Jennifer López y Shakira entregaron un performance memorable en el show de medio tiempo del Super Bowl, el pasado domingo 2 de febrero en Miami. Un despliegue de talento que reafirma el lugar que tiene la cultura latina (y su impacto en todos los niveles) en el Estados Unidos de Trump, donde los migrantes son considerados una 'amenaza'. (Foto: AFP)
Jennifer López y Shakira entregaron un performance memorable en el show de medio tiempo del Super Bowl, el pasado domingo 2 de febrero en Miami. Un despliegue de talento que reafirma el lugar que tiene la cultura latina (y su impacto en todos los niveles) en el Estados Unidos de Trump, donde los migrantes son considerados una 'amenaza'. (Foto: AFP)
Nora Sugobono

Dice Shakira que ‘las caderas no mienten'. Nunca llegué a comprender esa frase en toda su magnitud (¿se refiere a los movimientos naturales de aquella parte de la anatomía femenina? ¿a que es imposible engañar a alguien con el lenguaje corporal?) pero una cosa está clara: tanto ella como su colega Jennifer López saben muy bien lo que tienen y nunca han tenido reparo de lucirlo. Mucho menos de moverlo.

Trasero. Piernas. Caderas. Busto. Desde hace buen tiempo, las curvas configuran un importante movimiento que empodera y reivindica la relación natural que las mujeres tienen con su cuerpo. La ‘moda’ que desde hace algunos años impacta en Occidente -gracias, precisamente, a referentes como Shakira y JLo- también nos ha servido en el Perú para aceptar con mayor orgullo las formas que son propias de nuestra anatomía latina (aunque nuestra cultura nunca haya rechazado las siluetas más carnosas). Prueba de ello son algunos anuncios publicitarios con nuevas protagonistas, o la aparición de instagramers que basan sus éxito en mostrar y enviar mensajes sostenidos en el concepto de ‘body positive’. Aún nos queda, sin embargo, un largo camino por recorrer.

Después del show de medio tiempo de la edición 2020 del Super Bowl (partido final del campeonato de la liga de Football estadounidense) tanto memes como comentarios en redes sociales se han enfocado en celebrar a Jennifer López y a Shakira por aquello que siempre han sido: mujeres con curvas que han tomado el poder de sus cuerpos. El impacto que esto tiene en millones de mujeres -sin importar edad o procedencia- y hombres en el mundo entero es brutal: se estima que unas 180 millones de personas vieron el evento televisado, sin contar los otros cientos de millones que verán el show en internet.

Por primera vez en la historia del Super Bowl dos latinas encabezaron el espectáculo del campeonato deportivo más importante del calendario. (Foto: AFP)
Por primera vez en la historia del Super Bowl dos latinas encabezaron el espectáculo del campeonato deportivo más importante del calendario. (Foto: AFP)

Líneas curvas

Basta con ver a la modelo Ashley Graham -nueva imagen de la marca Pronovias, sin ir muy lejos- para constatar que los cánones antes inalterables de ‘belleza’ femenina están cambiando. En una de sus más fotos más célebres -subida por ella a su cuenta de Instagram en 2017- Graham enseña su pierna con celulitis, abdomen plano y la curva inferior de su pecho, en una imagen que tomó ella misma en la playa. Graham tiene una Barbie hecha a su imagen y semejanza y marcas de todo el planeta se pelean por tenerla en sus campañas. Eso, sin que ella posea ni las medidas ‘perfectas’ ni responda a los estándares estéticos que venían dominando el mundo de la moda por décadas. De pronto, las mujeres de las portadas de las revistas, las pasarelas y los comerciales de televisión empiezan a acercarse a una versión de sí mismas que tiene más carne que hueso.

Gerardo Larrea y Antonio Choy Kay conforman desde hace dos décadas una exitosa dupla de stylists (editores de estilo). De Kate Moss, polémica modelo cuya delgadez caracterizó las campañas de Calvin Klein en los 90, a la propia Jennifer López, cuya voluptuosidad revolucionó la industria del cine a inicios de la década del dos mil, el cambio en cuanto a referentes ha sido gigantesco. Sin embargo, los expertos coinciden en que todavía queda mucho por hacer. “La mayoría de diseñadores locales maneja muestras en tallas pequeñas, que son las de pasarela. Esa era una limitación cuando queremos trabajar con personajes que no son modelos”, contaron a Somos en febrero de 2017. “Es importante tener mujeres que nos recuerden que la belleza no viene en una sola forma. Poco a poco la moda y los medios van haciendo eco de esto”, añaden.

La importancia del lenguaje

‘Bien despachada’. ‘Power’. ‘Tacuchi'. 'Pulposa’. 'Poderosa’ Es poco probable que alguien en el Perú no haya escuchado -o usado- alguna de estas palabras para describir a una mujer con curvas. El éxito de las vedettes de los cabarets limeños de los años 60, omnipresentes luego en la televisión de los 80 y con presencia aún hoy en contratapas de diarios, reflejan de alguna manera el imaginario colectivo del peruano. El sociólogo y antropólogo visual Jorge Juárez explica que las cosas no eran tan diferentes siglos atrás. “Las pinturas que se hacían de las tapadas limeñas, con curvas sobredimensionadas, no necesariamente indican que las mujeres peruanas del virreynato hayan sido así. Lo que sí reflejan es que, para los extranjeros que venían a retratarlas, ellas expresaban sensualidad y coquetería”, explica sobre la asociación ancestral que se da entre la curva y el sexo.

“Todas las mujeres son reales, tengan curvas o no. Eso es importante dejarlo en claro”, sostiene la diseñadora Ángeles Schlegel. La seguridad en una misma es el ingrediente clave. (Foto: AFP)
“Todas las mujeres son reales, tengan curvas o no. Eso es importante dejarlo en claro”, sostiene la diseñadora Ángeles Schlegel. La seguridad en una misma es el ingrediente clave. (Foto: AFP)

A diferencia de antaño, hoy son cada vez más las mujeres que no se sienten culpables de su anatomía. La entienden, más bien, como una herramienta de empoderamiento. “Comencé a tomar conciencia de que había más tipos de cuerpo cuando salí del colegio –donde yo era la más alta, la más grande, la más potona– y empecé a trabajar”. Ese fue el momento en el que todo cambió para Fiorella García-Pacheco, marketera de profesión y blogger de Divina ejecutiva. Desde su página, Fiorella brinda consejos de estilo para mujeres de cualquier talla o tamaño. “Siempre tuve caderas anchas. Crecí pensando que debía cubrirlas con ropa suelta, porque así me lo decía mi abuela. Con el tiempo me fui dando cuenta de que siempre iban a estar ahí, no importaba si subía o bajaba de peso. Así que aprendí a disfrutarlas”, sostiene.

“Antes era mucho peor: no teníamos referentes ni veíamos los mensajes que las chicas de hoy sí tienen. Las redes sociales ayudan, pero también son un arma de doble filo”, finaliza. La distorsión de la realidad también es un tendencia, un tema con el que Ángeles Schlegel, diseñadora argentina afincada en el Perú desde hace una década, debe lidiar con frecuencia. Lo hace cada vez que tiene delante a una novia –Schlegel confecciona vestidos a medida– de proporciones casi perfectas. “Las mujeres que son más duras consigo mismas son las que menos tendrían de qué preocuparse. Es decir: barriga tonificada, ni un gramo de grasa... pero un solo rollito las obsesiona”, explicó a Somos. La edad –o la experiencia– suele ser un factor que juega a favor de la seguridad cuando se trata del cuerpo. “Veo cada vez más a mujeres de medidas completamente normales, tallas grandes, que son más relajadas al respecto. En especial si tienen más de 30 años. Lucen sus curvas con naturalidad sin ninguna connotación asociada a la vulgaridad”, sostiene la diseñadora.

Dicen que uno no ama lo que no conoce. ¿Cómo podemos querernos a nosotros mismos si no empezamos por nuestros propios cuerpos? La lección que Shakira y Jennifer López nos dieron anoche va exactamente por ese camino. //

¿Por qué enfrentar a una mujer contra la otra? Para Shakira y JLo ese nunca fue un tema de preocupación, a pesar de lo visto en redes sociales. (Foto: AFP)
¿Por qué enfrentar a una mujer contra la otra? Para Shakira y JLo ese nunca fue un tema de preocupación, a pesar de lo visto en redes sociales. (Foto: AFP)

Todo-poderosas

Del fenómeno curvy se desprenden distintos conceptos que, aunque asociados al mismo mensaje (todos los cuerpos son hermosos), no significan necesariamente lo mismo.

-Vamos por partes: Una mujer con curvas suele tener un cuerpo donde busto, caderas y extremidades presentan dimensiones más notorias, mientras que la cintura es marcada.

-Sin etiquetas: La curva no implica ser plus size. “En la plus size el volumen del cuerpo en general es mayor. El tema de las tallas también depende de altura y complexión física. Hay mucha crítica sobre este término, por la carga negativa con la que algunos lo emplean”, explicó para Somos la dupla de stylists Gerardo Larrea y Antonio Choy Kay.

-Me veo sana: La curva se asocia a una imagen corporal saludable, sin llegar a extremos ni comportamientos obsesivos. ¿La otra cara de la moneda? Recurrir a cirugías exageradas para conseguir tales estándares.

*El artículo ha sido modificado de su versión original, publicado en la revista Somos en febrero de 2017.