El presidente Martín Vizcarra le tomó juramento a Sonia Guillén. El primer ministro Vicente Zeballos, así como otras autoridades del Ejecutivo, también estuvo presente. (Foto: PCM)
El presidente Martín Vizcarra le tomó juramento a Sonia Guillén. El primer ministro Vicente Zeballos, así como otras autoridades del Ejecutivo, también estuvo presente. (Foto: PCM)
Redacción EC

La arqueóloga Sonia Guillén Oneeglio juró este sábado por la tarde como nueva ministra de Cultura en reemplazo de . La académica se convirtió en la novena titular de dicho ministerio desde julio de 2016.

El presidente Martín Vizcarra tomó juramentó a la nueva titular de Cultura en una ceremonia realizada en el Salón Dorado de Palacio de Gobierno.

Guillén Oneeglio es antropóloga y arqueóloga por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y cuenta con estudios de postgrado por la Universidad de Michigan, en Estados Unidos.

Posee el grado de doctora en antropología física y hasta la fecha ejercía como catedrática en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Asimismo, es reconocida como una de las principales expertas en momias. Descubrió las momias del perro chiribaya, una raza de perros que existió en Perú en la era precolombina. Además, participó en el estudio de la Dama de Cao.

La flamante ministra también cuenta con experiencia en el sector público. Ha sido directora del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, ubicado en Pueblo Libre.

Anteriormente se desempeñó como directora general de Museos durante la gestión de la ministra Diana Álvarez Calderón en el gobierno de Ollanta Humala (2011-2016).

La designación de Guillén se produce tres días después de que el presidente Martín Vizcarra aceptara la renuncia de Francisco Petrozzi a dicha cartera, luego de la destitución de Hugo Coya como presidente del Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP).

Coya sostuvo horas después que el entonces ministro lo llamó a cuestionarle determinadas coberturas y reveló este le dijo que le pedía su renuncia debido a que dos funcionarias habrían “envenenado” a Vizcarra en su contra.