Nery Herrera tiene 22 años y es de Huánuco. Cursa el noveno ciclo de Ingeniería Industrial y ya ha formado una empresa junto a dos socios. (Foto: Pronabec)
Nery Herrera tiene 22 años y es de Huánuco. Cursa el noveno ciclo de Ingeniería Industrial y ya ha formado una empresa junto a dos socios. (Foto: Pronabec)
Gabriela Machuca Castillo

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A más de un año de iniciada la pandemia, diversas han dado cuenta de que la probabilidad de contagiarse de COVID-19 al tocar superficies es muy baja pero, a fin de cuentas, posible. Asimismo, el nuevo coronavirus no es el único riesgo de tamaño microscópico que podría ingresar a nuestro organismo y enfermarlo. Y a ello se suma, valgan verdades, que estamos cansados de estar desinfectando las compras del supermercado, el celular, las llaves, el dinero que nos dieron de cambio en la farmacia o la chapa de la botella de gaseosa que vamos a tomar. Es difícil desvincularnos del hábito, y en pleno pico de la segunda ola en nuestra país, quién podría juzgarnos. Es por todo ello que dos jóvenes peruanos, futuros ingenieros industriales, han ideado con ingenio un esterilizador que trabaja con luz ultravioleta (UV-C) y ozono utilizando el ‘casco’ de un horno microondas. Sin descartar la utilidad del uso cotidiano del artefacto pensado en eliminar virus y todo tipo de microorganismos, lo concreto es que varios de sus equipos ya están siendo usados en nueve hospitales del país, espacios donde los protocolos de bioseguridad son aún más rigurosos.

Los artífices del proyecto son Nery Herrera Ambrosio (Huánuco, 22 años) y Nilson Fernández Barazorda (Cusco, 22 años), ambos estudiantes del noveno ciclo de Ingeniería Industrial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y, ganadores de la Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. Según cuenta Herrera, la idea surgió en el 2019 durante una conversación con el asesor del prototipo, el doctor José Manuel López Ludeña. Inicialmente solo se quería elaborar un esterilizador de verduras para una alimentación saludable, pero la pandemia ocasionó que se adaptaran a las nuevas necesidades.

Nery Herrera y Nelson Fernández son estudiantes del noveno ciclo de Ingeniería Industrial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) y ganadores de la Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. (Foto: Pronabec)
Nery Herrera y Nelson Fernández son estudiantes del noveno ciclo de Ingeniería Industrial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) y ganadores de la Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. (Foto: Pronabec)

“Es cierto que hay máquinas que usan luz ultravioleta en el mercado, pero no tienen la certificación de que puedan utilizarse tanto en la industria alimentaria como en hospitales y consultorios de nuestro país. Otra diferencia es que usamos como base hornos microondas en los que se pueden colocar verduras, frutas, bolsas de arroz, un vaso con agua, una hamburguesa. La luz ultravioleta no altera ningún componente o partícula. Es como un microondas, pero en vez de calentar, desinfecta. Funciona tal cual, entre tres o dos minutos”, explica Herrera. Remarca que otra ventaja es que se puede introducir metales sin problema.

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“La radiación UV-C es efectiva para destruir el material genético de microorganismos como virus y bacterias, pero hay que tener mucho cuidado con exponerla directamente a las personas. La decisión de tomar un microondas es que tiene todas las protecciones de seguridad y reconvertirlo a un sistema ultravioleta fue una solución ideal”, explica el doctor López.

En el aparato pueden esterilizarse distintos elementos: abarrotes, verduras, fruta, agua, comida. (Foto: Pronabec)
En el aparato pueden esterilizarse distintos elementos: abarrotes, verduras, fruta, agua, comida. (Foto: Pronabec)
También pueden introducirse metales y otros equipos como celulares. (Foto: Pronabec)
También pueden introducirse metales y otros equipos como celulares. (Foto: Pronabec)

A la fecha han desarrollaron nueve unidades. Algunas de ellas se encuentran en hospitales, como los equipos que adquirió el Seguro Social de Salud (EsSalud) de la región Cajamarca.

“El precio del artefacto depende del tamaño que se necesite. Es a pedido también. Podría ir desde los 700 soles en adelante”, puntualiza Nery.

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Este no es el único desarrollo tecnológico aplicado a la salud en el que ha trabajado el dúo. También han logrado implementar un prototipo de purificador de agua, que funciona con energía renovable, bajo el mismo principio de luz ultravioleta, que ha cambiado la vida de la comunidad awajun Ebrón, en la provincia de Condorcanqui, Amazonas.

Herrera, Fernández y López han formado la empresa ISA (Innovación Social Aplicada). Pueden conocer y reunir más información sobre ella en su y . //

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