PPK: un chico que no enamora, por Enrique Pasquel
PPK: un chico que no enamora, por Enrique Pasquel
Enrique Pasquel

es como el chico que todas consideran un buen partido, pero del que nadie se tiempla. El que ofrece una relación cómoda, pero algo aburrida. Aquel que promete un matrimonio estable, pero sin pasión. 

PPK tiene una hoja de vida llena de grandes logros profesionales y sin las típicas acusaciones de corrupción que plagan las de varios de sus contrincantes. Esto, sin embargo, no ha sido suficiente para permitirle construir un aura de liderazgo que inspire a los peruanos. Asimismo, si bien existe cierto consenso en que tiene el plan de gobierno más serio (especialmente si se lo compara con la suma de vaguedades e ideas populistas difundidas por sus contrincantes), tampoco tiene propuestas revolucionarias. PPK transmite la seguridad de la vida sin sobresaltos, pero no el cambio radical con el que tantos peruanos sueñan. Su campaña tranquiliza, pero no ilusiona. 

A pesar de ello, esto podría terminar siendo suficiente para que el Perú termine casándose con PPK. Y es que, si bien no ha hecho una gran campaña, ha tenido la suerte de que sus competidores hayan hecho campañas desastrosas. Acuña y Guzmán fueron excluidos por el JNE por sus propios errores. Alfredo Barnechea se desinfló porque no pudo controlar su soberbia y su pituquería. Verónika Mendoza no creció más por tener un discurso en extremo radical. Así, PPK pasó a segunda vuelta. Y, ahora, está cerca de convertirse en presidente gracias a que Keiko cargaba con una bomba de tiempo en su mochila: Joaquín Ramírez, sospechoso de lavado de activos y de estar envuelto en una investigación de la DEA. Una bomba que podría asustar a un número de electores suficiente como para poner a PPK adelante el día de las elecciones. 

Si llega a la presidencia, sin embargo, le va a ser muy complicado gobernar un Perú al que no ha enamorado. Difícilmente podrá pasar alguna reforma en un Congreso sin mayoría si no cuenta con gran respaldo popular. Le será complicado lidiar con los conflictos sociales si no se convierte en una figura inspiradora. Y no tendrá cómo enfrentarse a todos los grupos opositores si no le ofrece una ilusión a los peruanos que lo apoyen. 

Por esto, para el líder de Peruanos por el Kambio, los días que quedan hasta el 5 de junio van a ser cruciales no solo para la elección presidencial, sino también para crear las condiciones que permitan asegurar la gobernabilidad del país en un eventual mandato suyo. PPK no puede tener una relación tibia con el Perú, salvo, por supuesto, que no le importe que ella termine como la de aquellos matrimonios que solo se sostienen por la comodidad de la rutina.

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