Betsi Albornoz trabajó en Colombia después de sus primeras experiencias en Lima. Lo hizo en el Restaurante El Gobernador.
Betsi Albornoz trabajó en Colombia después de sus primeras experiencias en Lima. Lo hizo en el Restaurante El Gobernador.
Arturo León

Todos los días, mientras cocina, observa lo que era la sala de su casa. Lo hace con una sonrisa en el rostro. Recuerda las reuniones que tenía ahí, en familia, con los tíos y primos paternos, también los momentos de felicidad que en esos encuentros surgían. Betsi Albornoz ya no puede sentarse en los muebles, contar chistes después de almuerzo o compartir ese espacio con sus seres queridos. Ahora se encarga de hacer feliz a otras personas: los comensales que todos los días llegan a su restaurante, “El Populacho”.

Al principio, los vecinos de Nueva Esperanza (Villa María del Triunfo) -donde ella nació- se mostraron sorprendidos con la propuesta de la cocinera. “Lo que pasa es que no tengo precios de menú, pero tampoco son muy altos. De a pocos, la gente fue entendiendo que acá cobramos por profesionalismo y buenos insumos. Lo que quiero es que más personas de la zona se animen, así tengan locales pequeños, a ofrecer un buen producto/servicio. Que tengan todo limpio y así puedan fidelizar clientes”, dice Betsi, quien tiene una mirada diferente sobre la afamada gastronomía peruana.

Desde un inicio, cuando decidió abrir “El Populacho”, supo que lo haría con los estándares más altos. No por estar en una zona atípica -por así decirlo- para un restaurante como el suyo, su idea iba a cambiar. ¿Por qué? “Lo que yo buscaba era descentralizar la comida peruana, la buena gastronomía. Que los mejores lugares no se limiten a algunos distritos de Lima. Y demostrar que no necesariamente por estar en este u otro barrio las cosas se van a hacer a medias o de mal gusto”, explica la dueña.

Así, no solo ha generado que personas de distritos lejanos de Lima hagan un viaje de 30-40 minutos o 1 hora para conocer El Populacho, también ha dado trabajo a amas de casa de la zona que no necesariamente han estudiado cocina, pero que hacen platos deliciosos en sus hogares. “Creemos que lo bueno siempre está fuera, pero aquí le damos importancia a lo que tenemos cerca”, agrega.

Embajadora contra el hambre

Betsi es emprendedora, chef, esposa, mamá y, por si fuera poco, embajadora de , una campaña que nació hace ocho años gracias a los esfuerzos de la ONG Acción contra el Hambre.

“La campaña ofrece platos solidarios a comensales peruanos en casi medio millar de restaurantes en todo el país. Acción contra el Hambre recauda fondos mediante la venta de cada uno de estos platos, ya que el restaurante donará un porcentaje. ¿El objetivo? Reducir la desnutrición infantil en Ayacucho. Esto va hasta el 30 de noviembre”, nos cuenta Albornoz, cuyo trabajo consiste en incentivar a más restaurantes y comensales a participar, aportar un granito de arena. “Solo así va a cambiar el Perú”, asegura.

Nadie mejor que Betsi para liderar la iniciativa este año. Ella se siente identificada con todas aquellas personas que sufren por mala alimentación. Lo vivió en carne propia, cuando le detectaron principios de anemia. No se había animado a contarlo antes y ahora lo hace para Somos.

Todo sucedió en la lejana Dubai, cuando trabajaba haciendo postres para una cadena internacional de restaurantes. “Cada vez que me subía a la movilidad para ir al trabajo sentía mareos y ganas de vomitar. No me sentía bien. Donde laboraba, ofrecían buffet a todo el staff. Pero la comida de allá me parecía muy picante, condimentada y empecé a comer mal. Solo me servía papas fritas, ensaladas o algunas pastas. Además, tenía sobrepeso”, confiesa.

Estuvo solo dos meses en los Emiratos Árabes porque lo recomendable para su salud era volver a casa, seguir una dieta estricta, hacer ejercicio y más. Aunque no estaba en sus planes en ese momento, regresar a Lima fue lo mejor que hizo. Hoy tiene un restaurante único, que incluso a llamado la atención del diario británico “The Financial Times”, es parte de la nueva ola de chefs jóvenes con sentido social y su historia debe servirnos a todos para sumarnos a campañas como las de Restaurantes contra el Hambre. Hay miles de niños que lo van a agradecer.

MÁS INFORMACIÓN

-El plato solidario de “El Populacho” es la causa acevichada. Un delicioso plato que, a diferencia del que todos conocemos, no tiene dos capas de papa, solo una. Lo que vendría a ser el relleno, es el ‘techo’ de la entrada.

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