A las madres les debemos todo: desde que nos trajeron al mundo para luego ser nuestras protectoras, hasta cuando se convirtieron en doctoras de nuestras primeras enfermedades y en profesoras de nuestras primeras palabras.

  • Patricia Rosa Villena Merino

Especialista aeronáutica y voluntaria en la Compañía de Bomberos Chosica 32. Madre de dos hijos

“Soy una persona a la que le gusta tomar riesgos, pero si eso me permite ayudar a los demás, lo haré con más gusto”, cuenta Patricia, bombera desde los 19 años. Ella no solo mantiene su voluntariado hasta el día de hoy, sino que al mismo tiempo teletrabaja como especialista aeronáutica y cuida una casa con dos hijos y un esposo también bombero. Ella cuenta que para mantener estas tres actividades en paralelo la clave es priorizar. Aunque la pandemia ha sido muy difícil para ella y su compañía, su familia la comprende y saben del buen ejemplo que significa: Rebecca, su hija mayor de 21 años, también es bombera.

  • Angela Dayana Soria Osorio

Policía y madre de Fabiana, de cuatro años

Desde muy joven, su vocación de servir a su patria y ayudar a la sociedad la impulsó a unirse a la Policía Nacional del Perú. Ella sabe que su trabajo es muy activo y tiene bastante contacto con la gente; por eso, cuando inició la pandemia, le costó aceptar que ya no tendría ese recibimiento de besos y abrazos que su hija solía darle. “Pese a ello, lo que me ayuda a salir adelante es el amor de mi hija. La perseverancia, la fuerza y el pensar que todo esto va a parar”, cuenta. Con mucha emoción, Ángela solo les pide a las madres que, cuando salgan de sus casas, se despidan fuerte de sus familias, que el verlos sanos y tranquilos es el mejor regalo que pueden tener.

  • Dina Lozada Alcantar

Profesora y madre de dos hijos

Por la pandemia, Dina tuvo que reorganizarse para dar clases a sus niños de Chaclacayo, donde se encuentra su unidad escolar. Ella cuenta que los principales retos fueron la pobre conectividad de las familias, pero, a pesar de todo, no perdió ningún niño de los 28 que iniciaron el año con ella. Antes de la pandemia, Dina ya contaba con el apoyo de su esposo en casa, quien, aunque no es profesor, comparte su pasión de enseñar. Con la ayuda de él y su hijo de cinco años, pudo implementar un espacio en la casa donde ahora graba y dicta sus clases. Su esposo e hijo la ayudan a grabar y participan como títeres, si es necesario. Hoy, Dina siente nostalgia por regresar a clases, y ver y abrazar a sus niños, pero sabe que aún no es posible. Por ello, continúa el teletrabajo diariamente con aún más ánimo y dedicación.

  • Marysol Nancy Curiñaupa Villanueva

Enfermera y madre de dos hijos

Marysol ha trabajado desde siempre en el área de emergencia. Desde antes de la pandemia, tratar de equilibrar su vida profesional y en el hogar ya le era muy complicado. “Siempre prioricé, sobre todo, lo que yo quería darles a mis hijos: una buena educación. Pero con la pandemia todo se tornó más difícil”, cuenta. Al ver de cerca los casos de los pacientes en el hospital, supo más que nunca la importancia de tener las precauciones necesarias para resguardar su salud y la de su familia. Ahora, sus hijos de 30 y 25 años saben que son la inspiración de su madre.

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