Necesitarás de mucho amor y paciencia para enseñarle las normas de su nuevo hogar.
Necesitarás de mucho amor y paciencia para enseñarle las normas de su nuevo hogar.
Lucero Yrigoyen M.Q.

Las decisiones importantes nunca deben tomarse a la ligera; hay que analizarlas y poner en una balanza los pros y los contras. Antes de llevar una mascota a casa, a veces ayuda hacerse estas tres sencillas preguntas: ¿quieres?, ¿debes? y ¿puedes?

¿Quiero?

Empecemos con la pregunta más impulsiva: ¿quieres? Si tienes hijos te pedirán en cualquier momento un perrito. Algunos duermen acompañados con peluches, o entonan en el nido canciones de pollitos que tienen frío, del perro Boby, gatos Ron Ron y hasta el elefante Trompita. Todos se ríen a carcajadas con las ocurrencias de caninos o felinos en películas o series. Es obvio que van a querer tener un perrito “de verdad” en sus casas. Enséñales que las mascotas no son juguetes. No te dejes convencer ni tropieces con darles todo lo que desean si tu familia no está preparada y de acuerdo. Tampoco te dejes manipular por caritas tiernas. Ese perrito llegará a casa y tendrás que educarlo para que no haga pipí en tus alfombras ni muerda tus zapatos, o las patas de las mesas y sillas. Necesitarás de mucho amor y paciencia para enseñarle las normas de su nuevo hogar.

Saca cuentas y considera en tu presupuesto que las mascotas ocasionan gastos. Por ejemplo: controles, baños, vacunas, antipulgas, desparasitaciones y comida, entre otros.
Saca cuentas y considera en tu presupuesto que las mascotas ocasionan gastos. Por ejemplo: controles, baños, vacunas, antipulgas, desparasitaciones y comida, entre otros.

¿Te gusta dormir hasta tarde en tus días libres? ¡Olvídate de eso! Todos los días deberás sacarlo tres veces para que haga sus necesidades si vives en departamento, y lo recomendable es que cada paseo dure 30 minutos para que no se estrese. No importa que sea día de semana, feriado o domingo: para ellos no hay diferencia.

¿Debo?

Si no te desanimé diciéndote las verdades y contestaste que sí a la primera pregunta, vamos con la siguiente: ¿debes? Esta interrogante está relacionada con tu entorno. Si alquilas una propiedad, ¿el propietario te lo permitirá?, ¿tu mascota tendrá el espacio necesario para vivir con tranquilidad? ¿tienes el tiempo para dedicarle? Cualquier perro que viva en un lugar inadecuado o que se le deje largas horas solo, se estresará. Su incomodidad lo reflejará deprimiéndose y con cambios de conducta. Además, se ha comprobado que en personas y animales el estrés es el detonante de muchas enfermedades, o que las empeora. Si tienes hijos pequeños en casa podrían, sin querer, lastimar a su querido compañero. Recuerda que los niños no miden los peligros y les cuesta controlar su fuerza. ¿Podrán realmente cuidar al perrito?

Si alquilas una propiedad, ¿el propietario te lo permitirá?, ¿tu mascota tendrá el espacio necesario para vivir con tranquilidad? ¿tienes el tiempo para dedicarle?
Si alquilas una propiedad, ¿el propietario te lo permitirá?, ¿tu mascota tendrá el espacio necesario para vivir con tranquilidad? ¿tienes el tiempo para dedicarle?

¿Puedo?

Si por segunda vez contestaste que sí -y todavía no te he convencido de lo contrario- nos queda la última pregunta: ¿puedo? Esta te tocará el bolsillo. Saca cuentas y considera en tu presupuesto que las mascotas ocasionan gastos. Por ejemplo: controles, baños, vacunas, antipulgas, desparasitaciones y comida, entre otros. También se sentirá mal y tendrás que pagar consultas adicionales. Prepárate si se enferma de madrugada, fin de semana o feriados: la visita a la clínica veterinaria te costará hasta el doble. Si es necesaria una cirugía pagarás análisis, los honorarios del doctor tratante y del anestesista, además de internamiento y tratamiento. A más edad, las incidencias médicas suelen ser mayores.

Terminamos con el cuestionario. Si contestaste afirmativamente a todo y no pude desanimarte, ya tienes la respuesta. ¡Dale para adelante! Ese perrito llenará de alegría tu hogar y él será muy feliz porque vivirá con la mejor familia que pudo tener: la tuya. Si todos reflexionaran con estas tres preguntas antes de decidirse por tener una mascota en casa, no habría tantos perros (ni gatos) abandonados en las calles. De eso estoy segura.


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