Luciana Olivares

Querida tú: tranquila. Sé que sueñas tanto despierta que hasta se te pasa el paradero donde debes bajar. Que quieres hacer todo y más, pero no sabes por dónde empezar. Pero esa es una palabra clave que debes repetirte cuando te den esos ataques de ansiedad al mandar tu CV y no conseguir el trabajo, al presentar una idea y que la reboten, al escribir a esa persona importante para ti y que te dejen en visto. Estás comenzando, así que respira hondo.

Eso no significa que te quedes estática, esperando a que las cosas lleguen o consolándote ante algún proyecto trunco con la frase “así pasan las cosas”. Tienes que seguir intentando abrir puertas porque tocarlas no es suficiente. Debes leer mucho pero no solo libros, sino a la gente, la calle, las verdades ocultas que nadie ve porque allí están las oportunidades. Debes quererte, cuidarte, valorarte y no esperar que nadie te salve de la vida invitándote a bailar, porque la fiesta de la vida no depende de tener pareja. Debes saber escoger y no recoger, y eso solo lo logras curando tus heridas internas antes de taparlas con curitas de mala calidad. Intenta no tener vergüenza de dejar salir tu voz, así nadie hable, de preguntar así nadie cuestione, de subir el volumen cuando es justo y necesario. Trata de empezar de muy abajo con humildad y agradecimiento, con la entrega y el orgullo del que siente que está haciendo algo grande. Aprende a recibir críticas y a no tomarlas como ataques personales; y si lo fueran, desarrolla un buen cayo, porque si decides bailar en serio e intentar pasos nuevos, no faltará el que te raje, así se muera de ganas de bailar contigo. Porque ¿sabes qué? Tu trabajo y tu valentía te llevarán a vivir eso que tanto soñabas recostada en el vidrio de la combi, pero con algunas sorpresas.

Sí podrás exponer tu idea en esa mesa larguísima de esa empresa importante; de hecho, lograrás sentarte a la cabeza en alguna reunión, pero te provocará más sentarte en el medio y cocrear con tus compañeros para lograr que juntos esa idea brille. Sí tendrás una oficina para ti sola, pero entenderás con el tiempo que es increíble trabajar con personas que respetas y valoras a tu lado. Sí te podrás comprar lo que quieras porque tendrás independencia económica, pero comprenderás que lo más valioso no se puede comprar: tu estabilidad emocional. Así que debes invertir en ella cada día y en cada decisión de tu vida. Sí estarás en mesas redondas con todos esos señores importantes de terno que veías en las revistas. Te preguntarás por qué no hay más mujeres pero decidirás que preguntar no es una opción, y que hay que ser muy verbal y activa para que más mujeres brillen y ocupen puestos de liderazgo. Sí, serás una de esas mujeres que lucían tan importantes con su taco aguja; de hecho podrás tener esos rojos de tu marca favorita. Pero entenderás que sentirte importante no se mide por el tamaño del taco, sino por tu relevancia como profesional y por tu calidad personal. Descubrirás el placer de ayudar a cambiar un poquito el mundo, en zapatillas. Sí podrás comprarte ese carro que mirabas de camino a tu instituto en la Javier Prado, pero descubrirás en algún momento de tu vida que poder caminar rumbo a tu oficina en un trabajo que te hace sentir feliz y realizada, oliendo el pasto de algún jardín que estén cortando en tu camino, no lo cambias ni por un Ferrari. Serás mamá y descubrirás que tienes poderes inimaginados, como almorzar en cinco minutos para poder jugar un poquito con tu hija antes de volver a la oficina; desarrollar tus habilidades motoras sacándote leche con una mano mientras con la otra lees un informe; y claro, te enfrentarás a la enemiga más poderosa: la culpa por trabajar y ser mamá. Pero aprenderás a vencerla todos los días comprendiendo que le estás regalando a tu hija una de las cosas más valiosas para su vida futura: un cofre que abiertamente le enseña todas las infinitas posibilidades que ella tiene para lograr ser y hacer lo que desee.

Encontrarás a la persona de tus sueños, pero a varios de tus pesadillas y cuando estés bien curtida y sana emocionalmente, sabrás que la persona de tus sueños es la que sueña y construye contigo. Recordarás tus días de anfitriona mostrándoles empaquetaduras a potenciales clientes del mundo de la mecánica gracias a que te pasó la voz tu profesor de instituto, trabajo que te permitía comprar las entradas para el Festival de Cine de Lima que esperabas ver todo el año. Pero resulta que hoy, varios años después, el festival de tus sueños te ha elegido para que hagas su campaña de comunicación del año y esta vez verás, además de las películas, el logo de tu compañía al lado. En este mes tan importante para la mujer quiero decirte que tú lo puedes todo y más. Solo tienes que dejar de soñarlo y comenzar a trabajar con humildad, generosidad y perseverancia para hacerlo realidad. //

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