Existen las personas llamadas meteorosensibles, que son aquellas a quienes los cambios de tiempo les afectan con más intensidad tanto a nivel físico como mental.
Existen las personas llamadas meteorosensibles, que son aquellas a quienes los cambios de tiempo les afectan con más intensidad tanto a nivel físico como mental.
Andrea Montalvo

Las fiestas terminaron y oficialmente damos inicio a la temporada de verano. Los días son más largos, Lima 'la gris’ deja de serlo tanto y nos brinda días soleados y calurosos; los fines de semana el tráfico se orienta hacia las playas que están en las afueras de la ciudad; y pasamos, en consecuencia más tiempo al aire libre y con amigos.

Usualmente, asociamos el verano con mejores estados de ánimo y humor, aunque para muchos sucede todo lo contrario. De hecho, existe una relación importante entre el verano y la salud mental y emocional de las personas. El clima siempre se ha considerado como un elemento relevante para la salud, tanto física como mental.

Para la mayoría de las personas, el verano y el aumento en la temperatura representan beneficios en su estado de ánimo. En estas personas, la exposición a luz solar estimula la secreción de melatonina y serotonina, que influyen directamente en el estado de ánimo y hace que se sientan más felices y con más bienestar, lo que los lleva a mantener una vida social más activa. Esto puede tener un impacto estimulante en estas personas, y llevarlas a sentirse más positivas y con más energía.

Hay estudios que asocian el calor con una disminución en el rendimiento cognitivo y, por lo tanto, con la reducción de la productividad.
Hay estudios que asocian el calor con una disminución en el rendimiento cognitivo y, por lo tanto, con la reducción de la productividad.

Sin embargo, para otro grupo de personas el verano y el calor tienen los efectos contrarios. Existen las personas llamadas meteorosensibles, que son aquellas a quienes los cambios de tiempo les afectan con más intensidad tanto a nivel físico como mental. Cerca del 30% de la población tiene esta característica y, cuando llega el verano, el calor puede aumentar su irritabilidad y agresividad.

Igualmente, las personas que tienen algún tipo de trastorno mental, padecen de depresión, ansiedad o mucho estrés pueden estar predispuestas a la exacerbación de sus síntomas con la llegada del verano. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las personas con condiciones médicas (mentales) preexistentes son especialmente vulnerables y las personas que viven en regiones costeras – como nosotros, los limeños – son particularmente sensibles. Además, hay estudios que asocian el calor con una disminución en el rendimiento cognitivo y, por lo tanto, con la reducción de la productividad. Esto se debe a que tanto el aumento en la temperatura como el calor extremo pueden empeorar algunos síntomas como la confusión, el insomnio, la fatiga, la irritabilidad y la agresividad, además de ocasionar dificultad para la concentración.

No te compares con el resto: con el verano y el tiempo en la playa y la piscina, tendemos a compararnos, especialmente nuestro físico, con los de otros.
No te compares con el resto: con el verano y el tiempo en la playa y la piscina, tendemos a compararnos, especialmente nuestro físico, con los de otros.

Seamos parte del primer grupo de personas, o del segundo, hay algunas cosas que podemos hacer para prevenir bajones en los estados de ánimos y para promover nuestro propio bienestar y el de las personas que nos rodean. Algunas de ellas son:

· Mantener una rutina estable: dentro de lo posible, intenta que tu rutina no cambie mucho; mantén las horas de sueño, el horario de trabajo y de actividades recreativas lo más estable posible. Tener una rutina clara nos brinda sensación de control sobre la propia vida y lo que sucede a nuestro alrededor, lo que ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad y a mantener la sensación de bienestar.

· Pasar tiempo al aire libre: si te gusta ir a la piscina, la playa o solo estar al aire libre, aprovecha que el clima lo permite y organiza actividades que te permitan disfrutar de tiempo afuera.

· Practicar hábitos saludables y de cuidado propio: mantén una rutina de sueño y descanso estable, come saludable dentro de lo posible, comparte con familia y personas a las que quieres.

· No te compares con el resto: con el verano y el tiempo en la playa y la piscina, tendemos a compararnos, especialmente nuestro físico, con el de otros. Esto puede llevarnos a tomar medidas extremas (como comer menos, hacer demasiado ejercicio y no disfrutar de actividades que nos gustan) con el propósito de vernos diferente. Esto tiene consecuencias negativas no solo a nivel físico, sino sobre nuestro autoconcepto y autoestima también.

La meditación es una herramienta muy valiosa para controlar impulsos y para manejar la agresividad y la irritabilidad.
La meditación es una herramienta muy valiosa para controlar impulsos y para manejar la agresividad y la irritabilidad.

· Prueba un nuevo pasatiempo: con el verano solemos darnos más tiempo libre, por lo que es una buena oportunidad para probar nuevas actividades y hobbies o pasatiempos.

· Pasa tiempo contigo y date momentos en los que puedas reflexionar y meditar: la meditación es una herramienta muy valiosa para controlar impulsos y para manejar la agresividad y la irritabilidad.

· Pide ayuda si la necesitas: el verano, como las demás temporadas del año, es una buena época para empezar un proceso de terapia o para buscar ayuda cuando no podemos lidiar con nuestro estado de ánimo nosotros mismos.

La realidad es que a todos nos funciona algo distinto para mantener nuestro bienestar. Sin embargo, es importante que tengamos en cuenta que el verano es una buena oportunidad para exponernos a probar cosas nuevas y a pasar tiempo valioso con nosotros mismos y con las personas a las que queremos. Intentemos buscar la motivación que necesitamos para impulsarnos a probar cosas y actividades nuevas; y no tengamos miedo de decir 'no’ a planes y personas que no nos aportan nada positivo.