Piloto por un día en La Chutana. (Foto: El Comercio)
Piloto por un día en La Chutana. (Foto: El Comercio)
Manuel Contreras

Dicen que los momentos inolvidables ocurren siempre sin que uno los planifique, por un capricho del destino, por azar. Pero no siempre es así, diseñar lo memorable también está en nuestras manos: cumplir sueños, lograr metas o correr un auto de carrera, por ejemplo.

Bien ajustado al asiento de un SI por un cinturón de cinco puntos, con traje antiflama y casco con sistema de insonorización; minutos antes de ingresar al circuito del , los nervios empiezan a humedecer las manos.

Lo que hasta hace unas horas eran ansias por estar al volante y vivir con desenfreno la velocidad, ahora son fuertes latidos, respiración intensa, calor sofocante. Es parte de todo esto, pienso para tranquilizarme.

A mi lado, Chubi Zani, profesor, guía y seguro de vida en esta intensa mañana de verano, trata de decirme algo y yo solo asiento con la cabeza de forma automática. El casco tiene una conexión que permite que escuche su voz claramente y yo solo debo hacerle como si de una epifanía se tratara. Esa es la consigna. Ahí vamos.

Piloto por un día en La Chutana

El arte de frenar

Naturalmente, antes de llegar al inquietante momento con las manos puestas en el volante, debemos pasar por una clase para entender el comportamiento de un auto de carrera. No es lo mismo manejar en la vía expresa de Paseo de la República que hacer curvas en un circuito a 120 km/h.

Chubi Zani vuelca sus dos décadas de experiencia como piloto para explicarnos en palabras sencillas, y acompañado de un auto a escala, el efecto de la velocidad en el coche. Nada parecido a una clase de manejo, más cercano sí a un curso de física exprés.

Chubi Zani en plena clase teórica. (Foto: El Comercio)
Chubi Zani en plena clase teórica. (Foto: El Comercio)

“Conducir un auto de carrera es el arte de frenar”, nos dice de entrada. “Acelerar lo hace cualquiera”. Y continúa con su lección: nos habla sobre la fuerza g y sus efectos, la forma correcta de frenar y las indicaciones que él nos dará durante el recorrido; en resumen, todo lo que debemos saber para no salirnos de la pista o -en el peor de los casos- terminar como trompos sin control.

Queda claro que esto último no pasará, en los más de cinco años que lleva Chubi como instructor de manejo no ha tenido complicaciones, algo de lo que pueden dar fe los cientos de alumnos que han pasado por su escuela Chubi Zani Racing School y ahora también este servidor que hoy lo cuenta con una sonrisa en la cara.

Los trajes antiflama de Chubi Zani Racing School. (Foto: El Comercio)
Los trajes antiflama de Chubi Zani Racing School. (Foto: El Comercio)

La hora de la verdad

Hay dos personas más conmigo que harán el circuito, dos hermanos que cumplirán su sueño o, en palabras de uno de ellos, “un pendiente”. Me toca el tercer turno, así que miro atento el desempeño de mis noveles colegas. Todo se desarrolla con normalidad, corre el primero, corre el segundo. Hay que divertirse, pienso. Es el primer consejo que da Alonso a los pilotos que recién empiezan y eso es lo que trataremos de hacer. Ha llegado el momento.

Nos colocamos una especie de pasamontañas negro y luego el casco. La audición se reduce considerablemente, es para protegernos del fuerte sonido que produce el coche. Ingresamos al Honda Civic SI y nos acomodamos bien. Se nos acerca un asistente de Chubi y nos indica, “cuando llegues a quinta te olvidas de los cambios”. Chubi ya está sentado a nuestro lado, trata de darnos confianza, me explica que las tres primeras vueltas quizá sean un poco complicadas, que solo le haga caso, que por más que quiera frenar solo lo haga cuando él me lo indique. Y cuando me pida acelerar lo haga sin miedo, hasta el fondo. No hay más.

Colocándonos el casco, minutos previos a subir al coche. (Foto: El Comercio)
Colocándonos el casco, minutos previos a subir al coche. (Foto: El Comercio)

Doce vueltas entregado al violento sonido del motor y al placer furioso de la velocidad que parecieron una eternidad. Alrededor de veinte interminables minutos corriendo cerca de los 200 km/h con emociones, miedos y alegrías tan rápidas como las curvas de La Chutana. Así fue la experiencia a bordo del primer auto de carrera de mi vida. Una locura de esas que dan ganas de repetir.

Terminada la aventura, Chubi nos muestra el GPS con el registro de nuestras vueltas. Mi mejor tiempo: 1′23″; nada mal para ser la primera vez.

Corriendo en La Chutana. (Foto: El Comercio)
Corriendo en La Chutana. (Foto: El Comercio)

La escuela

¿Cuáles son los requisitos para correr con Chubi Zani? Lo único que necesitas es ser mayor de 16 años y saber conducir un auto mecánico. Puedes optar por los programas básico o avanzado (la diferencia es el número de horas). Los precios van desde los US$ 300 e incluye las clases de teoría y práctica, el auto, el uniforme y el alquiler del autódromo.

Para informes escribe un mensaje al Facebook de o al correo chubi@chubizaniracingschool.pe, con tu nombre, DNI, teléfono, email y la opción del curso que deseas tomar.

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