Gabriela Machuca Castillo

Fue su nieta Samantha quien le pasó la voz. La joven de 21 años leyó una convocatoria en Internet publicada por el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima y pensó automáticamente en la abuelita Martha. La propuesta era ideal para ella. Ya jubilada del noble oficio de ser maestra de primaria por 36 años, contaba para tal misión con el tiempo, la vocación y las ganas de hacer nuevos amigos. Así, pues, la ex profe Rendón se inscribió para convertirse en una abuela cuentacuentos, ello como parte de un programa de voluntarios que la institución barranquina viene impulsado desde marzo.

Asesorados e inspirados en una experiencia similar que ya funciona hace tiempo en la Casa de la Literatura Peruana, el equipo del MAC busca promover el encuentro de varias generaciones a través del impulso de la legendaria práctica de la narración oral. Las abuelas, y los abuelos, que deseen participar del plan son capacitados para poder contar historias a quien quiera escucharlas. “Desde hace meses nos reunimos en promedio una vez a la semana para tomar clases y estrategias con artistas y especialistas que ya tienen dominio del tema. Consultamos material e incluso aprendemos mucho de expresión corporal”, cuenta Martha Rendón, de 68.

Martha Rendón forma parte de la primera promoción de las abuelitas cuentacuentos del MAC.
Martha Rendón forma parte de la primera promoción de las abuelitas cuentacuentos del MAC.

Las historias con las que se paran frente a diversos públicos provienen, usualmente, del Perú y de América Latina. Estas son elegidas en base a sus propias preferencias y experiencias de vida. 

Para Martha, el ser una abuela cuentacuentos es lo mejor que le ha pasado en estos meses. Le emociona ver la sonrisa de los niños, la atención de los adultos. Además de ser parte de su nueva ‘mancha’. “Somos un grupo bastante afiatado. Cuando nos juntamos nos divertimos, aprendemos, nos damos sugerencias. Nos apoyamos. Es una gran inversión de tiempo, tesoro con el que muchos abuelos contamos”, culmina.

NUEVAS EXPERIENCIAS
Compañera suya es Mariela Yaya, de 61.  Ella aún trabaja en el área administrativa de una empresa y fue por Twitter que tuvo conocimiento de la búsqueda de voluntarias del MAC. Le agradó tanto la idea que no le importó que tuviera que cruzar la ciudad y su tráfico desde Salamanca, donde vive, hasta Barranco. 

Mariela Yaya. (Foto: MAC)
Mariela Yaya. (Foto: MAC)

"He descubierto que realmente soy feliz al narrar. Además nosotras tenemos la chance de adaptar los relatos. Yo, por ejemplo he estado narrando el cuento de la ‘cucarachita Martina’ con algunos cambios, pero siempre conservando su esencia. Otra abuela compañera mía ha hecho lo mismo con ‘El patito feo’ que está relacionado a la discriminación. Esta licencia nos permite acercarnos más a la historia y a quien nos está escuchando”, detalla.

Mariela explica que ya se han presentado en fechas importantes como el Día del Niño o el Día del Adulto Mayor. Que en setiembre iniciarán una gira por centros educativos e instituciones culturales de toda la ciudad y que continuarán preparándose hasta diciembre, cuando se hará una nueva convocatoria para quienes unirse a esta divertida cofradía.

Anímese a buscar más información del programa. Si quiere participar de él solo debe tener entre 60 y 75 años. No hay problema de que viva en cualquier parte de la capital. Tampoco debería haber mayor inconveniente si como instituto o escuela busque contar con el talento de las abuelas y abuelos cuentacuentos. Solo escriba a: educacion@maclima.pe. //