Creo que Navidad es un buen momento para enseñarles diferentes lecciones a nuestros hijos y, reforzar en nosotros una filosofía de vida: se puede disfrutar de todo con moderación.
Creo que Navidad es un buen momento para enseñarles diferentes lecciones a nuestros hijos y, reforzar en nosotros una filosofía de vida: se puede disfrutar de todo con moderación.
Colette Olaechea

Llegó diciembre, entramos al último mes del año. Tiempo para pasar en familia, fortalecer lazos y tradiciones. Los fines de año nos llevan, inevitablemente, a la reflexión sobre cómo hemos pasado nuestro año, qué volveríamos a hacer, qué no y, qué logros festejar. Nos llenamos de eventos para despedir el año con nuestros diferentes grupos y los de los chicos (clausura del colegio, nido, trabajo, familia) en donde por seguro nunca faltará la comida. Creo que es un buen momento para enseñarles diferentes lecciones a nuestros hijos y, reforzar en nosotros una filosofía de vida: se puede disfrutar de todo con moderación.

Como mamá trató de rescatar las tradiciones familiares y culinarias que me hicieron feliz en mi infancia y que me traen buenos recuerdos hasta ahora. Mi idea es poder revivir esos lindos momentos junto con mis hijas, que ellas los disfruten para que así pasen de generación en generación. Cada nuevo miembro de la familia va aportando su influencia para continuar construyendo nuestras tradiciones alrededor de la mesa. Algo que me emociona mucho cuando se va acercando la Navidad es que mi hija mayor me pide que prepare el clásico puré de camote que tanto amé de niña y que se lo pedía a mi mamá también. Creo que -en esta época- debemos preparar las recetas tal cual son, por más mantequilla que estas puedan tener: si practicamos la moderación al servirnos, no hay problema.

El 24 de diciembre comienza el festejo de Navidad en la cocina. Todo el día, desde temprano, desfilan por ahí el jamón glaseado a pedido de mi esposo, por el que espera todo el año; el pavo jugosito; la clásica ensalada de papa con manzana y nueces acarameladas de mi Mamama; la ensalada thai que ya se ha vuelto un clásico en mi casa a pedido de mi mamá; el arroz con aceitunas de mi suegra... y así vamos juntando recetas tradicionales de mi familia, la de mi esposo, junto a los pedidos especiales de cada uno. No me puedo acordar con certeza los regalos que tuve de niña pero sí de las lindas reuniones familiares, y los olores y sabores de la comida.

Aprovechemos esta época para disfrutar en familia alrededor de la mesa y la cocina. Cocinen las recetas tradicionales tal cual las disfrutaron de niños y coman siempre con moderación y consciencia (al día a siguiente se pueden hacer un calentado). ¿Ustedes que recetas cocinan o han dejado de cocinar y quisieran rescatar? Si tienen hijos (as) es un buen momento para llamar a su mamá, papá, abuelos o tíos y preguntarles por esa querida receta que se quedó en sus recuerdos.

Aquí les dejo algunas de las mías:

Puré de camote amarillo navideño

2 k de camote amarillo mediano

2 cucharadas de miel de abeja o de azúcar rubia

2 tazas de jugo de naranja natural

50 gr de mantequilla con sal

Preparación:

Colocar los camotes lavados con piel al horno por 1h 10 min aproximadamente a 400 grados sobre una placa engrasada con un poquito de aceite. Retirarlos del horno (verán los camotes inflados con la piel separada del camote y un poco caramelizados), pelarlos y aplastarlos hasta crear un puré. Añadir la mantequilla, miel y jugo de naranja y juntar todo hasta lograr un puré homogéneo. Se pueden ayudar con un batidor de mano o un mixer para que quede super cremoso.

Tip: También lo pueden pasar por un colador o licuadora de a pocos si el camote tiene mucha fibra. No se preocupen cuando le pongan las 2 tazas de jugo de naranja que va a parecer un poco aguado pero inmediatamente toma cuerpo.

Arroz con aceitunas

3 tazas de arroz integral

2 dientes de ajo y 1 laurel

2 cucharadas de aceite de oliva o vegetal

1 ½ taza de aceitunas botija sin pepa

1 1/2 de taza de cebolla china cortada finita (1 taza para mezclar con el arroz y ½ para decorar)

1/2 de taza de pecanas picadas (opcional ¼ para mezclar con el arroz y ¼ para decorar)

Preparación:

Cocinar el arroz con una cucharada de aceite de oliva, ajo, laurel y una pizca de sal. Recuerden que para el arroz integral se utiliza un poco más de agua que arroz blanco. Les recomiendo para 3 tazas de arroz 4 de agua para que quede graneado. Licuar las aceitunas y cocinar por unos 5 minutos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva. Un minuto antes de retirarlo del fuego agregar la cebolla china (reservar un poco para decorar) y cocinar por un minuto. Colocar el arroz en una placa y agregar las aceitunas, pecanas y el restante de cebolla china. Mezclar cuidadosamente con un tenedor hasta pintar todo el arroz. Decorar con pecanas y cebolla china.