Nora Sugobono

“El traje de baño enterizo siempre ha estado y estará de moda”, explica la diseñadora Angie Schlegel. Fue en los años sesenta que se comenzaron a utilizar mezclas de algodón con lycra y poliéster, una fresca entrada al mundo de la comodidad que cambió la manera de vestir de millones de mujeres. “Recién se comenzaba a experimentar con spandex, lycra, poliéster y algodón. Al comienzo, cuando estos materiales aún eran desconocidos, se aplicaba un efecto drapeado en las ropas de baño de algodón para que este se amolde con más seguridad al cuerpo”, añade Schlegel.

Mostrar la pierna completa no solo fue considerado como un acto impúdico durante buena parte del siglo XX; también era una acción casi imposible de ejecutar debido a la ausencia de opciones en el mercado. Era difícil encontrar trajes de baño más modernos, al menos a nivel masivo. “Estos patrones aún se hacían como un ‘microshort’, que envolvía las caderas”, señala la diseñadora.

“Los trajes de baño de principios de los 60 se mantuvieron en línea con el aspecto ultrafemenino dominado por Dior”, explica Raffaella Raffo, directora y diseñadora de la marca peruana Capittana. “Los protagonistas en las playas eran vestidos de baño con cinturas ceñidas y líneas de busto bien construidas. Era clave adornar el look, y se usaban aretes, pulseras, sombreros, gorros de baño, bolsos de mano y camisas de playa”.

Con la llegada de la década del 60, el ayer se encuentra con el hoy. “Aún se usan trajes de baño con el corte típico de fines de los 50. Podemos ver un patrón de polka dots o lunares, tan característicos de aquella época. Las tiras gruesas y los escotes en punta o corazón también marcaron una fuerte tendencia”, señala nuevamente Angie Schlegel. “La mezcla entre el traje de lunares con el gorro de baño era un must de esos años”, continúa Raffaella Raffo. Si los accesorios de playa eran diversos y llamativos entonces –los 60 fueron un terreno de fértil y colorida experimentación textil–, en la actualidad eso se replica a la potencia.

Playa La Herradura en febrero de 1960.
Playa La Herradura en febrero de 1960.

“Para los años 60, la regla ya era que se enseñe toda la pierna. Además, se hicieron populares los trajes de dos piezas con tiro alto”, cuenta Raffaella Raffo. El paquete solo estaba completo con un buen par de anteojos, algún snack veraniego y... un pelo que acompañe. Los tocados y peinados con volumen (era habitual que se usen químicos en exceso) lucían muy bien en eventos sociales, pero impedían a muchas mujeres zambullirse en el mar o piscinas. El cloro o la sal los habrían arruinado por completo.

Los sesenta traen una moda ‘universal’. “Hoy tenemos múltiples tendencias a la vez, pero en esos años lo que se usaba en Europa y Estados Unidos se llevaba también en Latinoamérica; no había una desconexión”, explica el diseñador Roger Loayza. “Se trata de una generación de mujeres que tienen diferentes maneras de ser sexy sin mostrar demasiado. El look tipo bombshell a lo Marilyn Monroe ya estaba de salida, pero aparece Jackie Kennedy, cuyo estilo se reproduce a nivel mundial”. Un look chic, elegante y muy casual que no aparenta tener mucha producción.

“El bikini comenzó como un bustier y un short a la cintura y fue evolucionando hacia una trusa a la altura de las caderas dejando ver prácticamente todo el abdomen. Para esta época, los materiales alicrados y estampados coloridos estaban en todo su apogeo”, finaliza Angie Schlegel. En cuanto a los hombres, la evolución fue a la inversa: para los 60, los shorts de playa se vuelven algo más largos, al estilo bóxer, en contraste con las piezas cortas de las décadas anteriores, conocidas como boxer briefs o trunks.

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