Así luce el bowling de Miraflores hoy. La remodelación total del lugar recién terminó a finales del año pasado.
Así luce el bowling de Miraflores hoy. La remodelación total del lugar recién terminó a finales del año pasado.
Arturo León

Rápidamente se convirtió en el punto de encuentro favorito de los miraflorinos. Se juntaban familias enteras, grupos de amigos y colegas de trabajo. El lugar llamaba la atención por su amplitud y las máquinas automáticas que ahí funcionaban. Los limeños de aquel entonces quizá no lo sabían, pero en la capital existía un lugar único en Sudamérica. Otro así, como el que se abrió en la a inicios de los años 60, no existía en la región. Ahora mismo, desde un punto de vista geográfico, sería como si Disney inaugurase un parque de diversiones en Perú antes que en cualquier otro país latino.

Foto de 1978. El bowling de Miraflores apareció a inicios de los 60 y fue el primero con máquina automáticas.
Foto de 1978. El bowling de Miraflores apareció a inicios de los 60 y fue el primero con máquina automáticas.

“Era un boom”, confirma Alberto Aliaga. No le gusta que le digan experto, pero lo es. A sus 79 años, es uno de los peruanos que más sabe sobre bolos. Su relación con este deporte de salón empezó en 1983, año en que la empresa americana Brunswick se contacta con él por primera vez. La compañía, que hasta ahora es reconocida como líder mundial de la industria, era la dueña del bowling de . Después de funcionar como un relojito casi 20 años, decidió vender el local. “Tenía un amigo ahí que me encargó buscar compradores y yo los conseguí en una semana”, cuenta. Asombrados por su red de contactos, los ‘gringos’ le proponen a Aliaga ser representante de la marca. Esa es la razón por la que el bowling del distrito más turístico de Lima se mantuvo vivo –y el local no se convirtió en un edificio– por los siguientes dos decenios. Habrían podido ser tres de no ser porque, a mediados del 2000, se convirtió en un centro nocturno que nada tenía que ver con el bowling. Cuando el local quedó disponible, Alberto no dudó en alquilarlo (y rescatarlo). Eso fue a fines del 2016.

El último 30 de enero, con él como gerente general, se inauguró el remodelado Miraflores Bowling Park. Ahí, en la misma dirección de Bajada Balta, en el mismo lugar donde se realizaron campeonatos nacionales y sudamericanos, en el mismo lugar donde las glorias del bowling peruano dejaron la bandera de Perú bien alto. La diferencia es que ahora todo es nuevo.

DE LAS MINAS A LA CIUDAD

Si bien el Brunswick Bowl de Miraflores fue el primer espacio dedicado exclusivamente a esta actividad, en Perú se jugaba a los bolos desde comienzos del siglo XX. Se sabe que en la primera década, con la llegada de empresas norteamericanas, se armaron boleras en diferentes campamentos mineros y de extracción de petróleo. “Fueron los primeros sitios donde se aprendió a jugar bowling. En La Oroya, en Cerro de Pasco, en Talara; era el principal entretenimiento de los trabajadores que vivían ahí”, cuenta Aliaga, un ingeniero industrial que, desde que se unió con Brunswick, aprendió también a instalar pistas de bolos. “En todos estos años, habré colocado unas 500 pistas y en diferentes países. He viajado a Brasil, Chile, Colombia, Puerto Rico y otras zonas de Centroamérica”, revela.

Alberto Aliaga, gerente general del Bowling Miraflores Park, es una de las personas que más saben sobre bowling en el Perú. De hecho, ha instalado más de 500 pistas.
Alberto Aliaga, gerente general del Bowling Miraflores Park, es una de las personas que más saben sobre bowling en el Perú. De hecho, ha instalado más de 500 pistas.

¿Cuánto ha cambiado el bowling desde sus inicios? Bastante. Sobre todo por la infraestructura y los materiales que utilizan para armar un campo. Antes, todo se hacía con madera: maple y pino eran los dos tipos que se usaban. Estos elementos necesitan un mantenimiento constante, que no se realizó en el bowling miraflorino desde los 80 en adelante. “Hace 12 o 15 años que el sitio murió como lo que originalmente era y se utilizó para otro tipo de negocios”, explica Aliaga, quien lo recuperó. “Originalmente, el local fue construido y pensado para practicar este deporte. Por eso no se ven columnas en la pista”, agrega. El Miraflores Bowling Park cuenta con suelo sintético, máquinas automáticas de última generación y pantallas LED para observar los resultados de los lanzamientos al instante.

1976. Un torneo sudamericano de bowling se celebra en el local de Miraflores.
1976. Un torneo sudamericano de bowling se celebra en el local de Miraflores.

“Esta propiedad tiene un valor histórico impresionante. Así como la “Tiendecita Blanca”, que tiene 80 años en este distrito, el bowling tiene unos 60”, dice Alberto con orgullo. Cuando se enteró de que el local estaba disponible para ser rentado, no la pensó dos veces. Y eso que implicaba una inversión importante de dinero. No se arrepiente. Llega gente por las mañanas y a partir de la tarde se llena.

Hace tiempo que soñaba con recuperar un espacio miraflorino que hacía felices a pequeños y grandes. ¿Estás listo para hacer una chuza? //



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