Nora Sugobono

Tres años atrás, cuando Jerónimo abrió por primera vez sus puertas en una colorida esquina de la -ya célebre- avenida La Mar, la expectativa era palpable, abrumadora incluso. Todo el mundo quería estar ahí y todo el mundo quería saber -sobre todo- qué se servía ahí. ¿Quién era y por qué aquello que ofrecía en su mesa era tan tentador? El cocinero peruano, instalado definitivamente en Lima desde hace unos cinco años, reunía un bagaje culinario complejo y rico en cada uno de sus detalles: había recorrido desde Australia hasta México y el suyo era un menú, en consecuencia, lleno de color y de influencias gastronómicas. De aquí y de allá. Su nuevo menú continúa siendo muestra de esa fusión tan personal, pero al mismo tiempo hay lugar para la sorpresa.

En la barra el mezcal tiene una presencia protagónica, pero otros destilados (whisky, ron, gin y pisco) también son parte de la experiencia en coctelería.
En la barra el mezcal tiene una presencia protagónica, pero otros destilados (whisky, ron, gin y pisco) también son parte de la experiencia en coctelería.

“La inspiración para esta nueva carta viene con los nuevos viajes y experiencias en este último año”, nos comenta Adrianzén. “También hemos sido muy cuidadosos con el uso de insumos que no hagan que el plato sea excesivamente caro. Siempre priorizando la calidad, pero siendo más cuidadosos”, explica. Otra de las novedades en el nuevo menú es que encontramos menor cantidad de platos (“para ser más efectivos en todo sentido”, cuenta Moma), dejando solo 10 de los más vendidos del menú anterior. “Tenemos nuevos cebiches, un poke surf 'n turf (con langostinos y lomo fino al horno Josper, un sello de la casa), postres renovados y más pastas y opciones vegetarianas”, finaliza. Las opciones siguen siendo bastante amplias en cuanto a sabores y conceptos.

Visitar Jerónimo es darle una vuelta al mundo no en 80, sino en los platos suficientes.