"Es importante que normalicemos poner límites en nuestras relaciones y que trabajemos en cuidarnos a nosotros mismos", escribe Montalvo
"Es importante que normalicemos poner límites en nuestras relaciones y que trabajemos en cuidarnos a nosotros mismos", escribe Montalvo
Andrea Montalvo

Lillian Glass, psicóloga norteamericana, define una relación tóxica como cualquier relación entre dos personas que no se apoyan, en la que hay constante conflicto y competencia (no de la sana), falta de respeto y poca -o nada de- cohesión. Todos los que formamos parte de alguna relación sabemos que estas pasan por altibajos, pero una relación tóxica es constantemente desagradable, hasta el punto en que los momentos negativos sobrepasan los positivos. Así, puede ser dañina física, mental, emocional o espiritualmente para una -o ambas- de las personas involucradas.

Los motivos por los cuales una persona se queda en una relación con estas características son variados e incluyen factores psicológicos, religiosos y sociales. Uno de los motivos más comunes es la sensación de que uno es responsable por el comportamiento de la otra persona. Esto generalmente ocurre en relaciones de pareja o familiares muy cercanas, en las que una persona asume roles que no le corresponden y puede sentir que es responsable de toda la relación. Otra razón tiene que ver con el miedo al futuro; las personas muchas veces optamos quedarnos con algo que sabemos nos hace daño porque es algo que ya conocemos. La sensación de incertidumbre que genera pensar en un cambio da suficiente miedo como para no llevarlo a cabo.

"La presión social también hace que algunas relaciones sean muy difíciles de romper a pesar de ser tóxicas"
"La presión social también hace que algunas relaciones sean muy difíciles de romper a pesar de ser tóxicas"


La presión social también hace que algunas relaciones sean muy difíciles de romper a pesar de ser tóxicas. Es más probable que los vínculos difíciles estén presentes en situaciones en que las personas no pueden elegir con quién se rodean, o en las que son presionados a interactuar con otros. Es por esto que las relaciones más difíciles de terminar son las profesionales y las familiares, debido a que culturalmente, los valores que definen a la familia hacen que considerar cortar una relación con un familiar sea sinónimo de culpa y recriminación.

No es fácil pensar en cortar ninguna relación, del tipo que sea. No obstante, hay algunas que son más difíciles de terminar por las consecuencias que esta ruptura puede tener y, en muchos casos, por el qué dirán los demás. Es importante que normalicemos poner límites en nuestras relaciones y que trabajemos en cuidarnos a nosotros mismos, de manera que sepamos priorizar nuestro propio bienestar por encima del de otros y sus opiniones.