El lunes pasado, Ollanta Humala realizó una conferencia para la prensa extranjera en el Perú, en la que habló del Caso Madre Mía (Foto: Reuters)
El lunes pasado, Ollanta Humala realizó una conferencia para la prensa extranjera en el Perú, en la que habló del Caso Madre Mía (Foto: Reuters)
Cecilia Valenzuela

El ex presidente les ha dicho a los corresponsales de la prensa extranjera en el Perú que existe una consigna de sus adversarios políticos para inhabilitarlo. O sea que Jorge Barata, Marcelo Odebrecht, el sargento Ponce Ruiz, los demás testigos de Madre Mía, el fiscal de lavado de activos Germán Juárez, el fiscal del Caso Lava Jato Hamilton Castro, coordinan, juntos, para destruir la carrera política del ‘Capitán Carlos’.

“Se trata de un linchamiento al proyecto de cinco años de gobierno” insistió Humala con la intención de aparecer ante la opinión pública internacional como un perseguido. Pero los testimonios de los testigos de Madre Mía son cada vez más concretos y todos, el sargento, los tres soldados y los familiares de dos víctimas, están dispuestos a declarar ante la fiscalía.

El lunes el programa “Primer plano” presentó una entrevista al sargento primero de las Fuerzas Especiales del Ejército, José Ponce Ruiz, conocido en la base de Madre Mía en 1992 como ‘Relámpago’. Ponce es el mismo suboficial del Ejército que en el 2006 contactó al programa “La ventana indiscreta” para denunciar los crímenes atroces que, según él, cometió el ‘Capitán Carlos’ en el Alto Huallaga donde ambos participaron en la lucha contrasubversiva.

El testimonio de Ponce Ruiz no se propaló en el 2006 porque no se pudo corroborar su versión con la de otro testigo. Pero la declaración que Ponce ha ofrecido esta semana, en la que se ratifica de todo lo dicho en el 2006, sí puede verificarse en el lugar de los hechos y contrastarse con las versiones de los testigos presentados en el programa de Beto Ortiz.

La fiscalía especializada en derechos humanos está diseñando la estrategia para la investigación, ha tomado oficialmente los testimonios de los soldados que están en Lima; y Ponce Ruiz ha declarado que está totalmente seguro de lo que dice, que está seguro de lo que dijo y que si se ha atrevido a decirlo es porque está “dentro de la verdad”.

Además, Ponce ha expresado su disposición de ayudar a la fiscalía en la investigación, lo que implica que podría conducirla a las fosas donde, según su testimonio, el ‘Capitán Carlos’ habría enterrado, vivos, a presos sospechosos de terrorismo.

Como la estrategia de acusar a Ponce y a los otros testigos de ser falsos militares no ha funcionado, está confirmado que los nombres de los soldados que sirvieron con Humala fueron borrados de los archivos militares, y Ponce después de once años ha vuelto a dar la cara para hacerse responsable de su testimonio; Humala ha sacado de bajo la manga una nueva teoría: El lunes, ante la prensa extranjera, dijo que en 1992 incumplió el manual del Ejército que no solo pedía eliminar a los combatientes, sino también a las bases y a los aliados políticos de los terroristas. Es decir, que el año que él estuvo en Madre Mía no hubo secuestros ni desaparecidos.

Dijo esto olvidando lo que había dicho en el 2009, en su libro que extrañamente no se vendió en el Perú “De Locumba a candidato a la presidencia”: página 59: “En la zonas donde yo he patrullado, también han actuado de manera paralela las Fuerzas Especiales que podían pertenecer al SIN o a la propia Región Militar o a otras grandes unidades que podían ingresar a nuestras zonas a realizar operaciones”.

Entonces, ¿en qué quedamos, ‘Capitán Carlos’? ¿Hubo o no operaciones de exterminio en Madre Mía en 1992? ¿Los muertos y los desaparecidos fueron obra del SIN? O no hubo muertos ni desaparecidos, como ha sostenido todos estos años, porque usted desobedeció el manual del Ejército. Si fue así, entonces, ¿por qué se vio en la necesidad de comprar el silencio de un testigo?

Sospecho que Humala no escribió el libro que publicó con su firma, quizá por eso, al momento de defenderse de los testigos que lo señalan, olvida la artimaña de culpar de todo al SIN y ahora introduce el cuento de la desobediencia.

“Él era jefe de base, él era el que daba las órdenes porque era el máximo de la base. Las ordenes de ejecución de la gente que fue muerta en la cabezada del río Magdalena, como todas, fueron ordenadas por él, un soldado no puede hacer nada si está en una base, si el jefe no ordena”, afirma sobre Ollanta Humala el sargento Ponce Ruiz.

La prensa ha cumplido con su deber buscando y publicando los testimonios de por lo menos 6 testigos; la investigación ahora es responsabilidad de la fiscalía.

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