Aquí volverá a evaluarse el talento del presidente Vizcarra y su Gabinete. Seamos justos para reconocer las limitaciones y severos al criticar los errores previsibles. (Foto: Presidencia)
Aquí volverá a evaluarse el talento del presidente Vizcarra y su Gabinete. Seamos justos para reconocer las limitaciones y severos al criticar los errores previsibles. (Foto: Presidencia)
Eduardo  Dargent

Politólogo, PUCP

Sabemos bien que los seres humanos no recogen la información en forma objetiva. Diversos trabajos en economía, psicología y ciencias sociales muestran que la filtramos, recogiendo lo que confirman nuestros prejuicios o interpretándola de acuerdo a nuestros intereses. En teoría, uno esperaría que los líderes políticos tomen decisiones que involucran a millones de personas dejando de lado sus prejuicios e intereses de corto plazo. Pero para nadie será sorpresa saber que los políticos también tienen fuertes incentivos para negar la realidad.

Muchos líderes tomaron malas, pésimas, decisiones para enfrentar el inicio de la . También hay que resaltar las buenas decisiones, especialmente las de muchas lideresas en el mundo. Angela Merkel, por ejemplo, emerge de esta crisis con un perfil muy distinto al que tenía al inicio. Pero veamos las malas y qué las explica.

Las razones son varias. Para comenzar, al inicio era difícil evaluar la información. Los eventos de enero en China no crearon la urgencia que debió tener. Pero no era un problema insuperable, como muestran casos donde le reacción fue más rápida. Líderes en Italia y España, por ejemplo, reaccionaron lentamente y minimizando el tema cuando sabíamos lo que sucedía en China.

Y sin embargo ni lo sucedido en Italia y España llevó a varios líderes a la acción rápida. Prefirieron recoger la información que les convenía o confirmaba su visión del mundo y aquella que afectaba en menor medida sus planes futuros. El gobierno de Boris Johnson en el Reino Unido minimizó el tema, priorizando la economía y su agenda ‘brexit’. Además, siguió opiniones técnicas que cuadraban con sus creencias. Reculó cuando ya era tarde. demoró en todos los frentes y es hoy un presidente que, si no pusiera en peligro a tanta gente con su irresponsabilidad, sería gracioso en sus intervenciones diarias. De nuevo, algunos gobernadores estatales al rescate de la gente.

en Brasil es tal vez el ejemplo más terrible, desde minimizar la epidemia hasta despedir a su ministro de Salud que venía implementando medidas serias. Gracias a los ‘checks and balances’ territoriales de los gobernadores federales las cosas no están peor en Brasil. Andrés Manuel López Obrador en México tuvo similares comentarios irresponsables, pero felizmente sus ministros lograron balancear los disparates presidenciales.

Por supuesto, los líderes también cargan con los límites de la capacidad de sus estados al evaluarlos. Es más fácil realizar comparaciones entre líderes de países desarrollados con abundantes recursos, pero aun allí es complicado ante las diferentes fortalezas en áreas específicas.

En lo que viene a partir de ahora, cuando toca abrir gradualmente la cuarentena, tener en cuenta este aspecto de la capacidad estatal será clave para los líderes. Para la efectividad de esas decisiones los recursos del Estado pesarán mucho más, pues las opciones para la vigilancia y respuesta rápida ante el contagio serán más importantes. Comenté hace unas semanas (que parecen años) que nuestros recursos limitados deberán aplicarse con creatividad para paliar nuestras debilidades estructurales. Aquí volverá a evaluarse el talento del y su Gabinete. Seamos justos para reconocer las limitaciones y severos al criticar los errores previsibles.

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