Ana Núñez

-¿Qué es el Síndrome de la Cabaña y de dónde viene el nombre?

-Es un estado mental que se da en personas que forzosamente viven dentro de espacios estrechos, monótonos o de confinamiento. El síndrome se refiere al temor extremo que experimentan las personas al pensar en la posible exposición real o mental a todo lo que conlleve salir de casa. Esto les genera una serie de pensamientos catastróficos y se da una reacción fisiológica ante el miedo, que se manifiesta mediante palpitaciones, sudoración, taquicardia, etc. El temor es tan fuerte que las personas optan por la reclusión como forma de vida, donde su casa es su único lugar seguro.

El nombre empezó a mencionarse a principios de siglo XX para describir un tipo de estado mental que también se conoce como “locura de montaña”, aunque su nombre original es “cabin fever”. Se observó que muchos colonos americanos luego de pasar largas temporadas en invierno, presentaron síntomas como: desasosiego, depresión, irritabilidad, soledad, impaciencia, aburrimiento y frustración.

-Tras más de sesenta días de encierro, ¿puede alguien en nuestra familia desarrollarlo?

Por supuesto, podría ser niño, adulto o adulto mayor. Hay que estar atento a las señales para brindarles el apoyo necesario.

-¿Qué tipo de acritudes o comportamientos nos podrían revelar que somos víctimas del síndrome?

-Miedo intenso o desmedido a salir a la calle y reinsertarse nuevamente en sus actividades, acompañado de pensamientos catastróficos. Las personas podrían poner excusas o evasivas para no hacer actividades que antes hacían, estar más irritables o impacientes y presentar diversos síntomas ante los planes o ideas de salir por algún motivo.

¿Qué deberíamos hacer en ese caso y cómo se trata este síndrome?

1. Reconocer que tienen miedo.

2. Confrontar ese miedo.

3. Comunicarlo a las personas más cercanas para tener un grupo de soporte que nos ayude.

4. Salir de casa paulatinamente para ir ganando confianza.

5. Si el miedo no lo puede controlar e interfiere con sus actividades o rutinas cotidianas (dormir, comer, trabajar, etc), por favor busque ayuda profesional.

-Y en el caso de que sea un familiar el afectado, ¿cómo debemos tratarlo mientras no podamos llevarlo a un especialista?

1. Darle todo el apoyo.

2. Evitar hacer burlas acerca de su temor.

3. Hablar sobre las ideas o pensamientos que tiene para ayudar a confrontarlos con la realidad. Sea empático.

4. No forzarlo a salir, si la persona acepta, ayude a que salga poco a poco.

-Con síndrome o sin síndrome, ¿cree que necesitaremos algún tipo de acompañamiento psicológico tras este encierro?

-Siempre es importante tener un espacio psicoterapéutico confidencial para analizar diversos puntos ciegos de nuestra historia de vida. En esta época en particular, considero que muchas emociones se han movido, así que sería interesante verlas, aceptarlas y trabajarlas.

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