"Incluso a los [medios] que son severos con el gobierno igual los respetamos”, dijo la semana pasada. ¿Cuál es el mérito de respetar “incluso” a los medios incómodos? Eso es lo que se hace en una democracia, lo otro es autoritarismo. ¿Será que a alguien se le vio el fustán?". (Foto: Presidencia)
"Incluso a los [medios] que son severos con el gobierno igual los respetamos”, dijo la semana pasada. ¿Cuál es el mérito de respetar “incluso” a los medios incómodos? Eso es lo que se hace en una democracia, lo otro es autoritarismo. ¿Será que a alguien se le vio el fustán?". (Foto: Presidencia)
Diana Seminario

Analista política

Quiero empezar esta columna rindiendo homenaje a los 728 ciudadanos peruanos que han muerto afectados por el . Pongámosles rostros a esos números, son personas que dejan un gran vacío en sus familias. Gente que, como usted y como yo, tenía planes que se vieron truncados. Ellos fueron el papá de alguien, la mamá, el abuelo, la abuela, el hermano. Honremos a nuestros muertos.

podría iniciar sus acostumbradas intervenciones del mediodía con un minuto de silencio por los peruanos que nos dejaron. Estamos de luto, aunque el Estado no haya declarado duelo nacional por nuestros compatriotas caídos.

Ayer, el jefe del Estado hizo su acostumbrada aparición pública, la anterior fue el jueves pasado, cuando Radio Programas del Perú le dijo públicamente que una verdadera conferencia de prensa permite preguntas en vivo sobre los temas que se están tratando en ese momento y que el mecanismo usado de enviar las cuestiones dos horas antes de su aparición no era lo más adecuado.

“Pregunten mañana”, fue lo que respondió Vizcarra cuando le inquirieron que los periodistas necesitamos detalles de lo que está anunciando en el momento. Más allá de la desafortunada frase, esta refleja que, cuando al mandatario lo sacan del libreto, balbucea estas cosas.

Además de los eslóganes repetidos, no existe fondo en su discurso: “estamos haciendo un gran esfuerzo”, “¿se imaginan qué hubiera pasado si no se hubiesen tomado las medidas?”, es lo que más repite. Y lo que no falta: los culpables de que la curva no se aplane son los irresponsables que rompen las reglas del confinamiento.

“Incluso a los [medios] que son severos con el gobierno igual los respetamos”, dijo la semana pasada. ¿Cuál es el mérito de respetar “incluso” a los medios incómodos? Eso es lo que se hace en una democracia, lo otro es autoritarismo. ¿Será que a alguien se le vio el fustán?

Vizcarra ha reconocido “fácticamente” la importancia de que los periodistas hagan preguntas en vivo. El jueves anunciaba un impuesto de solidaridad; es decir, gravar a los que más ganan. Sin embargo, en su intervención de ayer dijo: “ni siquiera hemos analizado el tema en profundidad”. ¿Cómo hubiera respondido si el jueves la prensa le preguntaba detalles de ese anuncio?

El Ministerio de Educación ha implementado las clases virtuales; los ministerios, el teletrabajo. ¿Y en Palacio de Gobierno no pueden usar las herramientas que nos da la tecnología para que la prensa pregunte en vivo?

Ayer, se hizo un intento de “conferencia de prensa”. Los medios sorteados podían enviar sus preguntas 20 minutos después de iniciada la presentación del mandatario. Ningún avance.

La verdad y transparencia son esenciales en una democracia e imprescindibles en una crisis. Día a día, vemos deficiencias que van desde que las cifras de la pandemia no cuadran, no sabemos si los casos negativos han sido descartados por las pruebas rápidas o moleculares, la corrupción en la distribución de la ayuda es una amenaza presente y nuestros héroes reclaman armas para enfrentar esta guerra.

¿Los que han muerto en su casa forman parte de la dolorosa estadística? Haga un esfuerzo, presidente; sométase al escrutinio de los medios en tiempo real.

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