Julien y Valentina conversaron con El Comercio sobre su aventura a lo largo del continente. (El Comercio)
María Fernanda Castro Rivas

Se dice que el 70% del cuerpo humano está compuesto de agua, que la vida surgió en el agua y que la Tierra es el planeta azul por el brillo de sus mares en el espacio, pero qué falta nos hace administrar bien este recurso para que llegue a todas las personas. De eso se dieron cuenta Julien Croteau-Dufour y Valentina Côté, quienes decidieron recorrer toda América en bicicleta y contar sus aventuras en la página de llamada "Deux roues sur l'eau" (Dos ruedas en el agua).

Tal y como detalla la pareja en Facebook, la idea original fue viajar al Perú para visitar a la familia de Valentina, quien vivió diez años aquí. Pero a medida que el proyecto iba tomando forma, decidieron darle un significado más profundo.

Por eso el nombre que escogieron en Facebook no fue en vano, ya que el agua era el elemento que contaba cada uno de los pasos que dieron en los 12 países que visitaron, lugares en los que el acceso a este escaso recurso es desigual. fue el punto de quiebre, el país donde la crisis de agua golpea con mayor crueldad. Así lo detallaron en una entrevista que le dieron a El Comercio.

- ¿Por qué usaron el agua cómo unidad de medida en su trayecto?

Valentina (V): Bueno, cabe destacar que en Quebec yo trabajaba con temáticas relativas al agua. Entonces, por eso había esa proximidad con este tópico. Pero de ahí nos dijimos: 'mira nos vamos desde Quebec hasta Lima, hasta Perú. Entonces, empezamos nuestro viaje desde un lugar donde hay mucha agua, la gente piensa que el agua es gratis e inagotable y de ahí nos vamos a un país en el que el agua es un tema prioritario, que afecta el modo de vida de mucha gente, de muchos peruanos'. Y por eso, nos pareció muy interesante pasar por Estados Unidos, Centro América y todos esos países donde vimos cómo es que variaba ese sentimiento que tienen las personas con el agua.

- ¿Cuál fue el lugar más crítico en torno al agua? ¿Dónde hallaron más desigualdad?

Julien (J): Tal vez, México.

V: Sí, eso iba a decir también: México. Hay días... bueno, hay varios lugares en los que estuvimos en los que solo había agua dos o tres horas por día. Y a veces, era cada dos o tres días. Hasta nosotros estábamos limitados. Entonces, teníamos que tener mucho cuidado y todo.

- ¿Por qué México tiene este tipo de problemas con el agua?

V: No tienen muchas fuentes de agua. Y en los lugares que estuvimos allá, hubo un crecimiento muy rápido de los pueblos y de las ciudades. Entonces, por falta de infraestructura la municipalidad lo que hacía era reducir el acceso al agua. La gente era consciente de eso, sí sabían las razones por las cuales las municipalidades les impedía tener agua 24 horas por día y por eso la cuidan.

J: También en México vimos que había falta de electricidad y por eso no funcionaban las bombas de las casas. 

- ¿Qué parte de México conocieron? ¿Y qué zonas fueron las más críticas en torno al agua?

J: Oaxaca.

V: Oaxaca creo que fue la más perjudicada, especialmente por haber sufrido tantos terremotos. Por eso, la infraestructura no estaba en buenas condiciones. Nosotros conocimos a una familia que usaba para bañarse solo 3 litros de agua, creo que usaban eso cada dos semanas.

Valentina y Julien partieron desde la costa Atlántica en setiembre de 2017, detallaron todo su viaje en un "My maps" de Google. Tras 9 meses de pedaleo, llegaron al Perú en junio de este año y también contaron los detalles de su viaje al interior de nuestras fronteras en su página de Facebook.

- Y si comparamos los casos que han visto en su viaje —como sucedió en México— con el caso peruano ¿Estamos desperdiciando el agua o hay una buena gestión en Perú al respecto?

J: Creo que el problema es diferente en Perú. Una cosa muy fuerte en el Perú han sido los huaycos o derrumbes.

V: Bueno en realidad toda la gente que encontramos en nuestro camino —dentro de Perú— tenían agua. Pero, por ejemplo, en la sierra a veces por los huaycos en la época de lluvia lo difícil es que los derrumbes rompen los conductos de agua y eso podía dejarlos sin agua por dos o tres días. Eso nos parecía tan paradójico, porque en otros países la época de lluvia es sinónimo de tener agua y acá en Perú era lo contrario. Acá, en Perú, me parece que —en comparación, por ejemplo con Ecuador— el problema surge por falta de planificación en la construcción de viviendas.

Tras la viralización de su post en Facebook, la autora realizó varias actualizaciones. Ella y su esposo deberán comprar una nueva silla para bebes, pero aseguran que gastarán esos US$200 con mucho gusto, porque —como menciona su esposo, David Boyer— "esa silla hizo bien su trabajo".

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