El gremio minero ha planteado una idea que, de implementarse, podría ayudar a que la recaudación tributario-minera se traduzca en beneficios efectivos para las comunidades en las que se desarrollan proyectos extractivos. La propuesta consiste en buscar un mecanismo para que un porcentaje del llamado “gravamen minero” retorne directamente a las regiones y a las zonas de influencia de las minas, dentro de un esquema similar al derogado “Aporte Voluntario de la Minería”, que rigió hasta el 2011.

Hagamos un poco de memoria para recordar cómo funcionaba dicho sistema que aseguraba el retorno de la riqueza a la tierra de la que se produjo. El Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo, también conocido como “aporte voluntario de la minería”, permitía a las mineras destinar recursos para la inversión social en las comunidades de su influencia. El dinero era donado a un fideicomiso que era administrado por representantes de la empresa, autoridades locales, dirigentes comunales y otros miembros de la sociedad civil. Este esquema permitía, para empezar, que los gestores de los recursos fuesen quienes más conocían las necesidades de la zona. Además, dado que los directamente interesados eran quienes estaban involucrados en la inversión de tales recursos, las obras beneficiaban de manera efectiva a la población. Según estadísticas del Ministerio de Energía y Minas y de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), el aporte minero voluntario de 40 empresas sumó un total de S/.2.285 millones entre el 2006-2010, contribuyendo con 2.440 proyectos en 236 distritos de 18 regiones.

Los beneficios de este programa no se limitaron a la mejora de la calidad de vida de las comunidades. Este programa, asimismo, conectó a las empresas con las necesidades de sus zonas de influencia y las involucró con el desarrollo de sus regiones. Ello permitió que se tendiesen puentes que fueron útiles en ese momento para volver más armoniosa la relación entre las mineras y las comunidades vecinas (lo cual colaboró con la prevención de conflictos sociales).

Esta exitosa experiencia de desarrollo, comunicación y trabajo conjunto entre segmentos de nuestra sociedad tradicionalmente separados, lamentablemente, fue borrada de un plumazo por la creación del Impuesto Especial a la Minería y el Gravamen Especial Minero. A diferencia de lo que sucedía con el aporte voluntario, la actual recaudación es utilizada por el Gobierno Central para financiar diversas necesidades del presupuesto nacional, pero no existe un mecanismo que asegure que ella beneficie a las comunidades aledañas a las minas. De hecho, la conocida incompetencia del aparato público para ejecutar el presupuesto lleva a que, en una buena medida, esos recursos se mantengan añejándose en las arcas públicas. Muestra de ello es que, según el presidente del capítulo minero de la SNMPE, en el 2012 las regiones han devuelto S/.11 mil millones que no pudieron ejecutar, y este año los porcentajes de ejecución son igualmente bajos.

La historia reciente demuestra que la propuesta de la SNMPE tiene bastante sentido. Ahora, por supuesto, ella no implica derogar el actual tributo (que recauda más que lo que donaba el aporte minero voluntario), sino más bien destinar una parte de él para la creación de un sistema similar al de los mencionados fideicomisos (fondos a los cuales se podría agregar aquellos que proceden del canon minero que las regiones no tienen capacidad de ejecutar). Esto, por lo demás, serviría para compensar la caída del canon, pues si bien hoy los recursos provenientes del mismo son menores, serían mejor ejecutados.

La idea, de hecho, tiene tanta acogida que ya en marzo pasado (antes de que la SNMPE lo pidiera) los frentes de defensa de Arequipa se movilizaron demandando que una parte del gravamen minero sea devuelto a las regiones bajo un esquema similar al aporte minero voluntario. Es un pedido, además, que los presidentes regionales también están haciendo. Y a todos ellos los respalda una ventaja que la realidad demostró que tiene el sistema que hoy se añora: que, a diferencia del actual, este sí funciona.