrategia lista, nosotros vamos a alinearnos y buscar apoyar donde está el problema, porque es espantoso.

La selva de Madre de Dios es una tragedia. Es realmente un desafío conjunto. El tema de cambio climático no es de un solo país, es de todo el mundo. El hecho de que el Perú tomó la decisión de ser anfitrión de la COP 20 es también otra señal de que este gobierno quiere combatir el problema. Obviamente hay trabajo que hacer y estamos en conversaciones con el gobierno, las ONG, los que manejan los ‘ecolodges’. Ningún turista va a llegar a ver un terreno destrozado. Tiene impactos en todo sentido, en la salud pública, para las futuras generaciones de niños expuestos a mercurio y cianuro; es para mí uno de los temores de cómo frenar algo y El Comercio ha sido uno de los líderes en reconocer el problema, hacer los reportajes, mandar a los periodistas y llevar estas experiencias que han sido tan dramáticas.

Ahora que habla de turismo, ¿no fue excesiva la alerta a sus compatriotas de no ir al Cusco por medidas de seguridad? De ninguna manera. Actuamos basados en información fidedigna. Tenemos una obligación de hacerlo y yo lo haría otra vez. Felizmente el Gobierno actuó con urgencia y ellos pudieron derrotar el plan de hacer algo que iba a ser grave.