La incubadora se ha convertido en una herramienta para la atención de ciertos casos de bebes prematuros. (Foto: Miguel Bellido / Archivo El Comercio)
La incubadora se ha convertido en una herramienta para la atención de ciertos casos de bebes prematuros. (Foto: Miguel Bellido / Archivo El Comercio)
Diana Seminario

Analista política

En el Perú de mueren en los hospitales y no pasa nada. La ministra de Salud sigue en su cargo y al jefe del Estado no lo escuchamos pronunciar encendidos e indignados discursos tras la muerte de los peruanos más vulnerables.

Mil doscientos niños que no pudieron vivir por la desidia de una burocracia indolente significan el sufrimiento de 1.200 madres, el dolor de 1.200 familias. Pero eso parece no importar, cuando se tiene un discurso en el que nada es más urgente que el adelanto de elecciones.

Duele también cómo, en un obsesivo afán de blindar a un presidente incompetente, se generan las más inverosímiles justificaciones sobre la muerte de los bebes.

Uno de los más indignantes argumentos vino de una líder de opinión e “influyente” personaje de redes quien llegó a escribir que “casi la mitad de los niños prematuros en hospitales del Estado tienen una madre adolescente que nunca se hubiera embarazado si la escuela pública la educara con enfoque de género. El parto prematuro no se reduce con incubadoras. Pero de eso este no quiere hablar”.

Es decir, la ausencia del enfoque de género en las escuelas es la causa de las muertes de los niños prematuros, y de paso también es responsabilidad del Congreso.

Otros más técnicos buscan “encapsular” la responsabilidad de la falta de incubadoras únicamente en los gobiernos regionales. ¿Y la supervisión del Ministerio de Salud? A esto hay que añadirle que la Defensoría del Pueblo alertó al Minsa de las deplorables condiciones de su sector y recomendó implementar el Observatorio Nacional de Infraestructura y Equipamiento de los Establecimientos de Salud.

Pero de eso nada, quizás desde el Ejecutivo estaban más enfocados en enfrentar al Congreso, y en promover una reforma política y referéndum que han demostrado que no han podido resolver los problemas más urgentes que afronta el país.

Mientras seguíamos consternados con la tragedia de los bebes prematuros, otra noticia nos golpeó fuerte. Anualmente se devuelven al Tesoro Público 22 mil 320 millones de soles de presupuesto no ejecutado en las distintas instancias de gobierno.

Según el Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad, con el monto devuelto anualmente al fisco podría cubrirse el 25,87% de la brecha que existe en el Sector Salud. De acuerdo con el mismo plan, se requiere de una inversión de infraestructura de S/86.272 millones en Salud. Pero nada de eso importa, la semana que pasó un coro bien afinado de ministros repitió el libreto de adelanto de elecciones, y el presidente de la República animó a participar en la marcha #QueSeVayanTodos que alentaba el cierre del Congreso.

Si la muerte de 1.200 niños por la ineficacia e indolencia de un Estado que tiene invertidas sus prioridades no hace reaccionar a las autoridades, nos preguntamos qué tendrá que pasar para que por fin alguien se decida a gobernar.