(Foto: César Campos / GEC)
(Foto: César Campos / GEC)
Diana Seminario

Analista política

“Captan a ministra de Salud del Perú en la playa mientras su país se debate entre la epidemia del dengue, el riesgo del coronavirus y la insalubridad de los hospitales del Estado”. Esto fue lo primero que pensé tras ver en las redes sociales una foto de la ministra Elizabeth Hinostroza en traje de baño. En honor a la justicia, la imagen no indica ni la fecha ni las circunstancias. Si bien cada quien tiene derecho a descansar como mejor le parezca, resulta una triste coincidencia que se dé este hecho justo en el momento por el que atraviesa el país.

La difusión de esta foto, en medio de tantas noticias importantes y otras que no lo son tanto, da pie para reflexionar sobre los temas realmente preocupantes y aquellos en los que solo nos entretenemos.

Resulta francamente indignante que en hospitales como el Arzobispo Loayza o el Dos de Mayo no haya jabón para lavarse las manos, y ya ni mencionar aquellos centros de salud que ni siquiera tienen agua. Ya lo decía ayer el doctor Elmer Huerta en este Diario: “El presidente Martín Vizcarra, la PCM, la ministra de Salud, tienen que darse cuenta de que el Perú es insalubre. No hay jabón en los baños de hospitales. Esta insalubridad normalizada es parte del paisaje, me preocupa mucho como peruano y salubrista”.

Entre tanto, el dengue sigue cobrando víctimas. Las estadísticas señalan que hay 16 muertos, víctimas de esa enfermedad, y unos 8.221 casos.

Mientras las “papas queman” por la deficiente condición en la que se encuentran nuestros hospitales, siempre habrá temas más interesantes que “despertarán la curiosidad de la población”, como el absurdo debate acerca de si se omite la sexta estrofa del himno nacional por aludir al “Dios de Jacob” y se reinstaura la apócrifa “largo tiempo el peruano oprimido”.

También resulta muy conveniente para algunos destacar que un testigo aseguró que Alan García habría dicho: “Yo le meto un balazo”, al referirse al fiscal Pérez. Además, cuestionar los chats entre Roxanne Cheesman y Jorge Barata, en los que el segundo afirmaba que no había nada que hablar del expresidente. Todo esto en el contexto en el que se supo que el fiscal José Domingo Pérez archivó una denuncia de la Sunat contra tres exfuncionarios de Odebrecht por defraudación tributaria por 1.000 millones de soles.

Tampoco podemos dejar de mencionar el “escándalo” generado debido a que la congresista electa Martha Chávez evitó tomarse una fotografía al recibir sus credenciales como legisladora, pues en el cuadro estaría Martín Vizcarra. Chávez no ignoró el protocolo por la sencilla razón de que ninguno establece la presencia del jefe del Estado en este tipo de ceremonias.

Podríamos seguir enumerando el contraste entre realidad y las prioridades del Gobierno o de un Ejecutivo sin liderazgo y sin rumbo. ¿O nos olvidamos que mientras el presidente Vizcarra criticaba a las autoridades del sur por construir en zonas vulnerables no se percataba de que el hospital que se levantó cuando él era gobernador regional de Moquegua se ubica precisamente en una zona crítica?

Y así, siempre estaremos en la eterna discusión de lo importante y trascendente versus lo llamativo y entretenido. Nadie gana.